Detrás de todo, una sorda disputa con gobernadores
Desde hace semanas, hay tensión con las provincias petroleras por el futuro de las concesiones de explotación.
La puja entre YPF y las provincias con yacimientos más importantes quedará expuesta otra vez este jueves, cuando el gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, licite la concesión de exploración de ocho áreas petroleras en el sur mendocino, vecinas a la porción del 20 por ciento de Vaca Muerta que se halla en esa provincia (el resto está en territorio neuquino).
Pérez era uno de los gobernadores que hasta ahora menos conflictos había planteado a YPF, presidida por Miguel Galuccio. Desde la estatización, Galuccio salió a buscar inversores que se asocien a YPF para traer los capitales y las tecnologías necesarias para extraer el gas y el crudo de esquisto (conocidos como shale gas y shale oil ), pero tiene una piedra en el zapato: según la Constitución Nacional, esos yacimientos son propiedad de las provincias.
Gobernadores como Jorge Sapag, de Neuquén, y Martín Buzzi, de Chubut, ya se apuraron a crear empresas provinciales a las que esperan otorgar todas las concesiones que se vayan venciendo para que sean ellas –y no YPF– las que se asocien a inversores nacional. Así, además de cobrar regalías, participarían en otros rubros del negocio.
No es lo que tienen en mente ni Galuccio ni Cristina Fernández, que han creado una comisión especial que, en principio, intenta darle un rol preponderante a la Nación al menos en el negocio de los hidrocarburos no convencionales. Los beneficios que prevé el régimen especial creado por el Gobierno sólo los puede otorgar la Nación.
Incluso, tanto Galuccio como los gobernadores han amagado con impulsar proyectos de ley nacionales para marcarse mutuamente los terrenos. En esa línea se enmarcan las visitas de legisladores que Galuccio transporta a Neuquén para que conozcan de qué se trata Vaca Muerta.

