Medio presupuesto, calzado con “anabólicos” externos
El Presupuesto de la Municipalidad de Córdoba para 2017 es el más elevado y atípico de los últimos años, por la alta incidencia de fondos excepcionales, provenientes de otras jurisdicciones, que elevaron el cálculo de recursos de los 12.300 millones en ejecución este año a algo más de 20 mil millones para 2017.
El Presupuesto de la Municipalidad de Córdoba para 2017 es el más elevado y atípico de los últimos años, por la alta incidencia de fondos excepcionales, provenientes de otras jurisdicciones, que elevaron el cálculo de recursos de los 12.300 millones en ejecución este año a algo más de 20 mil millones para 2017.De ese total, sólo la mitad (10.400 millones) corresponde a recursos propios del municipio, donde el mayor peso lo llevan las tasas de inmuebles, y de comercio e industria, con previsiones oficiales de recaudación por 3.270 millones y 5.270 millones de pesos, respectivamente. La otra mitad del Presupuesto, compuesta por los "anabólicos" externos, corresponde a recursos girados desde otras jurisdicciones (Provincia y Nación) por unos 7.800 millones de pesos. A eso hay que agregar un "remanente de ejercicios anteriores" por 1.400 millones de pesos más. Ese último dinero disponible, que las cuentas de 2016 le legarán a 2017, no es otra cosa que la plata que quedó, a la fecha, de los 150 millones de dólares que la gestión de Ramón Mestre tomó en la banca internacional durante su reciente viaje a los Estados Unidos.Al cambio vigente al momento de esa operación, al municipio llegaron casi 2.300 millones de pesos. Unos 900 millones ya se gastaron en este ejercicio –en buena parte para rescatar Letras del Tesoro y honrar deudas anteriores– y el resto quedó disponible para afectar a obras el año que viene.Pero, con la abundancia, también viene la tentación. La disponibilidad de recursos excepcionales suele inducir al Suoem a reclamar su cuota parte de esos fondos, como si formaron parte de los ingresos habituales.Ya ocurrió durante la gestión de Daniel Giacomino, cuando las promesas de obras que formulaba el kirchnerismo tenían reflejo presupuestario, pero nula ejecución posterior. Aun así, esa ilusión óptica de un presupuesto generoso empujaba a gastar lo que no se tenía. Por eso, en la nota de elevación del Presupuesto 2017 al Concejo, el propio Ejecutivo advierte de que no hay que llamarse a engaño sobre la magnitud de los números. "Debido a la gran incidencia de estos recursos excepcionales en el Presupuesto, los indicadores que reflejan la participación de los recursos propios y de otras jurisdicciones (...), en los recursos totales, arrojarán valores atípicos en relación con presupuestos anteriores", detalla el escrito.

