El extraño caso de un testigo clave del “narcoescándalo”
“El Gaby”, otro personaje de la trama que involucra a siete policías y a un civil, logró el sobreseimiento.
–Creí que ese asunto estaba resuelto. Corría la tarde del 14 de octubre del año pasado y la camioneta Volkswagen Amarok blanca en la que iban un hombre y una mujer debió detener la marcha por la fuerza. Mientras circulaba por la avenida Rafael Núñez de la ciudad de Córdoba, a la altura de la Mujer Urbana, dos autos le cortaron el paso. De los vehículos, bajó un grupo de hombres, armas en mano. "Estás detenido por una orden de captura por narcotráfico", le dijo el que comandaba la operación. Los desconocidos eran detectives de la sección Córdoba de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal Argentina.El conductor de la Amarok era Gabriel Osvaldo Ludueña (34, "el Gaby"), un supuesto traficante vinculado con el "narcoescándalo". En seis palabras, resumió toda su reacción. Luego se sumergió en el silencio. Llevaba encima 10.800 pesos en billetes de baja denominación. Sinuoso Aquella captura generó demasiadas suspicacias. "El Gaby" estaba imputado desde 2011 por el almacenamiento de un kilo de cocaína y cinco kilos de sustancias de corte en una casa de Rancagua al 3400, de barrio Patricios, de la ciudad de Córdoba. Por ello, pesaba sobre él una orden de captura emanada del Juzgado Federal N° 3.Mientras permanecía con paradero desconocido, otro Juzgado Federal, el N° 1, lo atrapó el 8 abril de 2013. Aquel día, la Policía de Córdoba y Gendarmería allanaron dos domicilios de Ludueña, en Villa Corina, de la ciudad de Córdoba, y en Villa Santa Cruz del Lago. Antes, habían interceptado una camioneta en la ruta 9. Se secuestraron, en total, 15 kilos de cocaína de alta pureza (denominada "alita de mosca"), 15 kilos de pasta base y 20 kilos de sustancias de corte.Se sindicó a Ludueña como el presunto cabecilla de una banda que traficaba pasta base y cocaína desde el norte para proveer a "quioscos" de Córdoba y de Villa Carlos Paz.Sin embargo, ocho meses después volvió a la calle, cuando la causa fue anulada por la ilegal presencia en el expediente del informante civil Juan Francisco "el Francés" Viarnes, hoy prófugo y considerado el eje central del "narcoescándalo" que terminó con siete policías antidrogas imputados (y que ahora son juzgados).La causa contra Ludueña es uno de los tres casos por narcotráfico en los que se basa la acusación del "narcoescándalo": causas en las que los investigadores se habrían valido de Viarnes para generar operativos que luego desbarataban.Además de estupefacientes, los policías son acusados de haber robado, durante los procedimientos en las viviendas de Ludueña, una considerable cantidad de dólares falsificados.Lo insólito de esta historia es que al ser liberado por el Juzgado Federal N° 1, tras declararse nula aquella investigación, tanto el juez Ricardo Bustos Fierro como el fiscal Enrique Senestrari no se percataron de que existía una orden de captura de un año y medio antes en contra de Ludueña, por otra causa que seguía en pie.Tampoco nadie del Juzgado Federal N° 3 lo había reclamado durante el tiempo en que permaneció preso, pese a lo pública que fue su detención.Ludueña aprovechó la liberación y se hizo humo. Extraña aparición Aun prófugo, tuvo una aparición al menos llamativa: un año después de su liberación, el 29 de octubre de 2014, se vio a Ludueña en una sospechosa cámara oculta divulgada por el programa ADN, de Canal 10. En esa filmación, mostraba una verborragia inusual para alguien que supuestamente se movía como pez en el agua en los suburbios del narcotráfico. "El Gaby" aseguraba ser un narco experto y describía sus "tarifas". Aseguraba que acababa de comprar granadas y ametralladoras, todo un arsenal que jamás se comprobó que existiera en alguna parte de la ciudad de Córdoba. Pero continuó a sus anchas. Nadie lo atraparía hasta aquel operativo de la Policía Federal, un año después, a metros de la Mujer Urbana.Cuando les ingresó a los investigadores el dato sobre la presencia de Ludueña, días antes de que lo capturaran, se corroboró que ahora vivía en Barros Pazos al 3600, a una cuadra de la casa que supo habitar Viarnes, en barrio Urca. Otra coincidencia gigante. Ludueña tenía otros domicilios en Patricios Oeste, de la ciudad de Córdoba, Villa Santa Cruz del Lago y Potrero de Garay. Sin embargo, lo que jamás trascendió hasta ahora es que el sospechoso sólo estuvo un puñado de días detenido.Pese a que el resto de la banda apresada en 2011 ya había sido juzgada y condenada por narcotráfico (ocho acusados), el 20 de noviembre de 2015 el Juzgado Federal N° 3, a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja, ordenó el sobreseimiento definitivo de Ludueña en esta causa.¿Acaso no le habían secuestrado en su casa de calle Rancagua un kilo de cocaína y casi cinco sustancias de corte?El expediente agregaba, por esos días, otra página insólita.La perito encargada de las muestras de lo secuestrado informaba, ahora, que "en el material aportado se obtuvieron resultados que se corresponden con la presencia de una mezcla de lidocaína, cloruro y sustancias reductoras".En tanto, el resto del material, apuntó, "se corresponde con la presencia de azúcares reductores".En síntesis: no existía ninguna droga ilícita entre las sustancias encontradas, según el peritaje.Ante esto, se ordenó su sobreseimiento definitivo y la inmediata liberación.Ahora sí, Ludueña podrá decir que aquel asunto "está resuelto".

