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106 días después de lo previsto, llegará el dato más esperado

El año electoral se convirtió en demasiado largo para las empresas, en particular después de que el mundo económico tomara nota de la falta de plan del kirchnerismo para salir del pantano actual.

11 de septiembre de 2015 a las 12:01 a. m.
106 días después de lo previsto, llegará el dato más esperado

Una singular conversación entre dos metalúrgicos Pyme en el almuerzo del miércoles por el Día de la Industria, sirve para explicar un estado de ánimo que anida en quienes toman decisiones.

–¿Quién querés que gane las elecciones presidenciales?

–Cualquiera, pero en primera vuelta; estoy cansado de esta agonía.

El año electoral se convirtió en demasiado largo para las empresas, en particular después de que el mundo económico tomara nota de la falta de plan del kirchnerismo para salir del pantano actual.

Su único objetivo es llegar al final del mandato de Cristina Fernández. Cada día, los indicadores del deterioro son más alarmantes. Hay economistas que inclusive deslizan dudas sobre la recaudación real.

“Este es el tercer déficit fiscal más grande de los últimos 56 años”, apuntó José Luis Espert en ese mismo almuerzo. Más allá de sus consideraciones personales sobre las políticas oficiales, el dato de este economista es concreto y habla de la magnitud del problema que le quedará a quien asuma la Presidencia. Implica 8,6 por ciento del producto interno bruto.

Claro que, hasta esa hora sagrada del recambio, hay todavía varias paradas intermedias. El dólar paralelo puede volver a saltar dos o tres veces de aquí al 10 de diciembre.

Esa falta de certezas sobre lo que viene es lo que exaspera a los empresarios. ¿Quién puede adelantar hoy con qué herramientas económicas y políticas afrontará la escena el postulante con mayores chances?

La reconducción del gasto, el freno a la maquinita de emitir (se emitirá en el año un tercio más del circulante efectivo) y el arreglo con los “buitres” son condiciones elementales para que la economía vuelva a manejarse como tal y no como un conjunto de decisiones que llevaron a este estrangulamiento.

Muchos de estos ejecutivos esperaban a esta altura del año tener ya una definición acerca del sucesor de Cristina. Creían que las Paso obrarían como una primera vuelta electoral, marcándole el rumbo al candidato ganador.

Eso no sucedió. Las primarias del 9 de agosto dejaron abierto el interrogante y, a estar por lo que afirman los encuestadores, tampoco la elección del 25 de octubre daría la última palabra. De no mediar algún imprevisto que modifique la tendencia, el balotaje será inevitable.

¿Qué significa esto? Que recién el 22 de noviembre, 106 días después de la fecha originalmente imaginada, las empresas tendrán el dato que estaban esperando para diseñar un rumbo para sus acciones: el nombre del próximo presidente de la Nación y la presumible orientación de sus políticas.

2015 no se pudo haber dilapidado de una manera más alegre.