Entrevista a Roxana Martínez: “El auto tiene que ser seguro”
Nexo. Roxana lleva más de 20 años siendo la voz de los vecinos y vinculando la realidad de la calle con la TV. Su pasión por la naturaleza se refleja en su hogar. Hace poco que se “amigó con los autos”, y es crítica de la tecnología.
Nacida en Bajo Chico, zona rural cerquita de Despeñaderos, Roxana se crió en una casa humilde, a la que describe como muy lineal. “No era precaria, pese a que vivimos momentos de muchísima necesidad. Durante mucho tiempo tuvimos letrina, luego progresamos y con el esfuerzo de mis viejos fuimos teniendo un casa cada vez más habitable. Hace cuatro o cinco años la remodelamos”, cuenta.
—¿Cuál era tu lugar en ese hogar?
—El patio: como daba a la ruta 36, me pasaba horas viendo pasar colectivos y camiones. Imaginaba a dónde iba esa gente y pensaba que cada una tenía una historia diferente. Me encantaba hacer eso; además, yo siempre tomaba La Victoria o Los Obreros para ir a Despeñaderos.
Roxana vino a Córdoba a estudiar, y al poco tiempo comenzó a trabajar en Radio Universidad. “Fue por 1987, era una época dura en los SRT porque ni siquiera se cobraba, estaban Borioll, Pensavalle, Wayar”, recuerda.
Luego, trabajó en una agencia en la que conoció al “negro” Ataide, quien le sugirió que se presentara en un concurso que abría Canal 12 para incorporar mujeres periodistas.“Me presenté, me sentía rara porque había mujeres monumentales y reconocidas, como Irma Rosa y Melania. Finalmente, fui una de las seleccionadas entre las primeras mujeres que arrancaron en el canal”, cuenta.
—¿Dónde vivís ahora?
—En Mendiolaza, porque tiene mucho en común con aquel patio de mi casa. Me encanta disfrutar del aire libre. Como está en el corredor de las sierras chicas cerca de la ciudad, vivo casi adentro de la montaña: no tiene precio levantarte a las cinco de la mañana y sentir el trinar de los pájaros. Es una casa clásica a dos aguas, con muchísimos ventanales de vidrio: soy una apasionada por la naturaleza. Por donde camines, en cualquier espacio, es como que la naturaleza está ahí, los ventanales son como cuadros naturales.
Roxana nos cuenta que recién de grande se acercó a los autos. “Aprendí a manejar hace cuatro años, nunca pensé que podía. Toda la vida me moví en colectivo, y al mudarme, por necesidad, tuve que aprender. Me parecía que hay etapas en la vida para aprender determinadas cosas. Además, me da pánico que pueda llegar a chocar. Sin embargo, me decidí y aprendí en una academia en barrio General Paz. Le puse actitud, y sabiendo que nunca es tarde para aprender, aprendí”, define.
—¿Cuál fue tu primer auto?
—Un Palio que lo compré a Federico Tolchinsky. Lo tenía impecable, porque sólo lo usaba de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Después me pasé al Uno. Si bien no entiendo nada de autos, prioricé (a diferencia de otras mujeres, que buscan lo lindo) la seguridad. Así que tiene luces antiniebla, doble airbag y cuestiones que hacen que en la ruta me sienta cómoda.
Roxana nos cuenta que no se lleva muy bien con la tecnología. “La verdad, tengo una especie de fobia que puede ser por una cuestión generacional, pero también porque prefiero el cara a cara. Creo que la tecnología, si bien en muchas cosas nos ayuda, también despersonaliza el vínculo con las personas. Sobre todo, es algo que pasa entre los adolescentes”, opina.
—¿Qué hacés con tus hijos respecto a la tecnología?
—Si los veo muchas horas sentados en la PC les digo que salgan, hablen y disfruten del entorno. Muchas veces les recomiendo que lean un libro, el olor que tiene el papel de un libro me apasiona. Me preocupa que las nuevas generaciones estén lejos de esa experiencia.
Más allá de la crítica, Roxana dice que no puede negarse al progreso. “Son herramientas necesarias. Uso BlackBerry y la notebook. En Twitter, subo info de servicio, porque sé que a la gente le interesa. Entonces, la cargo yo o por ahí lo hace Alejandra Bellini”, finaliza.
Roxana por Roxana
Hace 22 años que comparte con Rubén Barboza el trabajo, y 20 desde que decidieron ser también compañeros de ruta en la vida. Tienen dos hijos: Milena de 19 y Juanse de 15. Roxana se reparte en su trabajo en Arriba Córdoba, mientras por las tardes se capacita en inglés y practica Pilates para cuidarse. “En el móvil, la adrenalina fluye de una manera increíble, y más cuando estás detrás de la noticia”, cuenta Roxana respecto a su pasión por el trabajo.

