En el Ministerio, hay tres hipótesis y una más
Si el pulgar termina señalando hacia abajo, el Gobierno podrá culpar a Prat Gay. Pero si el dedo apunta aunque sea levemente hacia arriba, por alguna mejora perceptible, los méritos podrán ser atribuidos por entero a Macri.
Ni en el corazón del Ministerio de Hacienda y Finanzas pueden atribuir la caída de Alfonso Prat Gay a una sola causa. "Es cierta la cuestión del control del gasto, que generó mucha tensión, pero es imposible que lo culpen a él por eso; el propio (Mauricio) Macri en las reuniones les reclamaba a los ministros más control con el gasto, pero nunca responsabilizando a Alfonso; él no tenía el poder sobre los otros ministros", cuenta un funcionario de primera línea en el Palacio de Hacienda.Si no es sólo el desborde del gasto, ¿es el gradualismo? La idea de no ir a una reducción del déficit más directa fue de Prat Gay. Él convenció a Macri. Ahora nadie sabe muy bien si el Presidente: 1. Se arrepintió de haber ido por ese sendero que no brindó los brotes verdes ni redujo el déficit siquiera en forma gradual.2. Considera que hay que seguir por ahí, pero con alguien (por ejemplo, la dupla Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, de Jefatura de Gabinete) capaz de poner en caja a los dilapidadores.3. No se arrepiente del gradualismo, pero considera que hay que pasar a otra etapa de ajuste más abrupto, algo que pocos creen probable en la puerta de un año electoral como 2017.Para los colaboradores de Prat Gay, la explicación reside en un mix de esos puntos. Lo del Impuesto a las Ganancias es, dicen, puro humo. "Alfonso presentó una propuesta. Nadie la objetó. Y no decidió él cuándo iba al Congreso". Tampoco fue determinante su discusión con Federico Sturzenegger por las tasas de interés del Banco Central, dicen.Flotando, queda una hipótesis, si no central, al menos colateral. La salida de Prat Gay se da justo antes de que se selle el sentido de la política económica. Al concluir un año, habrá un veredicto en los próximos meses. Si el pulgar termina señalando hacia abajo, el Gobierno podrá culpar a Prat Gay. Pero si el dedo apunta aunque sea levemente hacia arriba, por alguna mejora perceptible, los méritos podrán ser atribuidos por entero a Macri. O "al equipo", que es lo mismo que decir Macri.

