Temas del día:

Kicillof autorizó a subir 6% todos los combustibles

Shell retrotraerá en parte la suba de 12% por la que Capitanich la acusó de “conspirar”. A cambio, podrá comprar crudo sin todo el impacto de la devaluación.

06 de febrero de 2014 a las 12:01 a. m.
Agencias DyN y Télam
Kicillof autorizó a subir 6% todos los combustibles
Cambio de planes. Kicillof había acusado de “conspirar” a Shell. Ahora hubo un acuerdo que admite argumentos de Shell (Télam).

Buenos Aires. El ministro de Economía, Axel Kicillof, anunció ayer que las empresas de combustibles podrán aumentar las naftas hasta 6 por ciento máximo para el mes de febrero, luego de asegurar que las compañías que integran la cadena de valor arribaron a un acuerdo sectorial. "Se llegó a un acuerdo con la totalidad de la cadena. En lo que atañe a los consumidores, se estableció un precio máximo de incremento de los combustibles para este mes de hasta seis por ciento", anunció Kicillof.El anuncio se llevó a cabo luego de que el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el ministro de Planificación, Julio de Vido y el propio Kicillof, acusaran al presidente de Shell –que el lunes había subido 12 por ciento sus precios– de "conspirar" y de "atentar" contra los planes de Gobierno, de ser un "codicioso" y de intentar "dolarizar" el mercado de combustibles.Aranguren se había defendido diciendo que, con la suba del dólar, el costo del crudo que Shell compra a petroleras como YPF o PanAmerican para luego refinarlo y venderlo, le había aumentado 23 por ciento. Y que la empresa no había trasladado a sus precios finales la totalidad de ese mayor costo.Ahora, en el marco de este acuerdo, Shell bajará sus precios para acomodarlos al nuevo tope, mientras el resto de las empresas, si no los habían subido ya, podrán elevarlos al seis por ciento.Aunque evitó dar precisiones y se negó a responder preguntas, la referencia de Kicillof a "un acuerdo en toda la cadena" se tomó en el mercado como una confirmación de que Shell y las demás refinadoras que no extraen crudo podrán comprar la materia prima a valores que no reflejarán el aumento del dólar en su totalidad y que las extractoras (como YPF) aceptarán. De hecho, gobernadores como el neuquino Jorge Sapag había rechazado ayer fijar un "dólar petrolero" más bajo para estas operaciones, dado que eso implicaría menos ingresos por regalías para las provincias petroleras. Ambiguo y aparentemente incómodo, Kicillof reconoció que se reunió con Aranguren y que se acordó que "dentro del acuerdo general los precios debían respetar números vinculados a los movimientos de los costos que están incluidos dentro de la misma cadena".No es la primera vez que Aranguren es objeto de la furia oficial, desde que Néstor Kirchner, siendo presidente, convocara a boicotear a Shell y a "no comprarle ni una lata de aceite". El ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, se cansó de multar a la empresa por cifras millonarias pero sin suerte. Hasta ahora, ni una de esas sanciones sobrevivió a la revisión de un juez.Kicillof sostuvo que "antes de ocurrir estas reuniones y de este acuerdo las diferentes empresas estaban tomado sus propias políticas" y aclaró que "en base a este acuerdo aquellos que superaron este nivel de aumento han acordado reducir el precio de las naftas con un techo de seis por ciento".Kicillof dijo que "todas las empresas están incluidas" en el acuerdo, y que "esto empezará a pasar a partir de mañana, un reacomodamiento de los precios para aquellos que previo al acuerdo habían establecido precios mayores".Según fuentes del Palacio de Hacienda, la reunión entre Kicillof y Aranguren se llevó a cabo fuera de la sede del ministerio y fue en "duros términos".Kicillof justificó la creciente importación de combustibles –que ahora cotiza a un dólar mayor– en el consumo, que en 2013 aumentó 13 por ciento.

Puntos de vista

Hugo Moyano. Secretario General (CGT Opositora). "A lo mejor (la Presidenta) está buscando la forma de provocar algo como para justificar su salida o su responsabilidad".

Gerardo Martínez. Secretario General Uocra (Cercano al Gobierno). "Creo que la Presidenta quiso decir: 'Quedate tranquilo, Antonio (Caló), que esto no está pasando (...) Nos gusta la estabilidad'".