El dedo en la llaga
Mientras macri y Schiaretti se elogian, la mesa de cambiemos busca consolidarse.
La frase fue quirúrgica. Desde hace tiempo, aunque sólo por lo bajo, se la mascullaba en el círculo íntimo del gobernador Juan Schiaretti. Y el lunes, horas antes de la cuarta visita del presidente Mauricio Macri a Córdoba, fue soltada como una flecha envenenada que busca hacer mella en el cuerpo del destinatario. "La preocupación que lleva a Cambiemos y a la Unión Cívica Radical (UCR) a esta sucesión de denuncias falsas es el pánico que tienen a que el peronismo de Córdoba pueda ir junto con el presidente Macri el año que viene en las elecciones". Con este mensaje, Carlos Gutiérrez, principal dirigente del schiarettismo en la Legislatura, contestó a la acusación de Juntos por Córdoba acerca de que el Gobierno estaba engordando el déficit de la Caja de Jubilaciones para cargárselo en la cuenta a la Nación.Gutiérrez habla por Schiaretti, quien evitará en público hacer mención al futuro escenario electoral. El trabajo ya está hecho. El dedo ya fue puesto en la llaga. El mensaje se adelantó porque se echó mano a una respuesta política fuerte para aplacar los tironeos cada vez más intensos por los fondos federales que llegan a la Provincia a un ritmo y a la Municipalidad a otro. La posibilidad de algún tipo de entendimiento electoral entre el macrismo y el peronismo cordobés mete pánico en el radicalismo, como dijo Gutiérrez. Unión por Córdoba lo sabe y juega con ese temor/desconfianza que se asienta en una estructura opositora que todavía no termina de encastrar sus piezas como quisiera. "El macrismo llegó al poder para quedarse. No está de paso", dijo antes de los comicios municipales de Río Cuarto un hombre con diálogo aceitado con el gobernador. El mismo dirigente aseguró, por ese entonces, que Macri no pisaría la capital alterna provincial para apuntalar al candidato radical Eduardo Yuni. "Está acordado", dijo, para defender su apuesta. Acertó. "Check in" Con Ramón Mestre como espectador VIP, Schiaretti volvió a tapizar de elogios lo hecho hasta aquí por Macri. Ayer, el acto de inauguración de obras del aeropuerto Ambrosio Taravella volvió a mostrar al gobernador y al Presidente como pasajeros del mismo vuelo. "Este es el rumbo", se encolumnó Schiaretti.Las coincidencias entre ambos no son nuevas. Pero toman un valor especial porque se acentúan justo cuando recrudecen los entredichos entre dirigentes locales de Cambiemos y el peronismo cordobés. Es el trato directo y preferencial que le dispensa Macri al "Gringo" –como lo llama– lo que pone en alerta al armado opositor doméstico, en especial a los radicales. Otro gesto con repercusión directa en la interna centenaria fue el elogio que les dispensó ayer Macri a los rivales del mestrismo. El jefe del Estado destacó la labor del ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, y de Rodrigo de Loredo, titular de Arsat. Este último había sido ubicado por Protocolo en la segunda fila, pero antes del inicio del acto, y a instancias de un macrista, De Loredo terminó a un paso de Macri.El dirigente está anotado en la carrera por la intendencia en 2019, pero sus aspiraciones van más allá. A sus íntimos ya les avisó que no descarta pelear por un puesto mayor. Un primer paso podría ser un lugar destacado en la lista legislativa de 2017. En medio de tanto zarandeo externo e interno, Cambiemos intentará el viernes dar una nueva señal de unidad y cohesión.En el hotel Quorum reunirá a los integrantes de la mesa conformada hace un mes. Y le sumará unos 200 intendentes de los tres espacios del frente.

