Denuncian ante la OEA la demonización del periodismo
Joaquín Morales Solá y Magdalena Ruiz Guiñazú precisaron las denuncias sobre el cercenamiento a la libertad de expresión. El Gobierno cuestionó el ámbito del reclamo.
Los periodistas Joaquín Morales Solá y Magdalena Ruiz Guiñazú expusieron ayer ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA sus demandas sobre el "cercenamiento" de la libertad de expresión en la Argentina y la "demonización" de su actividad, y cuestionaron el objetivo del Gobierno nacional de "eliminar el periodismo". En la audiencia celebrada en Washington, Estados Unidos, también se escucharon reiterados pedidos de los relatores para conocer las reglas de distribución de la pauta oficial. Los representantes del Estado nacional cuestionaron la "pertinencia" de la denuncia ante dicho tribunal y ratificaron que existen "criterios" de reparto de la pauta oficial entre los distintos medios. Ruiz Guiñazú y Morales Solá expusieron en representación de un grupo más amplio de periodistas, integrado por Nelson Castro, Luis Majul, Alfredo Leuco, Mariano Obarrio y José "Pepe" Eliaschev, quienes en agosto pasado solicitaron la audiencia en la CIDH para denunciar distintos episodios que afectan el ejercicio de la libertad de expresión en el país. El patrocinio corrió por cuenta del abogado cordobés Juan Carlos Vega, quien despegó este planteo del reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la constitucionalidad de la ley de medios.Los dos periodistas marcaron no sólo las dificultades para acceder a la información sino la situación de persecución que viven algunos de ellos, más los agravios que padecen.Morales Solá denunció las presiones por parte del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a los anunciantes privados para que no publiciten en determinados medios y señaló los avances del Gobierno sobre la empresa Papel Prensa. La presentación de ambos periodistas fue complementada por un representante de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), quien brindó datos técnicos sobre la distribución de la pauta oficial en la última década y planteó la falta de un método objetivo para su asignación.Por el Estado nacional, el encargado de la primera exposición fue el director de Contencioso Internacional de la Dirección de Derechos Humanos de la Cancillería, Javier Salgado, quien minimizó las denuncias, al manifestar que "no se advierte por qué fuimos convocados". Estimó que acudir a esa instancia interamericana sólo "resulta pertinente cuando no se activaron los resortes internos" correspondientes. La delegación argentina estuvo encabezada por la embajadora argentina ante la OEA, Nilda Garré, quien participó de la audiencia pero no expuso.Previamente, la diplomática había acusado a los periodistas de haber viajado para "victimizarse" y los calificó como "voceros de grupos monopólicos que resisten los avances democráticos".En el segundo tramo de exposiciones, Morales Solá reconoció que el Gobierno impulsó la despenalización del delito de calumnias e injurias como un paso en la defensa de la libertad de expresión.El periodista planteó que "el Gobierno está reemplazando la condena penal por la condena pública, y no sé que es peor", a lo que contestó: "Prefiero la cárcel al odio y a que el Estado cambie la historia de mi vida".
Cruces en Washington
Joaquín Morales Solá. Periodista. "La libertad de expresión en la Argentina está siendo cercenada. Hay represalias que se dan a través de la demonización del periodismo independiente".
Magdalena Ruiz Guiñazú. Periodista. "Fui sometida a un juicio llamado ético y popular frente a la Casa de Gobierno, donde fui acusada falsamente de haber sido jefa de prensa del Ministerio de Economía de la dictadura".
Nilda Garré. Embajadora. "Voceros de grupos monopólicos que resisten los avances democráticos vinieron a formular la denuncia inverosímil de que son presionados, amenazados y objeto de persecuciones".

