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No conviene ser cordobés, santafesino y esas cosas

Cuando asumió la Presidencia, en mayo de 2003, una de las primeras cosas que hizo Néstor Kirchner fue ir a frenar el paro docente en Entre Ríos. No había clases desde marzo. 

05 de marzo de 2014 a las 02:14 p. m.
Redacción La Voz
No conviene ser cordobés, santafesino y esas cosas

Cuando asumió la Presidencia, en mayo de 2003, una de las primeras cosas que hizo Néstor Kirchner fue ir a frenar el paro docente en Entre Ríos. No había clases desde marzo. En pleno rebote de la crisis 2001 y con las arcas nacionales ya rebosantes, su "solución" fue quedar bien: hizo que la Nación (o sea todos los no entrerrianos) asumiera lo que Entre Ríos, "desadministrada" por gobiernos sucesivos, no podía pagar. Con nuestros bolsillos, Néstor se metió a los maestros en su bolsillo.Después vino la ley Federal de Educación, que incrementó enormemente el presupuesto educativo pero sin pedirle nada a cambio a la corporación docente: ni reducir el ausentismo, ni cambiar la currícula, ni mejorar los resultados, ni achicar las extensas vacaciones, ni alargar la jornada. 800 mil votantes.El broche de oro (seguía sobrando plata) fue el Fondo de Compensación Salarial, que tuvo tres consecuencias: Reunificó la paritaria docente a nivel nacional, aunque sin que la Nación tuviera que pagar los sueldos. Hasta entonces, cada provincia arreglaba con sus gremios. Desde ese momento, la Nación acordó cada año aumentos que después tenían que pagar las provincias. Era tan lindo sacarse esa foto en febrero como adalid de los maestros... Premió a las provincias que menos invierten en la escuela. A los gobernadores que no podían cubrir el salario mínimo pactado por Nación y Ctera, los Kirchner les pagaron la diferencia. En 2013, eran 532 pesos al mes por maestro inicial con 10 años de antigüedad para Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta y San Juan. Para Entre Ríos eran 100 pesos. Castigó a las provincias que más invierten. Provincias como Santa Fe, La Pampa, Mendoza o Córdoba –exportadoras netas de impuestos que la Nación cobra en sus territorios y a sus habitantes y no vuelven– tuvieron que hacerse cargo, así, de un nuevo cheque, que este año será de unos mil millones de pesos. Porque, se sabe, el dinero para pagar esa compensación no crece en los árboles. El resultado de tanta demagogia a la bartola es que hoy: A la Nación no le sobra ya nada. Por ende, no puede seguir dando alegremente los aumentos que exige Ctera. Tampoco puede imponerle a la corporación docente condiciones como el presentismo, que ayudarían a mejorar la enseñanza gastando lo mismo. Si no lo hizo antes, con plata, ¿cómo podría hacerlo ahora? Las provincias que siguen pagando con su propio dinero los mejores sueldos, y que concedieron este año los mayores aumentos –como Córdoba, que acordó una suba de 31,6 por ciento– tampoco se salvan del paro. Y esto es así porque, por la reunificación paritaria trucha de la Nación, la UEPC está dispuesta a ser "solidaria" con cualquiera menos con sus alumnos o con los padres que les pagan sus salarios. Ser cordobés siempre fue mal negocio, pero hay veces en que es pésimo, como ahora: pagás impuestos provinciales altos para los docentes (o para las rutas nacionales, o para lo que sea) y pagás impuestos nacionales altos (y retenciones a las agroexportaciones y lo que sea) que se gastan en los paraísos del subsidio electoral de Capital Federal, Gran Buenos Aires y de las provincias eternamente "pobres". Pero igual te comés los paros.