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Lo que deja al descubierto el escándalo

El escándalo investigado por la Justicia federal dejó al descubierto que los controles de los fiscales y jueces se habían relajado demasiado.

29 de septiembre de 2013 a las 01:52 p. m.
Lo que deja al descubierto el escándalo

Cuando la provincia de Córdoba adhirió el año pasado a la ley para desfederalizar el combate contra el microtráfico de drogas ilegales (o la venta al menudeo de estupefacientes), algunas voces se alzaron para advertir que podía correrse el riesgo de que sucediera lo mismo que ocurrió en Buenos Aires, que hace ya más años, en 2005, implementó esta normativa.

¿Qué fue lo que pasó allá? La Policía bonaerense, que hasta entonces no se encargaba de perseguir el tráfico de drogas (ocupación de la Policía federal, Gendarmería u otra fuerza federal), agregó una caja más a su cuestionado accionar. Sobrevinieron denuncias por extorsiones, armado de causas y detenciones para “hacer estadísticas”. Calcado a lo que ahora se sospecha que han realizado, desde hace algunos años, varios uniformados de Lucha contra el Narcotráfico de la Policía de Córdoba.

Pero, a diferencia de Buenos Aires, en la provincia es, en la mayoría de los casos, la misma fuerza la que se encarga de las causas federales y provinciales, ya que en Córdoba la Policía federal tiene una presencia muy acotada. Por ello, ante las voces que intentaban prevenir, el razonamiento con el que se respondía a estos cuestionamientos era otro: no se trataba de una “caja nueva”, ya que eran los mismos policías los que iban a continuar con los operativos. Dicho de otro manera, se pensaba que si en la Justicia federal no había anormalidades, en el nuevo sistema provincial tampoco iban a existir.

Ahora, al destaparse el escándalo investigado por el fuero federal, en el que se sospecha que desde hacía por lo menos cuatro años los policías inventaban o armaban causas, robaban droga, escondían expedientes y transaban con los narcotraficantes de mayor poder, también quedó al descubierto que los controles de fiscales y jueces se habían relajado demasiado.

Para la Justicia provincial (y el Gobierno de Córdoba), uno de los grandes éxitos de la desfederalización del combate de la venta al menudeo fue la gran cantidad de “quioscos” cerrados. En sólo seis meses, ya había más operativos positivos respecto de todo 2012 (cuando las causas estaban en la Justicia federal). Por ello, advertir que es la misma fuerza ahora cuestionada la que lleva a cabo estos operativos es tener en cuenta que el nuevo foro antidrogas también puede ser objeto de engaños por parte de los policías. Lo que lleva a la necesidad de que los controles sean cada vez más estrictos, lo que redundará en que también se revea la forma en que son preparados aquellos encargados de investigar y ejecutar los procedimientos.

Porque, entre otros puntos, el escándalo que sacude los cimientos de la Jefatura de Policía también ha servido para dejar al descubierto groseras fallas. Falta de preparación, recursos escasos, investigaciones exprés en desmedro de causas profundas, “informantes” ilegales que se habían convertido en virtuales policías, son todos ingredientes de un mismo fenómeno: la corrupción.