Divisas. La energía explicó el 62% del superávit comercial en febrero, pese a menor aporte interanual

El saldo energético fue de U$S 486 millones y se consolidó como principal fuente de divisas, aunque con caída de exportaciones en el inicio de 2026.

20 de marzo de 2026 a las 08:54 p. m.
La energía explicó el 62% del superávit comercial en febrero, pese a menor aporte interanual
En febrero, hubo menores exportaciones por US$ 218 millones y también caída de importaciones por US$ 142 millones.

La balanza energética volvió a ocupar un lugar central en el frente externo argentino durante febrero de 2026. Con un superávit de U$S 486 millones, el sector explicó el 62% del saldo positivo de la balanza comercial del mes.

El resultado, analizado por el Iaraf, surge de exportaciones por U$S 631 millones frente a importaciones por U$S 145 millones, en un contexto donde la energía se consolida como uno de los principales generadores de divisas del país.

Este desempeño confirma el peso creciente del sector energético dentro de la estructura económica, especialmente en un escenario donde otros rubros presentan mayor volatilidad.

La diferencia entre exportaciones e importaciones refleja una mejora estructural en la producción local, que permite reducir compras externas y aumentar la oferta exportable, aunque con matices cuando se analiza la evolución interanual.

Caída interanual en el primer bimestre

En el acumulado del primer bimestre de 2026, el saldo energético mostró un deterioro de U$S 76 millones en comparación con el mismo período de 2025.

La variación responde principalmente a una caída en las exportaciones, que disminuyeron en U$S 218 millones interanuales. Este retroceso marca un punto de atención para el sector, que venía mostrando un desempeño más dinámico en períodos anteriores.

En paralelo, las importaciones también registraron una baja, generando un ahorro de U$S 142 millones. Este ajuste contribuyó a moderar el impacto negativo de la caída exportadora, aunque no logró compensarla por completo.

Precios y cantidades: el factor clave

El análisis desagregado del saldo energético, indicó el Iaraf, permite entender mejor los factores que explican su evolución. En el primer bimestre, el efecto precio tuvo un impacto positivo de U$S 15 millones, lo que indica que los valores internacionales acompañaron levemente el resultado. Sin embargo, ese efecto fue insuficiente frente a la caída en los volúmenes comercializados.

El efecto cantidades resultó negativo en U$S 92 millones, lo que evidencia que la principal causa del deterioro fue la menor cantidad de energía exportada. La combinación de precios levemente favorables y volúmenes en retroceso derivó en un saldo neto negativo de U$S 76 millones respecto al año anterior.

Exportaciones: menor volumen y precios

Las exportaciones energéticas explican gran parte del cambio interanual. El efecto precio generó una pérdida de U$S 62 millones en comparación con el mismo período de 2025, reflejando un contexto internacional menos favorable. A esto se sumó un efecto cantidad negativo de U$S 156 millones, que terminó de consolidar la caída.

En conjunto, las exportaciones energéticas aportaron U$S 218 millones menos que en el primer bimestre del año pasado. Este dato pone el foco en la necesidad de sostener o incrementar los volúmenes exportados para consolidar el rol del sector como fuente estructural de divisas.

Importaciones: ahorro y ajuste

Del lado de las importaciones, el comportamiento fue más favorable en términos de impacto sobre el saldo. La baja en los precios internacionales permitió un ahorro de U$S 77 millones en la compra de energía, mientras que la menor cantidad importada generó un ahorro adicional de U$S 64 millones.

En total, las importaciones se redujeron en U$S 142 millones interanuales. Este ajuste contribuye a mejorar el resultado externo y refleja, en parte, una mayor autosuficiencia energética, aunque también puede estar asociado a factores de demanda interna.

A pesar de la caída interanual, la energía continúa siendo uno de los principales pilares en la generación de dólares para la economía argentina. El hecho de haber explicado el 62% del superávit comercial de febrero refuerza su relevancia en el esquema macroeconómico.