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40 por ciento

¿Qué margen de crecimiento tendrá el kirchnerismo para evitar la casi segura trituradora que representa para el oficialismo una segunda vuelta electoral?

27 de enero de 2015 a las 12:01 a. m.
40 por ciento

La Presidenta cambió. El país político cambió. El humor social, según los primeros sondeos post Nisman, estaría en proceso de cambio. La muerte del fiscal especial de la causa Amia trastocó lo establecido hasta aquí. El todo político está en fase de "recalculando", pero sin coordenadas precisas de hacia a dónde ir. En ese lodazal, plagado de espías que el Gobierno dice que no son espías, de una aerolínea que difunde itinerarios de sus pasajeros, de "soldados" oficialistas capaces de casi todo, de dirigentes oportunistas y de operadores de todo pelaje, se consume esta Argentina modelo 2015. Otro escenario parece que comienza a amanecer. Si "la vida es una calesita", el país es por estos días una montaña rusa.Y en uno de esos carros descontrolados, entre otros, está subido Daniel Scioli. El gobernador bonaerense pasó, en menos de dos meses, de saborear un aparentemente posible 40 por ciento (liberador de balotaje) a sacarse una foto incómoda con el kirchnerismo más concentrado. La imagen es sólo un registro. Su adhesión al supuesto complot cuasi mundial contra Cristina Fernández de Kirchner exhibido por el PJ, en cambio, un tatuaje mal dibujado difícil de emprolijar de aquí a octubre. El exmotonauta decidió atar su suerte allá lejos –en 2013– a Cristina Kirchner. Estuvo a nada de sellar un acuerdo con Sergio Massa. Pero no. Sacó cuentas conservadoras entre temores genuinos: optó por asegurarse auxilio financiero y su estabilidad en la siempre determinante provincia de Buenos Aires. Paciente como de costumbre se abrazó, perspicaz, a la peor debilidad del kirchnerismo: no haber sido capaz de construir un sucesor cuando la fórmula "él"/"ella"/"él" se quebró aquella fatal mañana del 27 de octubre de 2010 en El Calafate. Van dos preguntas en una: ¿quién puede asegurar cuánto de ese 30 por ciento de kirchnerismo puro sobrevivirá cuando cese esta tempestad? Otra: suponiendo que ese núcleo duro K sea imperturbable incluso a la muerte de un fiscal de la Nación, ¿qué margen de crecimiento tendrá para evitar la casi segura trituradora que representa para el Frente para la Victoria una segunda vuelta electoral?La vida es una calesita. Néstor Kirchner llegó al poder por la deserción de un Carlos Menem victorioso en primera ronda y consciente de su límite en el segundo turno electoral. Scioli da vueltas. Parece sentado arriba de un caballito despintado y con corrosión a la vista; muy lejos de manotear una sortija que lo mantenga en carrera.A poco de cumplir 12 años en el poder, el kirchnerismo navega por su peor momento. Lo dicen sus dirigentes. "Este es el hecho más grave que enfrentó este gobierno. Detrás está la intención de tirarle un muerto político a la Presidenta", describió en 6,7,8 Gabriela Cerruti, la periodista y precandidata kirchnerista a la jefatura porteña. Nunca un muerto había golpeado las puertas de este poder. Ahora sí, sean cuales fueren las circunstancias.El impacto nacional por la muerte de Nisman se mantiene. Inclusive en medio de un verano en el que cientos de miles de argentinos todavía están sacudiéndose la arena en las playas, metiendo los pies en los ríos o paliando el calor en una Pelopincho. Lo que viene es previsible: paritarias, precios para arriba y una campaña electoral por delante. Todo eso, en un país que parece otro.