Massa sigue sin definir: No voy a dar un cheque en blanco para el ajuste
El tercer candidato más votado había eludido definir un respaldo a Macri en el balotaje. Pero había aclarado que no quería a Scioli en la presidencia.
Buenos Aires. "No voy a dar un cheque en blanco para que haya ajuste", dijo ayer Sergio Massa, dándole otra vuelta a su sinuosa posición en relación al balotaje del próximo 22 de noviembre. Anteayer había dicho que no quería que ganara Scioli. Siempre sin nombrar a Macri, pero aludiéndolo, el tercer candidato más votado en las presidenciales del domingo, mantiene el suspenso.
“No nos vamos a acoplar a Cambiemos; no somos macristas”, definió un peronista en la cumbre de UNA de anteayer. Pero en esa misma cumbre José Manuel de la Sota y Roberto Lavagna fueron taxativos en afirmar que “no votarán por la continuidad”. Como no dijeron que votarán en blanco, queda cero margen de especulación para saber adónde irán a parar los votos de ambos.
Superada la decepción por no entrar al balotaje, Massa y los dirigentes de UNA cobraron ánimo ante la floja performance de Scioli. Más se envalentonaron ante la posibilidad de que los liderazgos del PJ entren en crisis por el eventual triunfo de Macri en la segunda vuelta. “No sólo ahora podemos pelear por el PJ, sino que vamos a disputar la primera oposición al macrismo”, dicen en UNA.
De ahí que este espacio que logró 5,2 millones de votos recorrerá el camino que resta al balotaje bajo la siguiente premisa: “Le decimos más no a Scioli que sí a Macri”, definió Adrián Pérez, ex Coalición Cívica.
El temor a caer bajo la sombra de Cambiemos, no suena alucinado: ayer, una diputada bonaerense (María Elena Torresi), confirmó su alejamiento del Frente Renovador para pasarse a la bancada del PRO. El polo triunfador se torna poderosamente atractivo.
El diputado nacional y ex intendente de Tigre sabe que si quiere liderar a la oposición, no puede pegarse a Macri. Pero necesita que Scioli se derrumbe para sacarlo de la pelea por el liderazgo del PJ. Por eso sus críticas se dirigirán más hacia el FPV que hacia Cambiemos.
Massa también ha dicho: “Me acompaña el mejor peronista de todos, José Manuel de la Sota”. Junto al cordobés buscarán reconquistar el peronismo.
La tarea no será sencilla, aun con Scioli cabizbajo. El gobernador de San Juan, José Luis Gioja no está dispuesto a abrir las puertas partidarias a Massa y De la Sota: “La virtud más grande del justicialismo es la lealtad, y lo que más se repudia es la traición y se paga caro. (Massa y De la Sota) no fueron leales a un proyecto de justicia social, en el que cometimos muchos errores pero estamos orgullosos de lo que se ha hecho”.
Gioja interpreta a otros gobernadores como el salteño Juan Manuel Urtubey. Golpeado Scioli, la silla del líder puede quedar vacía pero no para que la ocupen Massa o De la Sota.
Massa se expide contra el ajuste y se proclama “garante” de sus propuestas ante el próximo gobierno: “Si la solución que encuentran para la economía es ver como recortan, me van a ver en la calle peleando junto a la gente; mi tarea va a ser controlar y proponer caminos alternativos”, avisó Massa, ensayando un discurso opositor.
Proclamarse cercano a Cambiemos dificultará su posicionamiento a futuro, especula Massa. Sabe que en su propia tropa no caerá bien una definición como pedir el voto por Macri. José Ignacio de Mendiguren y Facundo Moyano, antes del domingo, ya habían anticipado que estaban más cercanos a las políticas de Scioli.
Felipe Solá duda
Votar a Macri, difícil. El excandidato a gobernador bonaerense por UNA, Felipe Solá, advirtió que "a los peronistas les cuesta mucho votar a (Mauricio) Macri".
Pero. Sin embargo, advirtió que el Frente para la Victoria "es un despelote" y "no se le pude decir a la gente 'vote un quilombo'".
La Cámpora. Solá también cargó contra La Cámpora, al advertir que "lo que están diciendo es 'miren que si gana (Daniel) Scioli, hay un quilombo en puerta'". Y remarcó que "lo único que tiene" la agrupación oficialista "es militancia juvenil de clase media".

