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Para Parrilli, la denuncia de Nisman es un armado político contra Cristina

25 de octubre de 2017 a las 12:41 a. m.
Agencia DyN
Para Parrilli, la denuncia de Nisman es un armado político contra Cristina
Oscar Parrilli. El exjefe de los espías, en las escaleras de Comodoro Py. (DyN)

Buenos Aires. Oscar Parrilli, exsecretario General de la Presidencia y exjefe de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) del kirchnerismo, se despegó de las imputaciones por presunto encubrimiento de los iraníes acusados por el atentado a la Amia y denunció un "armado político" para desprestigiar a la expresidenta Cristina Fernández.

Lo manifestó al prestar declaración indagatoria ante el juez federal Claudio Bonadio en la causa que se inició por la denuncia que hizo el fiscal Alberto Nisman cuatro días antes de morir.

La declaración

Parrilli tomó distancia de la elaboración del memorándum de entendimiento con Irán y de cualquier eventual negociación con el país persa al afirmar que “no tenía atribuciones sobre la política exterior”, pero igual consideró que aquel acuerdo no puede ser interpretado como una maniobra de encubrimiento.

El exfuncionario aseveró que el expediente judicial, donde las principales figuras imputadas son la ex primera mandataria y el excanciller Héctor Timerman es “un armado político” para “desprestigiar” a Cristina Fernández. Parrilli fue citado porque habría escuchado en la Casa de Gobierno conversaciones donde se habrían tratado detalles de las negociaciones con los iraníes, entre ellas una supuesta comunicación telefónica de Luis D’Elía con otro de los señalados en la causa.

Después de Parrilli declaró el exsubsecretario de Política Criminal del Ministerio de Justicia y ex número dos de Inteligencia Juan Martín Mena, quien negó la acusación en su contra. Mena presentó un escrito y aceptó responder preguntas del juzgado. Según lo que trascendió de fuentes allegadas al caso, Mena habría explicado, por ejemplo, un viaje que hizo a la sede de Interpol, supuestamente para asegurarse de que estaban vigentes las “circulares rojas” para arrestar a los iraníes acusados de planificar el atentado.

Y también habría reivindicado el memorándum firmado y la valoración positiva que habría hecho Interpol de ese documento, pese a que, según la acusación fiscal, ese viaje era una virtual simulación de interés en el caso.