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Mestre y el PRO, de aquel recelo a esta relación posible

Hasta hace unos meses, el macrismo consideraba como un lastre a Mestre.

14 de septiembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Mestre y el PRO, de aquel recelo a esta relación posible

Si existiera un aparato para medir el recelo que caracterizó desde el inicio a la conjunción entre mestristas y macristas –que data del acuerdo sellado en el despacho porteño de Mauricio Macri en abril de 2015–, este revelaría hoy los índices más bajos de rechazo mutuo. Nunca como ahora el intendente de Córdoba y principal referente provincial del radicalismo estuvo tan en sintonía con la Casa Rosada y con los interlocutores locales y nacionales del macrismo. "Ramón está pasando su mejor momento en la relación con Macri. Hace unos meses parecía impensado este vínculo". La frase le pertenece a un intendente del interior incondicional a Mestre, pero no es exagerada. Refleja, en buena medida, la evolución de ese lazo. La percepción del otro lado también se modificó. Hasta hace unos meses, Mestre era descalificado en privado por algunos macristas de peso. Prácticamente lo consideraban un lastre para el proyecto de Cambiemos de recuperar el poder en el próximo turno electoral. Con encuestas en las manos, los "amarillos" le enrostraban al radical que con "70 por ciento" de imagen negativa "no podía ser candidato a gobernador" dentro de tres años. Pero esa impresión parece haberse modificado. "Con bajar la (imagen) negativa a 50 por ciento, Ramón puede ser un buen candidato en 2019", reflexiona, ahora más contemplativo, una importante figura del PRO de la provincia. ¿Qué cambió? En buena medida, Mestre puede exhibir –como no lo hizo antes– un liderazgo marcado sobre los intendentes radicales de casi toda la provincia. Y, en esta ocasión, asentado sobre un objetivo concreto que, además, cuenta con el respaldo del Gobierno nacional. Ambos factores son inéditos para el titular del Palacio 6 de Julio. El jefe municipal de la principal ciudad de Córdoba es punta de lanza de un reclamo legítimo: los fondos que la administración de Juan Schiaretti no envía, por diferentes motivos, a los gobiernos locales. Marcos Peña le dio la razón hace menos de un mes, sentado a su lado, y al resto de la dirigencia de Cambiemos. Además de ese gesto político, el jefe de Gabinete trajo a la Capital promesas de obras y el compromiso de habilitar un bypass a través del cual evitar que la Provincia retenga dinero de ATN gestionados por los municipios. Cerca de Mestre descuentan que no habrá acuerdo por el rojo de la Caja de Jubilaciones sin el compromiso explícito de repartir el 15 por ciento recuperado en diciembre tras el fallo de la Corte Suprema. Schiaretti ya se comprometió a hacerlo. El acuerdo está cerrado en Buenos Aires.De todas maneras, fondos específicos y el resto de los impuestos nacionales que vienen por fuera de la coparticipación seguirán siendo una bandera de lucha y, por ende, de división entre Mestre y Schiaretti hasta 2019. No todas son flores Que la relación haya mejorado no significa que no esté plagada aún de reclamos. En la UCR cordobesa persiste el mal humor por los cargos en reparticiones nacionales con sede en la provincia que todavía siguen al comando del kirchnerismo. En la Casa Radical, aseguran que el PRO no cumplió con el acuerdo: nueve de estas oficinas serían controladas por los radicales. Fuera de la construcción política, Mestre aguarda respuestas concretas del macrismo vinculadas a la gestión. Tilda en el "debe" de su libreta de pendientes los 35 millones de pesos que la Nación se comprometió a enviar para subsidiar la suba del boleto del transporte urbano. Tampoco llegó al municipio, se quejan, ni un centavo de la promesa de fondos para asfaltar mil cuadras de aquí a 2019.