Evelyn Liendo Kuriger: El auto de mujer es coqueto, chiquito, acogedor y blanco
Sin barreras. Evelyn Liendo Kuriger divide su día entre “Vení mañana” (Canal 8) y “La movida de la tarde” (Radio Mitre). Se define como usuaria activa de tecnología y cuenta que su profesor de manejo fue nada menos que el excorredor Gabriel Raies.
“Soy soltera, no tengo hijos, pero los puedo comprar hechos, está abierta la licitación”, comienza la autodescripción de Evelyn que desborda humor, frescura y una verba desprejuiciada.
—¿Lo primero que decidiste hacer fue comunicación?
—Sí, estudié locución en el Colegio Universitario de Periodismo (CUP) y después comencé con Fonoaudiología en la Nacional, porque me había hartado de presentarme en castings y pensé que nunca iba a trabajar en esto. En abril de 2005, un compañero me obligó a hacer un casting, y resultó ser para Radio Mitre. Luego, empecé haciendo producción en la tele, hasta que Néstor Pérez tomó la producción de Vení mañana; a partir de ese momento, cambiaron un poco los roles y fui teniendo mayor participación al aire.
—Te gusta cantar...
—Tengo guitarra y un profe de canto, pero sólo por hobby y para aprender a respirar, algo fundamental para quien trabaja con la voz. Me gusta el tango, pero no tengo perfil arrabalero (risas). Adoro la música y aprendí muchísimo trabajando con Ricardo Césari, que me abrió la cabeza y el oído: yo era una piedra en bruto, no un diamante (risas).
—Tenés un Galaxy Note II, ¿por qué?
—Soy muy activa como usuaria, es como otro miembro de mi cuerpo; hay quienes dicen que es un dispositivo muy grande, pero para la mujer que lo lleva en la cartera no molesta, y consulto muchas cosas en él aún estando al aire. Aquí tengo Facebook, Twitter, Skype, Gmail, WhatsApp... como este mensajero se ha caído varias veces, instalé Telegram, que sirve para las conversaciones tramposas, así que uso esta para la trampa y WhatsApp para lo institucional (risas).
—La mujer, ¿compra tecnología por placer?
—Sí, totalmente, conozco chicas que en vez de comprarse botas eligen el último auricular para usar mientras corren y otras que resignan ropa o cartera por el celular o algo tecno, como un reloj inteligente.
—¿Hace cuánto manejás?
—Hace cuatro años, pero tengo auto desde los 19; en mi casa somos muy fierreros, mi papá y mi hermano son mecánicos, y mi viejo me regaló un Fiat Uno blanco, que estuvo guardado mucho tiempo, porque lo único que yo hacía era “coleaditas” en el descampado al frente de mi casa en Matienzo. Un día, Gabriel Raies en la radio me dijo “no te puedo permitir que no manejés, teniendo auto”; esa misma tarde se fue hasta mi casa y salimos a practicar en un Ford K. Me llevó a la Plaza España y me dijo “vos tranquila, que yo con el freno de mano lo soluciono”. Me enseñó a manejar: un genio, pero en la primera salida sola le arranqué el espejito a una Kangoo...
—Como conductora sos...
—Excelente (risas), pero me voy de mambo con la velocidad.
—¿Tu auto preferido?
—La Cross Fox es el amor de mi vida, la tuve dos años; también probé el Ford K tipo huevito de mi mamá, una masa, no gastaba nada. Después compré la nueva Ecosport, que es la que tengo ahora, aunque si pudiera, volvería al Cross Fox, porque lo siento bien de mujer: mucha tecnología en el volante, y muy fácil. Para mí, el auto de mujer es coqueto, es chiquito, es acogedor, y blanco. El color negro es muy sucio, y el rojo me gusta pero visualmente agota.
—Hablemos de diseño, ¿cómo será tu casa?
—Soy cero diseño, cero estética, cero combinación de colores; lo que se ve de mí al aire es obra de otros. De todos modos, si sé que mi espacio será bien minimalista. En colores, mi actual habitación tiene una pared naranja, me gusta el contraste de tonos fuertes con el blanco y el ladrillo visto. Me gustaría construir mi casa priorizando espacios: un living bien grande con una biblioteca, con un espacio para leer; un patio grande con palmeras, tengo muchas hamacas paraguayas que no sé donde voy a poner...
—¿Tu lugar para vivir?
—Sin dudas, en Urca, donde actualmente tengo casi todo en mi vida: amigos, trabajo, profe de canto, pilates, parque. Me gusta mucho esa zona y su energía, viviría ahí.
Evelyn por Evelyn
Con 29 años, Evelyn se destaca en los medios por mostrarse casi sin barreras. “Eso viene de mi mamá, que es muy extrovertida: la gente tiene muchas armaduras, miedo a ser mal vista o vergüenza. Mi rol al aire fue romper con eso, con lo que se supone que la gente no diga, menos una mujer. No sirve como arma de seducción, pero, gracias a eso, unas chicas entre 10 y 15 años formaron un grupo en Facebook que se llama las Evelystas, porque se identifican con esa onda”, dice.
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