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“A la caja manual no vuelvo”

Diego Grunhaut, actual titular de Grunhaut, una firma familiar emblemática de nuestra ciudad, incorporó en su casa sus propios productos. Adora el golf y la libertad que da manejar un auto con caja automática.

03 de noviembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Eduardo Aguirre (Especial)
“A la caja manual no vuelvo”

Un banderín del Abierto de Golf de los Estados Unidos enmarcado y firmado por el “Pato” Cabrera reina en la pared de la oficina de Diego Grunhaut. Diego vivió siempre en cercanías del Golf Club de Villa Allende y recuerda con cariño la casa materna: “Anexada a la cocina había una mesada con un televisor de los viejos, con botones, y ahí pasábamos mucho tiempo. Mi madre siempre cuidó mucho su living; ni nos dejaba pisarlo, así que teníamos ese espacio tipo play room para mí y mis hermanos”.

—El golf te marcó...

—Mis padres me inculcaron el valor de estar al aire libre: el verde siempre me gustó. Hoy, vivo en Mendiolaza y demoro 50 minutos en llegar a trabajar, pero mi casa está rodeada de verde. Tengo vista a la ciudad, me gusta ver el vértigo pero de lejos (risas), aunque estoy todos los días acá en el centro.

—¿Construiste tu casa?

—Sí, la terminé hace un año y medio. Empecé el proyecto con un arquitecto amigo, le tiré un par de ideas y él le dio forma. Terminamos haciendo algo bien moderno, cuadrado y con líneas rectas. Me gustan los ambientes integrados, no separar todo detrás de una puerta: la planta baja es un gran ambiente, con un living-comedor y un quincho cerrado dividido con una puerta de vidrio, pero a la vista es un solo ambiente.

—¿Dejarás entrar a tus hijas al living?

—(Risas) Sí, tengo una de un año y otra en camino; puse una alfombra blanca en el living, que duró limpia 15 días. Gracias a Dios, la puedo hacer lavar sin mucho costo. Me gusta el orden, pero más vivir la casa, y con el vértigo de los chicos es imposible tener todo pulcro.

—¿Cuántas generaciones llevan en el rubro?

—En este escritorio se sentó mi abuelo, mi padre y ahora yo. Pero si tomamos el inicio de la empresa desde la idea de vender estas cosas, la comenzó mi bisabuelo que vino de Europa: empezó con un lavadero, y luego una fábrica. Pero fue mi abuelo el que le dio forma. Siempre la idea fue vender alfombras; después se incorporaron mi padre y mis tíos, y se anexaron otros rubros. Hoy, quizás la alfombra perdió algo de mercado por la competencia. La gente suele relacionar la alfombra con la tierra: nuestra tarea es desmitificar eso, en mi casa tengo toda la planta y hasta los baños alfombrados, y es un placer.

—La alfombra es una parte importante de tu vida...

—Nos marcó mucho, recuerdo cuando era chiquito y mi padre nos traía a la empresa. Pasábamos horas entre alfombras y telas. Además de defender lo que vendemos, nos resultan productos muy nobles.

—Cambio de tema: ¿sos consumidor de tecnología?

—Cuando proyecté mi casa la imaginé con todos los avances. Después, fui tratando de amoldarla a las posibilidades: me gusta la tecnología, soy usuario, pero no estoy todo el tiempo conectado. En casa, es raro que veamos mucha televisión; miramos más que nada películas. Para mí, el TV no es un programa fijo que veo todos los días, pueden pasar días sin encenderlo. De contenido on line, veo películas; el cine siempre me gustó, y desde que nació mi hija se nos complicó ir a las salas, así que tenemos un televisor de buen tamaño con un sistema de audio 5.1.

—¿Usás redes sociales?

—Tengo Facebook y de vez en cuando lo chusmeo, pero no estoy todo el tiempo arriba. Esporádicamente subo alguna foto o comento algo, no me gusta exponer mi vida privada. También tengo Twitter. Uso mucho Internet para leer diarios y portales que me interesan. En la empresa sí estamos incorporando tecnología: vamos a habilitar el e-commerce, estamos trabajando en eso y también en Facebook.

—¿Tenés expectativas con el e-commerce?

—El que tiró la primera piedra de esto fue mi hermano Tomás, cuando estaba trabajando con nosotros (hoy, es el Secretario de Comercio de la Provincia). Mi duda era cómo hacer para replicar en la web el servicio que nosotros brindamos en el trato personalizado, así que vamos a arrancar con un grupo de productos que no requieren de ese tipo de servicio: carpetas, sillones, elementos que se pueden ver bien en Internet.

—¿Cómo te llevás con los autos?

—El golf es una buena excusa para escaparse: me gusta subir al auto para ir a jugar, aunque ahora, por ser mi hija tan chiquita, se complica. Manejar en ruta me gusta, y aprendí que es bueno hacerlo más tranquilo. Antes iba demasiado rápido; ahora, trato de disfrutar el momento.

—¿Cuál fue el primer auto que elegiste ?

—Un Peugeot 306 gasolero; lo compramos para usarlo todos, pero yo sabía que lo iba a terminar usando solo (risas). El primero que manejé fue un Renault 12 de mi madre, y después un Renault 21. Después tuve un C3; cuando uno es chico quiere autos lindos y ágiles. Luego, pasé a VW: empecé con un Bora, después un Vento y ahora un Passat. Encontré en VW buenos autos, lindos y accesibles.

—¿Caja automática?

—Sí, todos los VW que tuve fueron con esa caja; el Passat es turbo diésel. No vuelvo a la manual. Salgo de mi casa, y cuando llego al ruido de la ciudad me gusta concentrarme en la música que escucho; en eso, la caja automática es liberadora.

—Última pregunta: ¿césped sintético o natural?

—Tendría que decir sintético, para no espantar a mis clientes (risas), pero sin dudas que el natural es más fuerte para nosotros.

Diego por Diego

“Tengo 34 años. De chico vivimos en dos casas, la primera entre la Academia Argüello y Villa Allende, la segunda a dos cuadras de la Academia. Allí viví hasta los 22, cuando nos mudamos con unos amigos a un complejito en Bajo Palermo, una linda época. Somos una familia de tradición golfista: cuando éramos niños, pasábamos mucho tiempo en el Golf Club de Villa Allende, un punto de unión; entonces, durante la semana, colegio, y el fin de semana, golf para toda la familia”.