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Más fiel que nunca a evitar que le marquen la agenda

El único dato cierto acerca de su agenda es que viajará a La Habana el 28 y de ahí a Venezuela para la reunión del Mercosur.

09 de enero de 2014 a las 01:00 p. m.
Más fiel que nunca a evitar que le marquen la agenda

A 48 horas de su regreso a la Capital, después de 17 días de descanso en Santa Cruz, la Presidenta parece comportarse con mayor fidelidad que nunca a una de las características definitorias de su ejercicio del poder: nada ni nadie, sólo ella, decide su agenda. Hasta sus más cercanos colaboradores, como Carlos Zannini, desconocen la actividad que tiene prevista y la agenda que bien puede establecer con el secretario Oscar Parrilli, para después modificarla sobre la marcha. Menos aún su jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. El lunes pasado, el ministro coordinador dijo en su rueda de prensa matinal que la jefa de Estado volvería a la actividad pública ayer, probablemente con un acto en la Casa Rosada. Pero a sabiendas de cómo son las cosas, no se arriesgó a confirmarlo. Finalmente, contra todas las especulaciones, el acto quedó reducido ayer al edificio del ministerio de Desarrollo Social, con Alicia Kirchner y Capitanich, y sin anuncio alguno.Las especulaciones en las últimas horas indicaban que un anuncio de incremento en la Asignación Universal por Hijo será parte de su discurso de reaparición, junto con otros de esperable impacto político (relacionados con las concesionarias de la distribución de electricidad) aunque en una fecha que todos ignoran. El regreso mismo de la Presidenta, como su reaparición en la Rosada, estuvieron signados por el hermetismo y la sorpresa. Ningún funcionario supo que ella regresaría de El Calafate la noche del lunes. Tampoco estuvieron informados de antemano de que, sobre el final de la tarde del martes, reingresaría sorpresivamente a la Casa de Gobierno. Más aún, no supieron que después iba a hacer una escala de una hora en una clínica del barrio Norte donde está internada su madre, Ofelia Wilhelm. Salvo esa aparición vespertina del martes, la Presidenta parece obedecer a rajatabla la orden médica de cumplir con su agenda "a media máquina": audiencias matutinas de no más de una hora cada una con descansos intermedios. Hasta hay quienes aseguran que, en su recuperación, excede incluso las prescripciones de los profesionales que la acompañan. El único dato cierto acerca de su agenda es que viajará a La Habana el 28 y de ahí a Venezuela, para asistir a la reunión del Mercosur en la que Argentina tomará la presidencia semestral del bloque. Una economía de vuelos, aconsejable aun cuando haya recibido el alta médico que le permitió trasladarse a su descanso sureño.