Lo que hace unas semanas empezaba a verse como una oportunidad ahora se transformó en toda una obsesión para el gobernador Juan Schiaretti. En el seno de la toma de decisiones de Hacemos por Córdoba hay un objetivo que nadie oculta: lograr imponerse el 12 de septiembre como la lista más votada y usufructuar simbólicamente la disputa interna de Juntos por el Cambio, que, de todas maneras, será el espacio más votado de las Paso cuando se sumen sus cuatro boletas.
La estrategia del Centro Cívico es aprovechar la vidriera del domingo de las primarias. La foto de lo que buscará instalarse como una victoria frente a los dos búnkeres opositores –en donde en sólo uno habrá festejo completo–, está pensada como el primer acto de campaña para las generales.
Esa jugada incluye, además, un piso de cosecha de votos. La marca está puesta en los 25 puntos, un umbral impensado hace sólo algunos meses, cuando en el Ejecutivo provincial temían terminar detrás de Juntos por el Cambio y del Frente de Todos. Los múltiples y costosos pasos en falsos que no para de dar el presidente Alberto Fernández sumados al convulsionado cierre de listas de los cambiemitas trastocaron aquel escenario inicial.
Ahora, cuando se acerca la elección primaria y la división opositora podría darle una vez más dividendos al peronismo, comienzan a escucharse voces dentro de la propia oposición que aseguran que la mano invisible del Panal se activó aquel alocado sábado 24 de julio para que se multiplicaran las precandidaturas en Juntos por el Cambio. ¿Realidad o simple teoría conspirativa?
De todos modos, con las prevenciones propias de la volatilidad que tiene la política argentina, en Hacemos por Córdoba, persiste la idea de que la colecta de votos podría ser más profusa en las Paso que en las generales del 14 de noviembre, cuando sí se repartirán las bancas del Senado y de Diputados que están en disputa este año.
Esa idea se asienta en el razonamiento de que el Gobierno nacional licuará en dos meses parte del pésimo momento que atraviesa hoy, lo que le permitiría mejorar el desempeño de las primarias. El kirchnerismo, se sabe, pesca casi exclusivamente en la pecera del peronismo provincial. También la polarización entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos podría hacer mella en en el PJ cordobés, un fenómeno que ya padeció en 2019.
Para Schiaretti, repetir en las generales de noviembre los 30 puntos de obtenidos en 2017 sería descollar en las urnas, aunque casi nadie en el entorno del gobernador cree posible llegar a ese número. Sí, en cambio, se estima que es posible fluctuar entre un piso de 20 y 25 puntos. Un desempeño de ese nivel le aseguraría a Hacemos por Córdoba no sólo recuperar la banca en la Cámara Alta que perdió por el pase del senador Carlos Caserio a filas albertistas, sino defender dos de los tres escaños en Diputados (tiene otro que no arriesga).
En un Congreso renovado que podría ser tan o más equilibrado que el actual, una estructura legislativa compuesta por un senador y tres diputados sería lo más parecido a un seguro contra riesgos para los dos últimos años de Schiaretti en el poder y para su equidistante relación con la Casa Rosada.
Números y la pregunta del millón
La oposición cordobesa no desconoce esos planes del peronismo. Y admite que en casi todos los sondeos disponibles hasta ahora el tándem Alejandra Vigo-Natalia de la Sota aparece arriba.
En los números que el Panal no difunde, pero que, de una u otra manera, terminan llegando a oídos de opositores, se plantea un empate técnico en el primer lugar entre la lista que comparten Luis Juez y Rodrigo de Loredo y la de “Ellas”. Mario Negri y Gustavo Santos, estarían más rezagados.
En cambio, en otra encuesta difundida en las últimas horas por el búnker del jefe del interbloque y el exministro macrista los muestra segundos y por escaso margen detrás de las mujeres peronistas. En ese campamento remarcan que “empieza a verse” en los números el apoyo explícito del expresidente Mauricio Macri.
Allegados a Juez y a De Loredo lanzaron carcajadas al conocer los datos del sondeo encargado por sus adversarios internos. “La diferencia a favor nuestro es irremontable”, replicaron.
En medio de la marejada de números previos, una incógnita poderosa e inquietante atraviesa a las dos principales boletas opositoras en el tramo final de la campaña: ¿qué tan influyente es hoy Macri para el electorado cordobés?
El fundador del PRO y para muchos todavía máximo símbolo del antikirchnerismo en Córdoba viajó el martes a Santa Fe y le puso el cuerpo en apoyo a Federico Angelini, su “Santos” santafesino. “¿Viene a Córdoba antes del domingo (12)?”, preguntan sin ocultar intranquilidad cerca de Juez y De Loredo. Parece que en la respuesta podría estar parte de la llave de una elección que se encamina a definir mucho más que una interna.

