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Dos años en un país que suele cambiar por semanas

En la grilla de largada para 2015, sin dudas Sergio Massa quedó en mejor posición de cara a las presidenciales. Pero la carrera es larga y sobran antecedentes de los que quedan fuera de pista.

28 de octubre de 2013 a las 09:55 a. m.
Dos años en un país que suele cambiar por semanas

Ya empezó la otra campaña. La más larga. La más cambiante. De la que se suele caer hasta el más pintado: la disputa por la Presidencia de la Nación.

Faltan dos años en un país en el que los humores sociales y los comportamientos políticos suelen cambiar con un ritmo semanal.

Pero el dato ratificado en forma contundente de que no hay ninguna chance para la aventura re-reeleccionista de Cristina Fernández abre automáticamente la discusión por la sucesión.

Esta se dará en un escenario donde el peronismo exhibirá diferentes variantes, en una pugna cuya incógnita central será cuánto puede haber de post kirchnerismo y cuánto de una versión nueva y diferente de justicialismo.

Para las fuerzas no peronistas, parece que el único camino para disputar el poder nacional es ir en coalición.

La lista de presidenciables ha sido depurada con los comicios de ayer, que sirvió para posicionarlos en la grilla de largada. Claro está que es sólo un orden de arranque. La carrera de dos años es larga y hay sobrados ejemplos recientes de dirigentes muy bien posicionados que ni llegaron a la elección general.

Con esa salvedad, Sergio Massa arranca con ventajas claras sobre el resto. Sacar más del 43 por ciento de los votos en la estratégica provincia de Buenos Aires pone a cualquier dirigente en un sitial de privilegio. Massa seguirá recogiendo adhesiones multifacéticas, como ha construido su embrionario Frente Renovador. Ahí convergen dirigentes que vienen del peronismo, el kirchnerismo y el macrismo, entre otras expresiones.

Massa dio señales de que intenta construir sobre la base de la renovación generacional, y uno de sus potenciales aliados es el cordobés Ramón Mestre.

Daniel Scioli quedó golpeado por la derrota bonaerense, pero hace tiempo que está armando una especie de liga de gobernadores post kirchneristas. Demostró astucia y capacidad de supervivencia, con lo cual está en carrera. Uno del grupo con el que habla es José Manuel de la Sota, al que la ajustada victoria cordobesa no le ayuda demasiado en su proyección nacional, aunque no por ello dejará de dar batalla.

El único kirchnerista puro que salvó la ropa en su distrito es Sergio Urribarri, en Entre Ríos, pero su instalación nacional por el momento es tenue.

El espectro no peronista tuvo dos ganadores excluyentes. El santafesino Hermes Binner consolidó la preponderancia de la alianza socialista-radical que gobierna la vecina provincia desde 2007. El mendocino Julio Cobos revalidó títulos en su provincia, con una holgada victoria. Ninguno de los dos, ni otros dirigentes con expectativas presidenciales en esos partidos, parecen tener chances sin una coalición al estilo Unen.

Mauricio Macri ganó de manera ajustada en Capital Federal y no logró demasiada inserción para el PRO en el interior. No le queda mucha más opción que sentarse en la mesa peronista de la negociación.