Anticorrupción: el fuero que no atrapa corruptos
A casi 11 años de su creación y con centenares de denuncias, apenas ha condenado a dos o tres poderosos. No sólo la oposición acusa su parsimonia.
Desde el 6 de agosto de 2003, cuando en la Unicameral se debatió y se aprobó la ley que creó un fuero exclusivo y especializado en materia penal económica y anticorrupción, la oposición y algunos juristas advierten que la concentración es riesgosa y que la amplitud de la competencia asignada colapsa su actuación. Pese a las advertencias, el delasotismo impuso su parecer y el fuero se conformó con una sola fiscalía de Instrucción, un juzgado de Control, una fiscalía de Cámara y una cámara del Crimen, pero con una competencia amplísima.Desde entonces, en cada aniversario de la creación este diario expuso los pobres resultados obtenidos y algunas de las causas de esos problemas, sobre todo del colapso producido por la acumulación de causas en la única fiscalía a cargo de Hugo Amayusco, que debía investigar desde denuncias contra el gobernador y los ministros hasta los encubrimientos.La realidad se fue imponiendo con tanta fuerza que la parsimonia del fuero se instaló como tema de campaña y los candidatos a gobernador tuvieron que prometer reformas.Al tiempo de asumir su mandato, Juan Schiaretti impulsó la creación de otra fiscalía especializada que aliviaría el colapso de la original. Gustavo Hidalgo se convirtió así en el fiscal de segunda Nominación en lo Penal Económico y Anticorrupción. Pero los resultados no se han modificado.Un ejemplo: todos los intendentes de Córdoba desde 2003 hasta la fecha (Germán Kammerath, Luis Juez, Daniel Giacomino y Ramón Mestre) han sido denunciados ante la fiscalía por diversos hechos. Las fiscalías archivaron la mayoría de esas denuncias, pero en algunas promovieron imputaciones y pidieron enjuiciamientos.El Juzgado de Control del fuero, a cargo de Ana María Lucero Offredi, no se ha destacado por su ejecutividad y dureza, ya que también atraviesa una situación de colapso ayudada por una quisquillosa vocación de encontrar deficiencias en las investigaciones de los fiscales.Además, algunas cámaras del Crimen ponen su granito de arena para que las causas se demoren, como ocurre con la única imputación contra Kammerath que sigue firme en Córdoba y que espera fecha de juicio desde hace casi dos años. Críticas y autocríticas En diciembre, la entonces vocal del Tribunal Superior de Justicia María Esther Cafure de Battistelli admitió problemas de funcionamiento en la persecución de los delitos relacionados con la corrupción. Para despedirse de su cargo (en febrero se jubiló), fue muy dura con los fiscales, aunque también con los políticos. Últimamente, a las críticas de Cafure de Battistelli se sumaron las de los tres letrados que el propio gobernador José Manuel de la Sota propuso para integrar el Ministerio Público Fiscal.El inminente fiscal General Alejandro Moyano y los futuros fiscales adjuntos María Alejandra Hillman y Héctor David (este último secretario de Justicia de la gestión De la Sota al crearse el fuero) coincidieron en que el fuero Anticorrupción tiene problemas de funcionamiento.Durante las entrevistas públicas a las que fueron sometidos en la Legislatura, como parte del proceso de designación que establece la ley, Moyano, Hillman y David respondieron sobre el problema.Moyano dijo: "Creo que el fuero Anticorrupción tiene una competencia demasiado amplia; no puede investigar por ese motivo. Creo que hay que poner más fiscalías o cambiar o reducir las competencias".Cuando le preguntaron si podría ser una solución eliminar el fuero y extender la competencia anticorrupción a todas las fiscalías de Instrucción, respondió: "Tendría que estudiar más el tema. Es cierto que antes era así; todos los fiscales teníamos esa competencia. Pero tendría que estudiarlo. Por ahora, no es prioritario".Sin embargo, a la pregunta sobre la decisión de crear una "súper fiscalía" para investigar delitos complejos, respondió con una fuerte crítica: "No estoy de acuerdo con cómo nació eso, ya que fue sólo una instrucción que firmó el fiscal Adjunto (José) Gómez Demmel, cuando eso merecería una ley. Yo renuncié. Me parece que ni siquiera el fiscal General puede decidir quién investiga cuáles causas".Hillman, la fiscal de Cosquín que en breve asumirá como fiscal Adjunta, opinó: "Me parece que las fiscalías especializadas son un avance. Pero en el fuero Anticorrupción no alcanzan ni una ni dos fiscalías. Creo que hay que ajustar la tarea allí".David, paradójicamente, fue el más duro: "Sobre el desempeño de la Fiscalía Anticorrupción, las fiscalías y el Juzgado están colapsados. Hay que dotarlas de herramientas humanas y tecnológicas. Y hay que emprolijar cuestiones finas de competencia". Sobre llovido... Lejos de mejorar, la situación de colapso tiende a agravarse. Es que el Poder Ejecutivo impulsa ahora un proyecto de ley que le agregará una nueva competencia al fuero Anticorrupción. Se trata de la competencia en materia penal tributaria, para que las fiscalías y el Juzgado de Control tengan facultades para investigar y perseguir, por ejemplo, ciertas evasiones a los tributos y a los aportes y contribuciones a los sistemas de seguridad social de la Provincia.Si este proyecto se aprueba como está, sin que le quiten figuras o tipos delictivos a la competencia vigente, las fiscalías van a recibir más denuncias. Todo con la escasez de recursos humanos y tecnológicos con que trabajan las dos fiscalías del fuero.Además, en los últimos meses, el Tribunal Superior le ordenó a la jueza Lucero Offredi que "controle" también causas de otras fiscalías que le llegan con presos, ante lo cual estas tienen prioridad por sobre las del fuero Anticorrupción, que generalmente no tienen personas detenidas.

