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Del apoyo inicial, las CGT pasan a la crítica

Ante la postergación de cambios de fondo hasta 2017, preparan para esta semana una cumbre de la mesa sindical para fundamentar los cuestionamientos.

21 de febrero de 2016 a las 12:01 a. m.
Del apoyo inicial, las CGT pasan a la crítica
Invitados. En la Casa Rosada, el jueves, Macri saluda a los sindicalistas “Momo” Venegas y Hugo Moyano, durante el anuncio presidencial sobre la modificación de la carga de Ganancias sobre los salarios (Télam)

Buenos Aires. No habían pasado siquiera 24 horas para que el medido apoyo inicial del sindicalismo cegetista al anuncio del presidente Mauricio Macri de aumentar el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias que pagan parte de los asalariados trocara en un malestar que se traducirá esta semana en un pronunciamiento crítico conjunto. La definición presidencial que terminó por inclinar la posición sindical fue la confirmación de que no está en el ánimo del Ejecutivo enviar proyecto de ley alguno, ni alentar el tratamiento de otros, para que durante el año legislativo que comienza el próximo 1º de marzo se traten los cambios a las polémicas escalas de Ganancias. Tampoco tiene previsto la Casa Rosada enviar algún proyecto para que el mínimo se ajuste de manera automática, como sucede con las jubilaciones, y no que lo haga discrecionalmente el Gobierno. Descolocados "El tema de las escalas no funciona bien", dijo el viernes Macri en declaraciones a radio Cadena 3. "Y el año que viene, después de un largo debate, habrá que trabajar sobre las escalas, después de que tengamos un ajuste automático". De ese modo, el Presidente dejó descolocado al jefe de la Afip, Alberto Abad, quien la tarde del jueves, al dar detalles de los alcances de los cambios, había terminado por admitir que los proyectos de ley "se presentarán en las sesiones ordinarias de este año, aunque no puedo decir cuándo". También con esa confirmación Macri dejó en offside a su jefe de Gabinete, Marcos Peña. Después del encuentro del Presidente con los jefes sindicales de las tres fracciones de la CGT, el jueves 11, Peña anunció a la prensa, junto al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que el Gobierno enviaría "la semana próxima, o a más tardar la siguiente (la última de febrero)" un proyecto de ley con cambios en Ganancias (no podían ser otros que los ahora postergados). Igualmente fuera de juego quedó la vicepresidenta Gabriela Michetti, quien al día siguiente, el viernes 12, corrigió a Peña y dijo que el Ejecutivo trabajaba en un proyecto por consensuar con sindicatos para enviar al Congreso la primera semana de marzo. Reacción sindical La reacción sindical no se demoró. El más animoso sindicalista que recibió el aumento del mínimo en la Rosada fue el jefe de la CGT Azopardo, Hugo Moyano. "Es un avance", dijo el camionero, gremio que por su nivel salarial es uno de los más favorecidos por el cambio. Y hasta se entusiasmó: si Eva Perón viviera diría que Macri "se está haciendo peronista", dijo. Pero apenas horas después tuvo que recular tras la confirmación presidencial de que por este año no habrá más reformas: "No está cumpliendo con las promesas que asumió". Sorprendido, su par de la CGT Alsina, el metalúrgico Antonio Caló, dijo a La Voz del Interior : "No es lo que conversamos" en la reunión del jueves 11 con el Presidente, "ni lo que él prometió en campaña". Caló, al igual que el jefe de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, no asistió al acto en la Rosada, pero a diferencia del gastronómico, que ha mantenido un cerrado silencio, había dado un respaldo tibio a la medida, aun cuando sólo el 10 por ciento de los metalúrgicos tributan Ganancias.Caló anticipó que esta semana la mesa sindical que busca coordinar a las tres CGT fijará una posición en una reunión a la que, además de los tres, asistirán los restantes que participaron del encuentro con Macri: el titular de la poderosa confederación del transporte, Juan Schmid; el "independiente" Gerardo Martínez (Uocra); el "gordo" Armando Cavalieri (mercantil); y el macrista Gerardo "Momo" Venegas.La postergación hasta 2017 de ese par de cambios de fondo en Ganancias podría haber menguado el efecto que el Gobierno buscó al adelantar el aumento del mínimo, en medio de la preocupación por la inflación y las paritarias por venir. Caló insistió en que el acuerdo paritario debería cerrarse por lo menos en 32 por ciento, contra el techo de 25 que pretende el Gobierno. Sabor a poco El efecto pretendido también parece diluirse a medida que se conocen los alcances del aumento del mínimo no imponible. El diputado massista Marco Lavagna valoró la decisión presidencial porque "rompe algunas distorsiones" del decreto de 2013 de Cristina Fernández, que estableció el piso de 15.000 pesos brutos: ahora se establecieron montos diferentes para casados y solteros, y se aumentaron las deducciones, lo que supone alguna mejora salarial. Sin embargo, Lavagna dijo a este diario que el aumento del mínimo "tiene sabor a poco" y precisó que contra los 180 mil trabajadores que dejarán de pagar Ganancias, sobre un total de 1.200.000, otros 220 mil que en 2013 ganaban menos de 15 mil pesos volverán a hacerlo: "El saldo es negativo en 40 mil". También señaló que una vez finalizadas las paritarias, aun con aumentos promedio de 25 por ciento, un millón de trabajadores más pasarán a pagar el impuesto. Lavagna es autor de un proyecto de ley para hacer cambios de fondo, que incluye, entre otros ítems, la posibilidad de deducir el alquiler en el caso de los trabajadores inquilinos. A ese proyecto se sumaron estos días otros de la oposición, como el del Frente para la Victoria a cargo del senador Miguel Pichetto y el de Elisa Carrió. Sobre esos proyectos girará seguramente el debate legislativo sobre el tema, ahora que el gobierno de Macri decidió tomar distancia hasta 2017.