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Política

La batalla por ver quién es más anti-K

El eje de la campaña será quién es más opositor al Gobierno: si Juntos por el Cambio o Hacemos por Córdoba.

01 de octubre de 2021, 00:01
La batalla por ver quién es más anti-K
Luis juez, candiato a senador de Juntos por el Cambio.

La campaña electoral se inició formalmente en Córdoba con una disputa para ver quién es más antikirchnerista o más opositor al gobierno nacional de los Fernández.

La lectura fina de las Paso, lo que ocurrió después y las conjeturas respecto de lo poquito que queda en disputa amontonaron a los más votados en la vereda contraria del oficialismo nacional.

Salvo que ocurra un cataclismo, de las 12 bancas que se ponen en juego en Córdoba el 14 de noviembre, 10 u 11 están casi asignadas. Juntos por el Cambio se quedará con los dos senadores de la mayoría, y Hacemos por Córdoba, con el de la minoría.

Para diputados, Juntos por el Cambio tiene prácticamente asegurados cinco, y Hacemos por Córdoba, dos. Lo que está en juego es si Juntos puede ampliar a seis, Hacemos a tres y el Frente de Todos mantiene o no el escaño que pone en juego.

Por eso, la cacería de votos está direccionada. Es selectiva. Apunta a sacar de los cotos los otros puñaditos de sufragios que permitan esas diferencias que definen una banca.

Cuál es menos rival

Es así que Juan Schiaretti se corrió de la avenida del medio y mandó a pararse en la de los anti K. Intentó también una proyección que supere los límites provinciales, pero no tuvo más efecto que disciplinar a algunos alborotados de su tropa que quieren empezar ya a discutir la sucesión. Nadie tomó muy en serio lo de eventuales postulaciones del gobernador y no figura por ahora el amague en la agenda nacional.

Schiaretti refuerza, sí, su discurso opositor después de haber navegado casi dos años en las aguas de la “convivencia institucional”.

Y, disciplinados como pocos en tácticas de campaña, encolumna a todos los suyos. En las últimas horas, el intendente capitalino Martín Llaryora descargó furibundas críticas a la Nación por el aeropuerto sin habilitación y la discriminación de los subsidios.

No le falta razón en sus planteos ante las recurrentes discriminaciones del poder central, pero está claro que el intendente radicalizó su discurso después de las Paso. Porque hasta antes del proceso electoral hacía algunos señalamientos, como el de los subsidios, mientras exploraba caminos de entendimientos con Alberto Fernández.

Las fotos de Llaryora con Carlos Caserio y Martin Gill, luego candidatos del Frente de Todos, hacían ruido en el schiarettismo. Se imaginaba quedando al medio de la pulseada, pero la realidad lo puso de un lado.

En este contexto de potenciar un perfil anti K, el gobernador tomó como una buena noticia que no lo invitaran al anuncio para el campo en la Casa Rosada, con Alberto y Cristina.

La omisión en el convite es interpretada en Juntos por el Cambio como una señal de que el Gobierno nacional, resignado a las derrotas duras en Córdoba, prefiere que los votos en duda vayan más hacia Schiaretti que para la alianza macrista-radical-juecista.

“Schiaretti puede volver a ser un aliado en cualquier momento; por eso les conviene que crezca”, dicen en el comando Juez-De Loredo.

“Los de Juntos por el Cambio dependen de las órdenes de los porteños (Horacio) Rodríguez Larreta, (Mauricio) Macri y (Patricia) Bullrich”, responden en Hacemos por Córdoba.

La discusión pasará por ver quién es más opositor al kirchnerismo mientras el Frente de Todos sigue buscando argumentos para defender su proyecto y su lista.

Lo local quedará bajo un paraguas. En Juntos por el Cambio tomaron nota de la consideración que tiene la gestión provincial y sólo harán foco en lo nacional.

Por eso, el verborrágico Luis Juez ha sido más que conciliador con Schiaretti y hasta intercambió gestos con Llaryora.