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Marcos Novaro tras el 18-F: "El kirchnerismo va a abusar del poder hasta el último minuto"

El sociólogo interpretó el impacto de las movilizaciones masivas del miércoles en todo el país. 

19 de febrero de 2015 a las 01:13 p. m.
Marcos Novaro tras el 18-F: "El kirchnerismo va a abusar del poder hasta el último minuto"

Marcos Novaro, director del Centro de Investigaciones Políticas, evaluó esta mañana que tras las movilizaciones masivas del 18-F en todo el país, el Gobierno de Cristina Fernández "no va a cejar en intentar todo para quedarse" en el centro de la escena política y en "abusar del poder hasta el último minuto y tratar de frustrar la alternancia política".

El sociólogo, entrevistado este jueves por Lalo Freyre en Mitre 810, interpretó que, en el último mes, el lenguaje del kirchnerismo tras la muerte del fiscal Alberto Nisman ha sido "autoinculpatorio" y que la Presidenta trató de usar el fallecimiento del investigador del caso Amia para "matarlo judicialmente y desprestigiar sus investigaciones".

Por último, de cara a las elecciones de octubre, Novaro señaló que la idea de que es posible heredar lo bueno del kirchnerismo, que atribuyó al candidato presidencial Daniel Scioli, del Frente para la Victoria, ha quedado desacreditad porque “el proyecto no va a cambiar”.

– ¿Qué sacamos en limpio de la marcha de ayer y de los resultados que se pudieron ver en la calle?

– La sociedad salió de la pasividad en la que había caído desde la ola de manifestaciones críticas de 2012 y 2013, a raíz de la desilusión con Cristina recién reelecta y los problemas económicos, más los hechos de corrupción y el intento de manipular la Justicia que se llamó la \'democratización de la Justicia\'.

Esa ola de movilizaciones dio paso a un periodo de retraimiento y pasividad fruto, en parte, de que el Gobierno fue exitoso en desanimar la protesta convenciendo a la gente de que no iba a cambiar en nada sus políticas. Y también de cierta expectativa después de las elecciones de 2013. La gente pensó que lo peor había pasado, que lo mejor que se podía hacer era esperar que Cristina terminara lo mejor posible, como dice Daniel Scioli, esperar que el almanaque hiciera el trabajo de la transición democrática.

La verdad es que esa pasividad fue una trampa, porque el kirchnerismo no ha cejado ni va a cejar en intentar todo para quedarse, en abusar del poder hasta el último minuto y en tratar de frustrar la alternancia política. Por lo tanto, es una mala idea esperar que el tiempo haga el trabajo del cambio, esperar a contar los votos en octubre y tratar de que las cosas no salgan mal. Me parece que después de la muerte de Nisman ha quedado claro que la pasividad no es una buena idea.

– Página/12 titula hoy “Bajo el paraguas de la muerte”, en referencia a la muerte de Nisman, que ha sido un disparador también de la movilización de la gente, porque causó un impacto muy profundo. Ha sido la gota que colmó el vaso, ¿no?

– Creo que se han cruzado muchos límites en este mes después de la muerte de Nisman, pero incluso antes. Desde fin de diciembre cuando empezó la ofensiva de manipular la (ex)Side echando a la gente que ya no respondía los mandatos del poder político. Recordemos que así empezó la crisis con (el exagente Jaime) Stiuso y con ese sector de la Side que ahora se los presenta como los facciosos que trataron de manipular la Side, cuando en realidad lo que se sucedió es que esa gente obedeció al Gobierno hasta que se cansó o apostó a empezar a obedecer a otro jefe político.

A esto se sumó una virulencia oficial cada vez más descontrolada. El lenguaje que está utilizando el Gobierno desde la muerte de Nisman es autoinculpatorio. No se sabe y tal vez no se sepa nunca si alguien en el oficialismo causó la muerte de Nisman. Lo que es patente es que la Presidenta trató de usar la muerte de Nisman para matarlo judicialmente, para desprestigiar sus investigaciones.

Ella misma, igual que otros sectores del Gobierno, incluso sospecha de sus propios aliados. Si no, no se entiende la desesperación con la que han tratado de tapar todo esto. Ya estamos en una etapa de tal nivel de virulencia patente, incluida la tapa de Página/12 de hoy, es de un nivel de miserabilidad que no merece ninguna consideración. Es una degradación humana muy patente. Esperemos que haya vuelta atrás para esa agenda.

– Entendemos que una marcha de este tipo, tan heterogénea, no traduce resultados inmediatos en términos políticos concretos de cara a las elecciones de octubre. ¿Te parece que se puede traducir políticamente con los compromisos electorales que se vienen?

– Hay una crisis de esta idea de la transición tranquila y de que es posible heredar lo bueno del kirchnerismo, los logros, sin recibir los legados envenenados y que eso es fácil porque los problemas del kirchnerismo son simplemente algunos detalles dentro de un proyecto que se supone es estructuralmente sano. Esa idea que anima a parte del peronismo y en particular a (Daniel) Scioli me parece que está quedando muy desacreditada porque el kirchnerismo fue desde el comienzo un proyecto dirigido a oradar la democracia hasta dejarnos la cáscara puramente aparente y un sistema político y económico perversos. Ese proyecto no va a cambiar.

Ni esta movilización ni nada van a hacer que Cristina Kirchner ni sus colaboradores estrechos vayan a cambiar de actitud. Ellos van a seguir hasta el final y tienen una serie de recursos que les permiten hacer fracasar la democracia argentina. Lo que hay que ver es si la sociedad va a seguir comprando la idea de que es posible una transición tranquila con este cuadro de situación o vamos a apostar por un cambio un poco más en serio.