El resbaladizo número de Gini y el límite del “modelo”
Esta vez, la leve desmejora del coeficiente de Gini sucede sin crisis internacional y en un contexto de aceleración inflacionaria, retracción económica y la perspectiva de un fuerte ajuste fiscal en puerta.
El coeficiente de Gini es una compleja construcción estadística que permite evaluar la mayor o menor desigualdad de los ingresos en una sociedad, en determinado momento. Cuando el número más se acerca a 1, más inequitativa es la distribución del ingreso; cuando más se acerca a 0, más igualitaria es una comunidad. (La mitad de las familias vive con menos de $ 7.000 al mes).
Para darse una idea, en 2012, según las Naciones Unidas, uno de los países más desiguales fue Colombia, con 0,539; y uno de los más igualitarios fue Noruega, con 0,226.Cristina Fernández ha citado varias veces esta estadística en sus discursos. No es para menos. Los datos del Indec son contundentes y muestran una fuerte mejora. En los dos últimos trimestres de 2003, al comienzo del kirchnerismo, el coeficiente promedió 0,529; una década después, en los dos últimos trimestres de 2013, el promedio es 0,421. Justamente ese es uno de los datos que difundió ayer el Indec. Pero vale hacer algunas precisiones: Una es que la única comparación que se permite hacer el kirchnerismo es con 2002-2003. Y es tramposa. Argentina estaba en el peor de los mundos. En 1993, por ejemplo, el indicador daba 0,449, mucho más cerca de 2013 que de 2003. Otra es que el coeficiente de Gini mide una distribución más o menos igualitaria del ingreso, no de la riqueza. Una economía inflacionaria, por ejemplo, dificulta el ahorro. Así, puede suceder que el ingreso familiar (aunque distribuido en forma igualitaria) no pueda convertirse nunca en la compra de una vivienda, por ejemplo. El ingreso no troca en riqueza. Otro punto es que un país puede ser muy igualitario en el reparto de un ingreso muy pobre. En 2010, Bangladesh, uno de los países más pobres del mundo, tenía un coeficiente de 0,321, mejor que el 0,330 del Reino Unido en 2011. La última consideración es menos teórica. Desde 2003, el coeficiente de Argentina nunca había dejado de mejorar, excepto en el segundo trimestre de 2009, en coincidencia con la última crisis internacional. En el último trimestre del año pasado, el coeficiente volvió a desmejorar levemente: 0,413 contra 0,411 del último trimestre de 2012. Esta vez, el empeoramiento sucede sin crisis internacional y en un contexto de aceleración inflacionaria y retracción económica, con un fuerte ajuste fiscal en puerta. Así, los datos conocidos ayer se suman a una planilla que muestra, a detractores y defensores, que el "modelo" ha rozado sus límites.

