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Investigan a organización que protege a represores prófugos

A raíz de las detenciones de tres expolicías que escapaban de la Justicia, se detectó que todos tenían una cobertura similar: disponían de un gran caudal económico, pese a no tener nada a su nombre.

14 de septiembre de 2014 a las 12:02 a. m.
Investigan a organización que protege a represores prófugos
Detenido. Mora fue encontrado por la PFA (La Voz/Raimundo Viñuelas).

En los primeros minutos del sábado 7 de este mes, fue dete­nido en Nueva Córdoba el excomisario Carlos Domingo Mora, acusado de delitos de lesa humanidad. El hecho dejó al descubierto una compleja estructura de protección para exrepresores hoy prófugos. Para los investigadores podría existir entre ellos una presunta red. "Hay una organización que se dedica a cuidar a esta gente", resumió una fuente de la Justicia federal.Mora, por cuya cabeza había una recompensa de 500 mil pesos, estaba prófugo desde el 9 de septiembre de 2011, cuando pasó a la clandestinidad luego de que el juez federal de Chaco Carlos Skidelsky pidiera su captura.Al parecer, durante la última dictadura militar, Mora habría tenido activa participación en las sesiones de torturas en Chaco. "Se dedicaba a sacarle información a los detenidos", dijo el informante. Durante tres años, su nombre fue una obsesión para diferentes fuerzas de seguridad del país que jamás pudieron seguir su rastro. Vivía en Chaco, en Santa Fe, en Córdoba...No utilizaba cuentas bancarias, nada figuraba a su nombre. Pero se sabía que continuaba vivo, en el país y gozando de un gran pasar económico. ¿Cómo lo hacía?Cansado de los operativos frustrados, el juez Skidelsky solicitó la colaboración de la Delegación Córdoba de la Policía Federal Argentina (PFA).En mayo y junio, dos exrepresores fueron detenidos tras un arduo y concienzudo trabajo de los policías cordobeses.Ante esto, desde la Justicia federal de Chaco se pensó que el mismo método empleado en los casos anteriores iba a ser útil para dar con Mora.Y así fue. El fin de semana pasado, después de la medianoche, los efectivos federales rompieron la puerta del departamento "C" del primer piso de un complejo en Independencia 812. Adentro, Mora se supo perdido y no atinó más que a mostrar su credencial de otra época, ya extinguida.Un día antes, el expolicía había llegado desde Villa María. Se trataba de un viaje que hacía con frecuencia y que dividía en escalas para despistar a los investigadores. Desde Chaco, donde se alojaba en Resistencia, buscaba otro refugio en Reconquista, pasaba a la ciudad de Santa Fe, hacía escala unos días en Villa María y terminaba en Nueva Córdoba.Allí, los efectivos federales –siempre según fuentes de la Justicia federal– hallaron, además, 29.990 pesos en efectivo, diferentes tarjetas de débito y varios teléfonos celulares.Para evitar las intervenciones telefónicas, Mora utilizaba mensajes de texto encriptados. "Escribía números y puntos, en un código que sólo compartía con las personas con las que se comunicaba", según la fuente. Seguimiento Tras un minucioso seguimiento a sus familiares en Chaco, se descubrió que Mora explotaba un campo y haciendas en Colonia Elisa. Los dividendos se los depositaban en cuentas bancarias a nombre de terceras personas, sin ninguna conexión familiar, quienes le habían extendido sus tarjetas de débito. Por ello, fue necesario un trabajo coordinado con la Unidad de Investigación Financiera (UIF), del Departamento de Fraudes Financieros del Banco de la Provincia de Córdoba, el Nuevo Banco de la Provincia del Chaco y la Red Link.El departamento donde fue detenido también figura a nombre de un particular que no presenta relación con Mora.El plan fue coordinado en Córdoba por el juez federal sub­rogante Carlos Ochoa, quien resolvió el allanamiento y autorizó las escuchas telefónicas. "Fue un trabajo de hormiga que empezó cuatro meses atrás. Esta gente tiene una cobertura interesante, está protegida", agregó otro informante.Mora había cambiado su fisonomía casi por completo. Estaba casi 30 kilos por debajo de como se lo había visto por última vez, con barba candado y el pelo más largo que lo habitual. Organización clandestina ¿Por qué se sospecha de la existencia de una red que protegería a represores prófugos? El 9 de mayo último, la delegación Córdoba de la PFA atrapó en Molleyaco 8083, barrio Cerro Norte (cerca de la avenida Donato Álvarez), al noroeste de la ciudad de Córdoba, a Francisco Alfredo Corzo (60). El expolicía tiene un expediente abierto en el marco de la megacausa del campo de concentración cordobés de La Perla. El perseguido cobraba 20 mil pesos del gobierno de Santa Cruz; figuraba como empleado del Consejo de Educación, pese a que no se lo había visto "jamás" en el lugar; trabajó como chofer de políticos hasta 2011, cuando pasó a ser una sombra. Corzo utilizaba una camioneta 4x4 y realizaba compras con una tarjeta de crédito, ambas a nombre de otra persona.¿De dónde conseguía tanto caudal económico? ¿Por qué le seguían pagando todos los meses? ¿Quiénes le depositaban el dinero? Esos interrogantes volvieron a los investigadores cuando iban tras Mora.En tanto, el 10 de junio último fue detenido en Trelew (Chubut), Juan Carlos Damonte, alias "Capitán Coco", un expolicía sobre el que pesan cargos por delitos de lesa humanidad en la megacausa de La Perla.En esto participó una comisión de efectivos cordobeses. Damonte era casi un fantasma y vivía con toda impunidad.

Más de 60 prófugos

Según datos divulgados en julio por la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, son 61 los prófugos en causas por crímenes del ­terrorismo de Estado, mientras otros cuatro afrontan procesos de extradición. En dos casos más, la extradición fue denegada y dos fueron localizados pero aún no extraditados.