Crisis. La industria volvió a caer en febrero y profundiza un arranque de año en retroceso

El índice manufacturero mostró una baja fuerte en la producción. El deterioro es generalizado, con impacto en casi todos los sectores y señales de debilidad en la demanda interna.

09 de abril de 2026 a las 04:25 p. m.
La industria volvió a caer en febrero y profundiza un arranque de año en retroceso
La industria manufacturera perdió 1.676 empleos en un año, según datos que maneja la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Córdoba.

La economía tuvo en febrero un dato que rompe cualquier intento de lectura optimista del arranque de año. El índice de producción industrial manufacturero, medido por el Indec, registró una caída interanual de 8,7% y acumuló en el primer bimestre una baja de 6%.

No se trata de un número aislado ni de un movimiento marginal. Es una contracción amplia, extendida y consistente con una dinámica que ya se insinuaba en enero, pero que en febrero se profundizó.

El dato más preocupante no es solo la caída interanual, que compara contra un febrero del año pasado que tampoco fue especialmente alto, sino el deterioro en la medición mensual. En la serie desestacionalizada (que elimina efectos de calendario) la actividad industrial cayó 4% respecto de enero.

Ese es el mal dato de febrero porque marca que la industria no solo está peor que hace un año, sino que también está retrocediendo en el margen. Es una señal de dinámica negativa, no solo de arrastre estadístico.

Por ramas

Cuando se amplía la mirada, el cuadro se vuelve más contundente. En febrero, 14 de las 16 ramas industriales registraron caídas interanuales. Es decir, no hay un sector puntual explicando el retroceso, sino que el fenómeno es transversal.

El núcleo del problema aparece en sectores vinculados al consumo y a la inversión. Alimentos y bebidas, uno de los principales componentes del índice, cayó 6,9%; y la molienda de oleaginosas, que suele ser un motor dentro de ese rubro, tuvo una baja superior al 20%.

En paralelo, los sectores industriales más asociados al ciclo económico muestran retrocesos más profundos. La producción de maquinaria y equipo cayó 29,4%, mientras que el sector automotor retrocedió 24,6%.

Operario de una fábrica, soldador.
Operario de una fábrica, soldador. (La Voz)

Ese cruce de datos permite una lectura más estructural. No solo cae el consumo masivo. También se retrae la inversión productiva. Cuando ambos componentes se debilitan al mismo tiempo, la industria pierde dos de sus principales fuentes de tracción.

El caso de los textiles es todavía más extremo. La actividad del sector se desplomó 33,2% interanual, con segmentos específicos que muestran caídas aún mayores, como los tejidos, que retrocedieron 47%.

Las explicaciones

El informe del Indec incorpora una explicación relevante, al señalar que las empresas del sector señalan una menor demanda interna y una mayor competencia de productos importados. Esa combinación aparece repetida en varios rubros.

En caucho y plástico, por ejemplo, la producción cayó 15,7% y se vincula a una menor demanda de envases y de insumos industriales. Es un indicador indirecto de menor actividad en otros sectores, como alimentos y construcción.

El deterioro, entonces, no es lineal sino que es un sistema de retroalimentación negativa. Menos consumo reduce la producción de bienes finales; menos producción reduce la demanda de insumos. Y esa caída en cadena termina amplificando el descenso general.

Hay, sin embargo, algunas excepciones. La refinación de petróleo creció 19,7% y los productos químicos mostraron una suba de 3,7%. Pero su peso no alcanza para compensar la caída del resto de la estructura industrial.

El mapa sectorial deja otro dato relevante. Los sectores más golpeados son intensivos en empleo. Textiles, calzado, muebles y metalmecánica presentan caídas de dos dígitos. Eso sugiere un impacto potencial sobre el mercado laboral industrial, aunque el informe no lo mida directamente.

En perspectiva, el gráfico de largo plazo muestra que el nivel de producción viene en una tendencia irregular desde hace años, con picos y caídas marcadas. Pero el dato de febrero vuelve a ubicar a la industria en un escalón más bajo dentro de ese recorrido.

El Indec advierte que los primeros meses del año deben leerse con cautela por factores estacionales, como vacaciones y paradas técnicas. Sin embargo, incluso con ese matiz, la magnitud de la caída excede una explicación puramente estacional.

Hay otro elemento que aparece en el cruce de variables. La tendencia ciclo, que busca capturar el comportamiento más estructural, mostró una leve suba de 0,2 por ciento en febrero. Es un dato menor, pero introduce una tensión en la lectura.

Mientras la actividad cae en términos mensuales y anuales, la tendencia muestra un leve freno en la caída. Eso puede interpretarse como una desaceleración del deterioro. Como sea, por ahora no alcanza para hablar de cambio de tendencia.