Temas del día:

Los formadores de precios de la Casa Rosada

La fuerte suba de la harina no encuentra explicación en los “formadores de precio”, sino en la falta de políticas eficientes por parte del Estado nacional para evitar que el trigo siga cayendo en volumen de producción.

29 de enero de 2014 a las 01:00 p. m.
Pablo Gallo*
Los formadores de precios de la Casa Rosada

Luego de la decisión de devaluar, el Gobierno nacional concentra expectativas en frenar el drenaje de dólares del Banco Central y que la medida no se traslade a los precios. Es en este último aspecto donde la población mira con mayor preocupación, y no es para menos, si consideramos que 2013 cerró con un incremento acumulado en torno al 36 por ciento, pese a los dos congelamientos de precios.

Las primeras señales de nuevos aumentos en los precios encendieron la alarma y activaron como respuesta mecánica, la estrategia comunicacional preferida por el Ejecutivo: “Los incrementos se deben a los formadores de precios”

Tal afirmación no es del todo real, y conlleva el objetivo de poner el problema en otro lugar, en otras personas, lejos de la responsabilidad del gobierno en sus decisiones económicas.

Según el Índice Barrial de Precios que realiza el Cippes, el incremento registrado en los valores de la Canasta Básica de Alimentos (CBA) responde en gran medida a la variación registrada en algunos productos que resultan determinantes en la conformación del valor de la misma.

El caso del pan

Un ejemplo de lo anterior es el pan, cuyo precio ha registrado aumentos de casi 120 por ciento anual.

Esto fue impulsado por el incremento en su insumo principal, la harina de trigo, cuyo precio al consumidor aumentó en promedio un 186 por ciento.

Esto demuestra el efecto del aumento de precios en las cadenas de producción y comercialización de los productos de la canasta familiar, en particular el pan, y el impacto de dichos aumentos sobre el presupuesto que requiere una familia.

Como muestra de dicho impacto, se estimó cuál sería el aumento en la CBA si los precios del pan y la harina no se hubiesen modificado en 2013 (es decir, quitando el efecto precio de estos dos productos). El resultado es contundente: la canasta familiar hubiese aumentado solamente un 23,5 por ciento.

Teniendo en cuenta que el incremento fue del 36 por ciento en 2013, el resultado anterior implica que (solamente) el pan y la harina “agregaron” 12,4 por ciento de incremento en el nivel general de los precios de los alimentos para la población.

Así, la fuerte suba de la harina no encuentra explicación en los “formadores de precio”, sino en la falta de políticas eficientes por parte del Estado nacional para evitar que el trigo siga cayendo en volumen de producción y en área de siembra, tal como se viene advirtiendo desde distintos sectores y desde hace bastante tiempo.

Queda claro que el rol de “formador de precios”, también le cabe al Gobierno.

*Director ejecutivo de Cippes