Desde 2000, la Provincia sumó 12 nuevos agentes por día hábil
Ese fue el aumento neto del número de cargos. En la administración no hay concursos que regulen el ingreso, salvo para planta permanente. En 2013, volvió a crecer el personal contratado.
Cada día hábil, un funcionario provincial estampa la firma en un papel y 12 personas entran a trabajar al Estado cordobés, ya se trate de la administración central, los poderes legislativo o judicial, Epec o algún otro ente oficial. Esa es la rutina que se mantuvo desde diciembre del año 2000 hasta diciembre del año pasado. El promedio de los 13 años.Cada día hábil (consideramos 261 días hábiles al año), se cubren 12 cargos extra, que no existían antes y se suman al plantel.Claro que la cantidad de personas designadas, en realidad, es mayor. Es que los 12 empleos diarios extra surgen de la evolución total de aportantes a la Caja de Jubilaciones de Córdoba al finalizar cada año (excluidos los municipales).Pero ese es un resultado neto. Cada año, además, se jubilan empleados provinciales, que son reemplazados por gente que es también designada.A lo largo de 2013, por ejemplo, hubo 2.683 altas en la Caja, lo que implica una cantidad similar de cargos cubiertos por nuevo personal.Si en 2013 el Estado provincial hubiera incrementado su plantel en el mismo promedio que durante los 13 años considerados (cosa que no sucedió en este año particular), entonces el promedio diario de designaciones subiría a 22 por cada día hábil.Lo que puede decirse con certeza es que, entre los reemplazos de quienes se jubilan y el ingreso de personal adicional, en los últimos 13 años, el plantel se incrementó muy por arriba de los 12 nombramientos diarios.Lo llamativo es que todo ese proceso tiene lugar por medio de sistemas de ingreso diversos, no todos transparentes ni abiertos, que se inician en múltiples puntos de la administración y que no parecen responder a ningún plan maestro que se conozca.Y aunque es uno de los distritos con menor índice de empleo público, igual Córdoba no ha quedado exenta de un fenómeno que ha tenido fuerte impacto en el mercado laboral: el crecimiento de su planta de agentes estatales.
Evolución
En 2000, el organismo previsional había registrado 105.423 personas que aportaban al sistema jubilatorio desde la esfera provincial. Trece años después, ese indicador llegó a 146.301 activos.
El saldo extra son 40.878 nuevos cargos, el equivalente a cuatro ciudades pequeñas. O poco menos que la población total de Río Tercero.
En el último año, el dato destacado fue que volvió a crecer el personal temporario, la mayoría con contratos.
Hay una lógica inercial: lo que más crece es el número de policías, docentes y personal para Salud.
Pero también hay otras áreas, no tan sensibles como los servicios, que, en forma paulatina, han sumado empleados, muchas veces como contratados, pero que luego terminan engrosando la planta permanente.
Uno de los puntos críticos del proceso es la manera en la que los nuevos empleados son seleccionados. Ello porque, en general, no existen concursos para ingresar, sino sólo para quedar como personal estable.
La polémica se reactualizó con las presiones del Sindicato de Luz y Fuerza para lograr la incorporación de alrededor de un centenar de nuevos trabajadores en Epec.
En este caso, a diferencia de lo que ocurre en otras áreas del Estado provincial, la incidencia de la bolsa de trabajo del gremio y la garantía hereditaria contemplada en el convenio de trabajo han sido la principal vía de ingreso de personal.
Eso significa que, aunque la empresa tenga un déficit de personal técnico, igual está obligada a emplear, por ejemplo, a un familiar de un trabajador que haya fallecido. La idoneidad queda desplazada.
Disparidades
Todo lo contrario ocurre en el Poder Judicial, que viene a ser una suerte de mosca blanca, por lo menos desde lo procesal. Hace muchos años que, de manera regular, hay concursos de todo tipo para ingresar.
Cada vez que eso ocurre, se elabora un orden de mérito, a partir del cual se van cubriendo los cargos. Ese listado tiene un corte lógico, que es el umbral para aprobar el ingreso.
También los docentes tienen su propia dinámica.
Cuando una persona pretende enseñar en escuelas provinciales, debe inscribirse y abrir un legajo en la Junta de Clasificación, para acreditar antecedentes. Eso deriva en un puntaje.
Luego puede actualizar todos los años su currículum y competir en un orden de mérito para lograr un cargo.
Otro rubro con un canal relativamente lógico es el de Seguridad, ya que la Policía se nutre de la Escuela de Oficiales y Suboficiales.
Pero para el resto de la administración, los mecanismos para los ingresos originales no están del todo claros.
El artículo 6º de la ley 9.361 (escalafón de los estatales) indica que “todo ciudadano tiene el derecho de ingresar a la Administración Pública Provincial, previo concurso público”. Pero ese requisito sólo rige en el caso de la planta permanente.
A grandes rasgos, entonces, prima la discrecionalidad. Así lo reconoció el titular del Sindicato de Empleados Públicos (SEP), José Pihen, al señalar que no hay concursos para esa instancia.
Mecanismo
El secretario de Capital Humano de la Provincia, Gustavo Paniguel, explicó que el procedimiento habitual arranca con la recepción de currículos vía Sistema Único de Atención al Ciudadano (Suac). “Se analizan y se envían todos a la Agencia de Promoción de Empleo y Formación Profesional, con copia a los ministerios que podrían estar interesados según el perfil de los aspirantes”, indicó.
Después, cada unidad hace la selección y promueve el ingreso de personal según sus necesidades. En el caso de Salud, es habitual que los directores de hospitales manejen antecedentes de potenciales ingresantes, en especial para refuerzos por razones estacionales.
Paniguel reconoció que “cada ministerio tiene su propia modalidad” de selección. Además, en la secretaría a su cargo funciona un gabinete de Psicología del Trabajo, para evaluar a los aspirantes, aunque no todos pasan por ese filtro.
Sorteadas esas instancias, por lo general los nuevos empleados ingresan con contratos.
Paniguel recordó que la carrera administrativa estuvo suspendida durante 10 años y destacó que el año pasado se implementó el primer sistema de evaluación de desempeño, que involucró a 12 mil estatales. Tras los resultados, se establecieron ascensos.

