Diferencia. Córdoba tiene peores indicadores laborales que Rosario
Según datos del cuarto trimestre, la capital cordobesa registra menor empleo, mayor desocupación y una alta proporción de ocupados que buscan otro trabajo.
Córdoba cerró el cuarto trimestre de 2025 con indicadores laborales más débiles que Rosario, de acuerdo con los datos oficiales correspondientes a la región Pampeana.
La comparación muestra una menor tasa de empleo, mayor desocupación y una proporción más alta de ocupados que demandan otro empleo en el aglomerado cordobés.
En concreto, el Gran Córdoba presentó una tasa de empleo del 46,3%, mientras que el Gran Rosario alcanzó el 49,1%, una diferencia de 2,8 puntos porcentuales.
A su vez, la desocupación en Córdoba fue del 8,8%, por encima del 6,5% registrado en Rosario, lo que implica una brecha de 2,4 puntos.
También se observa una menor proporción de personas que buscan trabajo activamente en Córdoba, con una tasa de actividad inferior en 1,7 puntos porcentuales.
El economista Diego Dequino señaló que “los datos confirman un rezago persistente del mercado laboral cordobés frente a Rosario, tanto en generación de empleo como en calidad de las ocupaciones”, y advirtió sobre la elevada presión dentro del empleo en Córdoba.
Uno de los indicadores más relevantes es el de ocupados demandantes de empleo, que refleja a personas que ya tienen trabajo pero buscan otro. En el Gran Córdoba este grupo alcanza el 28,3%, mientras que en Rosario es del 17,5%.
La diferencia, de más de 10 puntos porcentuales, muestra una situación de mayor insatisfacción o precariedad laboral en el aglomerado cordobés.
Este fenómeno se complementa con los niveles de subocupación demandante, que también resultan superiores en Córdoba (12,5%) frente a Rosario (9,6%). Este indicador incluye a quienes trabajan menos horas de las deseadas y buscan activamente ampliar su carga laboral.
Malas noticias
Siempre en referencia a los datos del mercado de trabajo publicados este miércoles por Indec, el investigador Luis Campos advirtió que “la suba de la desocupación en el cuarto trimestre de 2025 confirma que el mercado laboral está lejos de mostrar buenas noticias” y planteó dudas sobre la sostenibilidad de las estrategias de subsistencia.
Según detalló, la tasa de desempleo pasó del 6,4% a fines de 2024 al 7,5% en el cierre de 2025, el nivel más alto para un cuarto trimestre desde 2020.
Campos señaló que el deterioro se explica principalmente por la situación de los jóvenes: en mujeres menores de 29 años la desocupación subió de 13,8% a 16,8%, y en varones de 12,5% a 16,2%, mientras que entre los adultos de 30 a 64 años la variación fue menor.
A la vez, indicó que la pérdida de empleo formal fue un factor central, con una caída en la participación de asalariados del 47,4% al 45,6% del total de ocupados entre fines de 2023 y 2025.
De acuerdo con sus estimaciones, en ese período se perdieron 189.000 puestos de trabajo formales en los 31 aglomerados urbanos relevados, mientras que se generaron 96.000 empleos informales, en su mayoría por cuenta propia. “La situación podría haber sido peor”, sostuvo, aunque advirtió que el crecimiento de la informalidad fue más moderado que en trimestres previos, lo que abre interrogantes sobre el agotamiento de estas modalidades de inserción laboral.
También remarcó que los mayores niveles de desocupación se concentran en la provincia de Buenos Aires, especialmente en los partidos del conurbano, La Plata, Mar del Plata y San Nicolás-Villa Constitución, junto con Río Gallegos. “Los datos de empleo publicados por el Indec son decididamente muy malos”, concluyó.
Situación
En el Gran Córdoba, 407 mil personas tienen problemas de empleo, siempre de acuerdo con los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2025. La cifra surge de sumar desocupados, subocupados y ocupados que buscan activamente otro trabajo o más horas laborales.
El dato implica un aumento de 18 mil personas respecto del mismo período de 2024, cuando ese universo alcanzaba a 389 mil. En términos relativos, el fenómeno involucra a prácticamente la mitad de la población económicamente activa (PEA), que asciende a 819 mil personas.


