La selección de candidatos, lejos de la participación
Sin fecha de votación ni primarias obligatorias, en Córdoba la previa electoral es decisión exclusiva de los líderes partidarios.
Los prolegómenos para las elecciones provinciales prometían al menos tres compulsas de orden interno en las dos principales fuerzas que –se presupone– disputarán el poder, aunque a la fecha es más que probable que ninguna de ellas se termine concretando. El PJ convocó a internas para elegir candidatos a gobernador y vice, legisladores provinciales, e intendente y concejales para el 12 de este mes; y luego las pasó para el 26, pero finalmente esa disputa se desvaneció en medio de presiones y decisiones de cúpula, y sólo quedó en pie la votación en algunos departamentos, por las postulaciones para la Unicameral.Los otros dos procesos internos incluyen a la oposición. La UCR lanzó una primaria para el 3 de mayo para nominar su fórmula provincial, y también propicia una posterior interna abierta con sus socios del PRO y el Frente Cívico, para definir las listas de esa alianza opositora. Por distintos motivos, es más que probable que ninguno de esos dos procesos se termine llevando a cabo.La selección de nombres en el PJ y también en el principal conglomerado opositor tiene el sello de la imposición de criterios por parte de quienes comandan esos partidos, de negociaciones a espaldas de la gente común y de la utilización de los mecanismos institucionales sólo como atajos tácticos, según la necesidad ante cada escenario.Pero el punto de partida para esa dispersión es más profundo todavía. El gobernador José Manuel de la Sota todavía no anunció la fecha en que se votará a su sucesor, ni tiene obligación legal de hacerlo, ya que la potestad de fijación de esa fecha sigue siendo, en la práctica, un resorte discrecional de quien ostenta el poder.Desde el 1° de febrero último, cuando el gobernador abrió el período de sesiones ordinarias de la Unicameral, prácticamente no ha habido jornada en que no se especule, en ámbitos políticos y también periodísticos, respecto de cuál será la fecha de elecciones y cuándo se formalizará su anuncio. Son números en el aire.A diferencia de lo que ocurre a nivel nacional, en Córdoba no hay fecha fija, determinada como obligación legal, para la realización de los comicios. Esa precisión –que hoy no tiene la provincia– sería un buen punto de partida para dar certeza al calendario electoral, que necesariamente se escalona hacia atrás, desde ese punto final.Tampoco disponemos en Córdoba de un mecanismo de cumplimiento ineludible para la selección de candidatos partidarios, como lo son las Paso (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias), que, con sus pros y sus contras, como mínimo modelan la grilla de candidaturas para la general y habilitan la participación ciudadana, no sólo de afiliados a partidos.A favor de las Paso hay que contabilizar que les escamotean en parte a los partidos la natural vocación de encerrarse en sí mismos para la toma de decisiones.En Córdoba, esas puertas siguen cerradas y por ahora la "rosca política" sigue teniendo mucho más protagonismo que el involucramiento ciudadano. Aún con finales abiertos, los procesos del PJ y la triple alianza UCR-PRO-Frente Cívico así lo confirman.

