La ferretería saqueada reabre sus puertas ocho meses después
Casa D’Todo fue robada e incendiada el 3 y 4 de diciembre. El próximo lunes volverá a trabajar.
Rubén López está a días de alcanzar su meta. Fue un largo y complejo camino por el que atravesó en los últimos ocho meses, pero, con esfuerzo, solidaridad y arduo trabajo, lo logró: el próximo lunes reinaugurará Casa D'Todo, la ferretería saqueada e incendiada durante las caóticas jornadas del 3 y 4 de diciembre pasados. El comercio ubicado al 3.840 de la avenida Donato Álvarez, que Rubén inició hace dos décadas de la mano de su padre, se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Ahora volverá a ponerse en marcha contra todos los pronósticos. No tuvo ningún tipo de asistencia de la Provincia, con quien la familia López inició un litigio que ya está en marcha en Tribunales."A casi 8 meses de aquellos sucesos, con muchísimo esfuerzo, trabajo y terrible ayuda (no del Gobierno provincial), logramos nuestro objetivo. Volver a hacer lo que siempre hicimos y sabemos: trabajar. Atendiendo a nuestros queridos clientes/amigos de la forma que se merecen. Brindando lo mejor de nosotros", anunció el comerciante en el texto de su invitación que repartió en el barrio.En diálogo con La Voz del Interior , López confesó cómo vive esta reapertura. "Con mucha ansiedad, después de meses sin laburar con el público. Estoy muy agradecido a mis vecinos, amigos, clientes y proveedores que son quienes no ayudaron a levantarnos y creyeron en nosotros", asegura, sin poder contener su emoción.El comerciante –que fue uno de los emblemas de la injusticia y la devastación que atravesamos los cordobeses en esas 35 horas de violencia y desamparo, por un motín de los policías– quedó con una deuda de "más de un millón y medio de pesos", que pretende honrar con cada día de trabajo, al frente de su renovado comercio.La Casa D'Todo mantiene a sus cinco empleados previos a los saqueos y no sólo eso, sino que sumó dos más. "No dejaron nunca, se quedaron y hoy están conmigo", comentó Rubén, quien destacó la ayuda que recibió de parte de ellos. "En esta nueva etapa sumamos a dos empleados más, tengo un Plan Primer Paso (PPP) y uno de los albañiles que trabajó en la obra para arreglar el local", describió López."Desde el Estado provincial no se arrimaron ni para preguntarme cómo ando, mi mujer estuvo con ataques de pánico y mis chicos necesitan ayuda terapéutica, fue un trauma muy grande el que vivimos. Eso no nos lo devuelve nadie, la paz. Yo lleve cartas personalmente al Centro Cívico y nunca me atendieron", dijo el comerciante, quien explicó que no se anotó para recibir los créditos de la Fundación del Banco de Córdoba "porque eran 200 mil pesos, firmando sin protesto"."Me endeudé mal, pero aposté a salir a flote por mi familia y por la fuerza y la ayuda que recibimos de la gente de buen corazón", cerró López con una sonrisa, con un gesto en su rostro muy diferente al que tenía en aquellas jornadas agitadas de los saqueos.A fines de diciembre pasado, el ferretero escribió un grafiti en la persiana de su comercio: "Estoy vivo y volveremos". Seis meses después, tras una visita de este diario, escribió una nueva frase: "Volvemos en julio". De la mano de su esposa, sus hijos y sus empleados, Rubén volverá a tener lo que más extrañaba: "la dignidad del trabajo".

