Temas del día:

Devaluación: principio de la solución o el comienzo de más problemas

La devaluación llevada a cabo por el Gobierno el miércoles y jueves pasado puede ser el principio de la solución para los problemas económicos del país o el comienzo de problemas aún mayores. 

25 de enero de 2014 a las 02:29 p. m.
Alfredo Schclarek Curutchet*
Devaluación: principio de la solución o el comienzo de más problemas

La devaluación llevada a cabo por el Gobierno el miércoles y jueves pasado puede ser el principio de la solución para los problemas económicos del país o el comienzo de problemas aún mayores. Ambas variables son cruciales y hay que seguirlas en las próximas semanas para conocer la respuesta son la inflación y las reservas del Banco Central. Si la devaluación no se traslada del todo a precios, uno de los objetivos de la devaluación, que es recuperar la competitividad internacional, se habrá logrado. Un ejemplo de una devaluación exitosa fue la de 2002. Sin embargo, hoy las condiciones iniciales son distintas: tenemos una inflación del 25-30 por ciento y la economía no está sumida en una gran depresión, lo cual agrega incertidumbre sobre el resultado final en este caso. Más aún, el actual proceso inflacionario, aun cuando no se espiralice por la devaluación, hará que la competitividad ganada se esfume en pocos meses, con lo cual habremos vuelto a la situación inicial. Evidentemente si esta devaluación no se enmarca en un plan antiinflacionario integral que sea creíble y haga bajar la inflación, volveremos a presenciar nuevas devaluaciones en breve. Respecto a las reservas, si la devaluación no logra disuadir el consumo de bienes importados y disipar las expectativas de nuevas rondas devaluatorias en los próximos meses, probablemente veamos cómo éstas siguen cayendo. En este caso, el tipo de cambio oficial a ocho pesos por dólar se revelará como insostenible y deberemos prepararnos para una mayor devaluación en las próximas semanas. Por supuesto que una mayor devaluación es una medida desagradable con alto costo político y social, ya que reduce los salarios en dólares y aumenta las chances de una espiralización de la inflación. Pero el riesgo de no atender adecuadamente la caída de las reservas es la posibilidad de una gran crisis por falta de dólares y un nuevo default de la deuda pública. Lo que queda claro de la actual realidad económica es que la pésima política macroeconómica de la última década nos ha llevado a una situación donde, en vez de discutir sobre cómo podemos desarrollarnos, debamos pensar nuevamente políticas económicas que eviten el mal mayor. Es por ello necesario recordar que actualmente ya hay más de 11 millones de argentinos en situación de pobreza, de los cuales el 40 por ciento son niños y adolescentes. Se hace imperioso que el Gobierno deje la hipocresía de lado, reconozca esta realidad social e implemente urgentemente todas las medidas y recaudos necesarios para evitar que la devaluación termine encareciendo los alimentos y aumente el hambre y la desnutrición de los más desprotegidos. Solo contemplando este aspecto social lograremos evitar el mal mayor.

*Director Académico del CIPPES