¿Llegó la hora de una paritaria de la salud?
El reiterado conflicto que se desencadena todos los años en los hospitales públicos provinciales, por la política salarial para el sector que el Gobierno acuerda con el SEP, plantea la necesidad de que el Centro Cívico considere si no llegó la hora de hacer una paritaria exclusiva para los equipos de salud.
El reiterado conflicto que se desencadena todos los años en los hospitales públicos provinciales, por la política salarial para el sector que el Gobierno acuerda con el SEP, plantea la necesidad de que el Centro Cívico considere si no llegó la hora de hacer una paritaria exclusiva para los equipos de salud. Desde hace años, los gremios y agrupaciones que congregan a médicos y auxiliares de la salud insisten en que no se sienten representados por el SEP y piden negociar directamente con la Provincia, como ocurre con los docentes, que acuerda salarios con el Gobierno a través de la UEPC.Cuando negocia salarios, el SEP pone el foco en los empleados de la administración central, que son el grueso de sus afiliados. En los hospitales sólo suman a administrativos, camilleros, turneros y personal de maestranza.La mayoría de los médicos no están afiliados a ningún gremio y una buena porción se expresa a través de agrupaciones como Médicos Unidos y la Unión de Trabajadores de la Salud (UTS). Esta última tiene inscripción gremial y agrupa también a los auxiliares de la salud.La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) es el único sindicato con personería que representa a cerca de un millar de empleados de salud y, aunque está habilitado por la Justicia y reconocido por la Provincia para sentarse en la negociación salarial, no fue convocado a participar de la paritaria.Este año tampoco se sentó a la mesa de negociación la oficialista Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (Atsa), que rechazó asimismo la pauta salarial acordada por el SEP.La abierta disconformidad de los 12 mil integrantes de los equipos de salud –de los cuales 4.400 son médicos– volvió a generar asambleas y protestas que resienten notoriamente la atención de la salud, según admiten desde el área oficial.Hay cientos de personas –en su mayoría, de los segmentos de menores recursos de la población– que desde hace semanas no consiguen ser atendidas en los consultorios y deben reprogramar sus turnos o padecen la postergación de cirugías que no son de urgencia.Ante la reiteración del conflicto hospitalario, el ministro de Salud provincial, Francisco Fortuna, abrió el diálogo con distintas agrupaciones –sólo resta ATE– y prometió gestionar una mejora de seis puntos porcentuales para los médicos. Pero recién habrá una respuesta el 7 de abril.Los médicos y otros profesionales se quejan de que reciben una mejora del 26,1 por ciento anual y quieren llegar al menos al 32 por ciento otorgado a las enfermeras. Un médico con cuatro años de antigüedad y 35 horas semanales –que requiere para ejercer, como mínimo, ocho años de estudio y formación– percibirá, cuando se complete el aumento en julio, un sueldo de bolsillo de 16.428 pesos. Una enfermera profesional, con igual antigüedad y 40 horas semanales, cobrará 15.059 pesos. Reconocimiento Desde la cartera de Salud, reconocen la legitimidad de algunos reclamos, pero sostienen que hay que hacer una transformación del sistema que implique también contraprestaciones de los profesionales. "Hay una decisión política del gobernador Juan Schiaretti de reestructurar el sistema de salud", confió a este diario el ministro Fortuna. En esa idea que se propone llevar adelante el Gobierno, también se exigirá como contraprestación una determinada productividad a los médicos, como se les exige en el sector privado. Por caso, calcular que un médico realiza dos consultas por hora y multiplicarlas por las horas semanales y exigirle esa productividad. "Hay que pagar el trabajo que efectivamente hace el sector de la salud, pero con el criterio de que se cumpla el contrato laboral", dijo Fortuna.Desde Salud, advierten que muchos profesionales reclaman ingresos como los que paga el sector privado, pero en muchos casos no cumplen con las exigencias de horario y de productividad que exigen las clínicas y sanatorios.Por lo pronto, de cara a la próxima paritaria, el Gobierno deberá buscar la manera de negociar con los interlocutores que representan realmente a la salud, más allá de los condicionamientos sindicales y de las conveniencias políticas.

