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Cristina, los impuestos y los empresarios mentirosos

¿Por qué no resigna Cristina, en favor de los consumidores, la mayor recaudación que le aportará el IVA por los aumentos dispuestos por los empresarios a los que ella considera mentirosos?

07 de febrero de 2014 a las 01:50 p. m.
Cristina, los impuestos y los empresarios mentirosos

A  esta altura del kirch­nerismo, los empresarios argentinos ya no necesitan abogados que los defiendan del maltrato público al cual recurrentemente los somete el Gobierno nacional. Es difícil incluir en un solo estereotipo a toda la gama de empresarios que existe, pero se supone que cuando Cristina Fernández alude con tanta vehemencia a ellos, se refiere a la "crema" de la categoría, a lo que políticamente se conoce como el establishment , es decir, el grupo dominante del mundo de los negocios. Serían los grandes productores de bienes y servicios del sector privado (el Estado también genera algunos bienes y servicios), de capital nacional y extranjero, que cuentan con alguna capacidad como para fijar precios y controlar oferta y demanda. Un ejemplo chiquito para comprenderlo mejor: un solo fabricante de amargos sin alcohol, perteneciente a una corporación del mundo de las bebidas, se impuso con distintas estrategias en las góndolas y se quedó con el 90 por ciento del mercado.Aunque no sabemos si están en la bolsa a la que se refería Cristina, este sería un caso típico de empresa con poder de fuego para hacer lo que la Presidenta les endilgó a los empresarios argentinos cuando los trató de mentirosos, aumentar los precios y maximizar ganancias sin importarles el impacto social de sus decisiones.Luego, la mandataria y otros funcionarios se ocuparon de despedazar a las grandes cadenas de la construcción ante la negativa por parte de estas de firmar un acuerdo de precios para asistir a quienes tomaron los créditos Procrear, cosa que sí hicieron algunos corralones que revivieron con este exitoso programa.En ese terapéutico "cacheteo", Cristina y los suyos obviaron recordar un par de cosas. La primera es que una semana antes el Gobierno había convalidado una devaluación de "apenas" el 25 por ciento en el tipo de cambio oficial y, luego, no recordaron que en la estructura de precio de los bienes y servicios existe algo que se llama impuestos, en particular uno, el popular IVA.El Gobierno ataca al establishment por los aumentos (muchos de los cuales, hay que decirlo, ni siquiera pasan por sus manos, como carnes y verduras, que son mera oferta y demanda) pero no está dispuesto a ceder un centavo de la mayor recaudación que obtiene a través del IVA por esos mismos incrementos en los precios. Ejemplo dos: si el 20 de enero, con el dólar a 6,40, un kilogramo de yerba valía 30 pesos y hoy cuesta 36, Cristina pasó de recaudar seis pesos a cobrar ahora 7,50. Es decir, de los seis pesos de aumento, el Estado embolsa 1,50 adicional por obra y gracia de los empresarios mentirosos. ¡Pero no renuncia a ellos para beneficiar al consumidor! Se los lleva. ¿Imaginan lo que le aporta al Estado un aumento a los combustibles? El IVA también juega Con los hipermercados de la construcción, existe una lógica similar. Pretender meter en la misma bolsa a los corralones y a las grandes cadenas es desconocer cómo funciona ese mercado o mirar para otro lado. El tema es así. Los beneficiarios del Procrear no tienen la obligación de presentar factura de compra por los materiales que llevan a su obra. Es decir, pueden comprar todo en blanco, todo "en negro" o mitad y mitad. En ese IVA "manejable" va la diferencia de muchos pequeños comerciantes, por citar un solo tributo al que las superficies mayores no tienen modo de esquivarle, porque están on line con la Afip.Ni hablar de salarios, cargas sociales o regulaciones sindicales, como el caso de los choferes, donde las grandes bocas tienen la mirada de la fiscalización permanentemente puesta.