Con apoyo de Cristina, Boudou fue a la Justicia
“Me imputan hechos con los que no tengo nada que ver”, dijo el vicepresidente. “Es víctima de un sistemático linchamiento mediático”, afirmó Capitanich.
Buenos Aires. "A Boudou, el Gobierno le soltó la mano", había evaluado Elisa Carrió. La líder de Unen soltó su interpretación (compartida en el heterogéneo arco opositor) poco después de conocerse el pedido de indagatoria hecho por un fiscal sobre el vicepresidente. El sinuoso trámite de levantamiento de la quiebra de la imprenta Ciccone Calcográfica ocurrido en 2010 (empresa estatizada por ley del Congreso en 2012) había llevado finalmente al fiscal federal Jorge Di Lello a poner en su mira en Boudou y a otras 10 personas (entre ellas el titular de la Afip, Ricardo Echegaray). Pero la Casa Rosada, pese a un inquietante silencio que duró casi 24 horas, no dejó huérfano al vice. "Boudou es víctima de un sistemático linchamiento mediático", fue le defensa que ayer ensayó Jorge Capitanich, en su habitual rueda de prensa, aunque no explicó ninguna de las gestiones que aparentemente prohijó Boudou para el cambio de manos de Ciccone. El jefe de Gabinete expresó así la posición de Cristina Fernández en torno al caso judicial que hoy jaquea al segundo eslabón en la cadena institucional del Poder Ejecutivo.Boudou se apareció al mediodía por los Tribunales Federales y, ante la sorpresa del juez Lijo, le presentó un escrito. "He concurrido para ponerme a entera disposición y aclarar que no hay ningún fuero (parlamentario)", dijo Boudou a los periodistas, y deseó que la causa "prosiga la investigación lo más rápido posible para que se pueda esclarecer". La reunión entre el juez y el vice no duró más de 15 minutos, informaron fuentes judiciales.El fiscal Di Lello, en un escrito de 13 páginas presentado el jueves, sostiene que Boudou pudo haber incurrido en "negociaciones incompatible con el ejercicio de funciones públicas" al haberse "interesado" en la imprenta de papel moneda. La quiebra de Ciccone fue levantada por la Justicia en septiembre de 2010 (tras acumular 172 juicios de ejecuciones fiscales). Boudou era ministro de Economía. En el expediente figura una nota enviada desde ese ministerio a la Afip en la que le sugiere que "proceda" con la solicitud de Ciccone Calcográfica para acogerse a un plan de facilidades de pago de la quiebra concursada "dentro de las atribuciones legalmente conferidas al ente recaudador y sin mengua del interés fiscal", aclaró Boudou. El fiscal Di Lello entiende que el interés en rescatar a Ciccone Calcográfica se vinculó con la posterior adquisición de la imprenta por parte de la empresa The Old Fund para "lograr la contratación con el Estado para la producción de billetes". Según esta hipótesis, la idea era comprar la imprenta quebrada a sabiendas de que después había un negocio seguro con el Estado (de hecho, hubo un contrato avalado por Economía y el Central). Según Di Lello, Boudou "se habría interesado en la operación comercial referida (la compra de la imprenta) junto a su socio comercial José María Núñez Carmona". "La verdad es que me imputan hechos en los que no tengo nada que ver", insistió Boudou.

