Las tribulaciones de los inocentes
Da lo mismo ser el dueño de un negocio que un ciudadano de a pie. Da lo mismo que la protesta sea de taxistas o de otro sector.
Da lo mismo ser el dueño de un negocio que un ciudadano de a pie. Da lo mismo que la protesta sea de taxistas o de otro sector. El ánimo se va mellando de a poco y la sensación es la misma: el centro de la ciudad de Córdoba se convirtió en el infierno del peor de los mundos. Ayer a la mañana se vivió otro calvario. "No gaste el tiempo preguntándonos a los comerciantes. Todos pensamos igual: cada manifestación nos hace perder al menos medio día de ventas", fue la respuesta de uno de ellos, con el local muy cerca de la avenida Vélez Sársfield, copada a media mañana por los taxistas que exigían seguridad.Más angustiante aún era ver los rostros de los que querían tomar un colectivo para salir del centro. "Hace más de media hora que estoy esperando. Pero, bueno, no es la primera vez que me pasa..." La mujer trataba de que el bebé en brazos se tranquilizara. A su lado, una pareja de jubilados desgranaba recuerdos ante una estudiante de Medicina: "Ojalá Córdoba vuelva a ser tranquila como cuando éramos jóvenes".

