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Los intentos para cambiar un resultado en pocas semanas

La gran incógnita es si los ciudadanos modificarán su comportamiento electoral en dos meses. De la Sota y Schiaretti insistirán con que son los más anti-K y buscarán mostrar mucha gestión.

14 de agosto de 2013 a las 02:00 p. m.
Los intentos para cambiar un resultado en pocas semanas

Los ejemplos desbordan de candidatos o partidos que arrasaron en alguna elección y en otras fueron sepultados a votos; y, a la inversa, de aquellos a quienes no los votaron en cierta ocasión ni en la familia y después terminaron ganando por amplio margen.

Por ende, es arriesgado analizar como definitivos los números de una votación, más si se trata de una primaria para cargos legislativos.

Lo que sí existen son proyectos políticos, que responden a la misma lógica que define a un ser vivo: nacen, crecen, se reproducen y se extinguen, siempre con la opción abierta de regenerarse, reconvertirse y algunos otros milagros de la genética política. La cuestión es que el sistema de primarias en la Argentina no tiene casi antecedentes. Pero puede considerarse improbable que haya cambios de comportamiento electoral en dos meses y medio, al menos de manera masiva.

Así y todo, una leve variación puede cambiar la asignación de las bancas y la interpretación del resultado.

A nivel nacional, es casi seguro que el kirchnerismo no pasará de derrota a victoria, pero la puede atenuar o profundizar en estas 10 semanas que faltan para la elección general. Lo mismo vale para el resto de las fuerzas políticas en cada uno de los distritos.

Puertas afuera. En Córdoba, una de las incógnitas es cómo se comportarán los votantes del justicialismo y el radicalismo que se inclinaron por las listas que no ganaron las primarias, o sea la de Martín Llaryora en Unión por Córdoba y las de Miguel Abella y Dante Rossi en la UCR.

Llaryora irá cuarto en la lista que encabeza Juan Schiaretti. Y su mentor para esta interna y jefe del peronismo cordobés, José Manuel de la Sota, le entregó formal y públicamente el lunes el título de “dirigente provincial”.

La contención dirigencial está garantizada, la de los votantes es siempre una incógnita, en especial la de los que se dejaron seducir con el mensaje crítico del intendente de San Francisco.

En la UCR, no habrá representación de minorías, porque estas no alcanzaron el piso partidario, que es más alto que el del PJ. Oscar Aguad da por descontado que esos votos se quedarán en la UCR.

Pero en el PJ se restriegan las manos con la no inclusión de Abella, quien hizo una gran elección en el sur provincial. Dicen que es una de las zonas de mayor fortaleza para Unión por Córdoba y que pueden ir por algunos de esos votos.

En las campañas que se vienen, habrá reafirmación de algunas líneas y replanteos de otras en casi todas las fuerzas:

Unión por Córdoba. De la Sota seguirá liderando el proselitismo de su partido, mostrando mucha actividad del Gobierno, con Schiaretti y otros integrantes de la lista asociados con la gestión.

El gobernador y el candidato profundizarán su discurso anti-K y se seguirán presentando como los que están en condiciones de que Cristina Fernández pierda en Córdoba.

De la Sota le sumará a la campaña cordobesa su presencia en otros puntos del país, ya que, aunque reconoce en público que no está en las mejores condiciones para sostener su aspiración presidencial, cree que después de octubre se dispara esa carrera y quiere estar en la línea de largada. Hasta se ve en la misma mesa con Mauricio Macri, con quien fracasó en un acuerdo para estas elecciones.

UCR. Aguad explotará su segundo lugar y planteará que es el único en condiciones de ganarle no sólo al kirchnerismo sino también al delasotismo, con el eje que ya planteó en las primarias: son "dos caras de la misma moneda".

Pero antes debe resolver cuestiones internas en el radicalismo, donde hizo mella la derrota en la Capital, a la que gobiernan hace un año y medio después de 12 sin hacerlo.

Ramón Mestre buscará mayor presencia y difusión de su gestión. El intendente pretende que la campaña muestre más a los integrantes jóvenes que acompañan a Aguad y considera que con eso pueden cosechar votos que se escaparon a otras opciones políticas más nuevas, como el caso de Héctor Baldassi.

PRO. El exreferí y sus operadores del PRO están más que satisfechos con el resultado y creen que pueden seguir creciendo. Baldassi dice que lo que viene ahora es explicar propuestas después de una campaña que fue sólo de presentación del candidato.

Frente para la Victoria. El kirchnerismo también debate si es posible ampliar los votos que logró Carolina Scotto. Los K cordobeses están sacudidos por un doble golpe: les afectó estar por debajo de los 14 ó 15 puntos que se habían puesto como objetivo, pero más le pegó salir detrás del debutante Baldassi. Usar más la figura de Cristina Fernández es uno de los ejes de discusión.