Una pelea como las de antes
De Loredo ya avisó que no se sumará a otro partido político. Declinó su candidatura sin hacer las valijas. “Mestre no me representa, pero soy radical hasta la médula”, fueron las palabras para justificar su accionar.
Las furibundas críticas del gobernador y precandidato presidencial José Manuel de la Sota contra Mauricio Macri y Daniel Scioli parecen no interesar demasiado al jefe de Gobierno porteño y al gobernador bonaerense. Ninguno de los dos presidenciables con más chances de ganar en las Paso tiene intenciones de subir al ring al cordobés, que por ahora arroja sus mandobles al aire, sin encontrar un blanco.La interna de UNA ante Sergio Massa la estaría perdiendo por buen margen. Los votos que cosecharía De la Sota en Córdoba y en el noroeste no servirían para acortar las diferencias que el exintendente de Tigre le sacaría en la provincia de Buenos Aires.Sin embargo, el gobernador desborda optimismo y está seguro de que el 9 de agosto vencerá a Massa y ganará Córdoba superando a Mauricio Macri. "El cambio de discurso del jefe del PRO lo ha hecho perder terreno en nuestra provincia", dicen los delasotistas, exultantes, aunque advierten un repunte de Scioli en estas tierras.Los sciolistas, lejos de devolverle las críticas, dan un pronóstico sombrío para el caudillo cordobés: "Con toda la furia, en las Paso, De la Sota puede sacar cinco por ciento, tal vez seis por ciento si ese domingo se le alinean los planetas".Cerca del gobernador de Buenos Aires, anhelan que De la Sota logre esos puntos, porque luego creen que podrán establecer un diálogo sincero y recibir un buen caudal electoral."Nosotros tenemos excelente sintonía con todos los peronistas de Córdoba, incluida Olga Riutort, con la que hablamos bastante. No peleamos con nadie. También conversamos con Ramón Mestre", argumentan desde la quinta La Ñata, búnker político del candidato presidencial kirchnerista.Sí, en cambio, muestran algún resentimiento con Eduardo Accastello, tras su elección de gobernador, que estuvo por debajo de las expectativas. Para cambiar, Scioli estrenará operador político en Córdoba: el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, quien desembarcará mañana en la capital provincial y mantendría varias reuniones, una de ellas muy significativa: compartiría un café con el rector de la Universidad Nacional de Córdoba, Francisco Tamarit (el encuentro aún no está confirmado). Muchos creyeron que Tamarit podría convertirse, sobre el filo de presentación de listas, en el candidato a intendente de Córdoba del Frente para la Victoria. Cerca de Scioli lo niegan. Y deslizan que probablemente el gobernador no bendiga a ningún postulante al Palacio 6 de Julio. Ni siquiera a Daniel Giacomino, el más presentable de un listado de precandidatos de segunda y tercera líneas que pugnan por figurar. Mientras pasan las horas, se estrecha el margen de maniobra. En algunos casos, la situación se aclara; en otros, persiste la incertidumbre. Apoyo para Dómina Este fin de semana, el peronista Esteban Dómina habló con De la Sota y el gobernador electo, Juan Schiaretti, quienes le dijeron que cuenta con todo el apoyo partidario. Dómina no quiere sólo discursos sino acción, que se traduzca en respaldo en la campaña en los barrios y para afrontar una inversión propagandística. Al parecer, la resolución de las listas no será traumática. En principio, el principal enigma es saber quién será el o la compañera de fórmula del concejal. Por ahora, se sabe que será una mujer justicialista y con capacidad como para salir a fajarse en discusiones de nivel y de las otras con dirigentes de otros partidos. Está confirmado que Natalia de la Sota no será candidata a vice, y mucho menos Alejandra Vigo, quien jugará en otras ligas. En el radicalismo, ayer Rodrigo de Loredo confirmó que no abandonará el radicalismo y, por lo tanto, no participará de la elección municipal con fórmulas de otros partidos. "Es más fuerte que yo; a pesar de que Ramón Mestre no me representa, soy radical hasta la médula y no daré el portazo", dijo el legislador reelegido.A Mestre le queda el camino libre, y no sólo se tranquiliza él sino también los macristas. Que De Loredo emprendiera veloz corrida y se refugiara en otro partido no era un buen signo para el PRO, que, a pesar de la victoria de Capital Federal, crujió.Macri sueña hoy con una victoria del "Gato" Romero en Villa Allende, para llegar a esa ciudad y sacarse una foto que corte varios días de confusión y escepticismo tras el balotaje de Capital Federal. Esa elección tiene pronóstico cerrado y el jefe de Gobierno porteño quiere sacarse la foto. Si gana Romero, irá a Villa Allende. La otra pata de la alianza Juntos por Córdoba es Luis Juez, y aquí el camino es más escarpado. A Juez, probablemente, lo asalte la convicción de que dentro de cuatro años la pelea por la gobernación tendrá tres protagonistas: el vicegobernador electo Martín Llaryora, Mestre y él. Y con la oposición dividida –cree que con el actual intendente nunca podrá sentarse a una mesa a imaginar una construcción política–, el peronismo volverá a ganar.Por eso quiere salir a darle pelea a Mestre. Pero si se divide el voto antimestrista, el jefe municipal caminará sin problemas hacia su reelección. Entonces, ese es su dilema principal: si gana, está todo bien. Pero si se presenta como candidato a intendente y pierde, le pone la victoria en bandeja al mestrismo. Y es muy posible que divida sus votos con Olga Riutort, salvo que sume apellidos a la lista de la actual concejala.Juez afronta horas cruciales: encargó un estudio cualitativo para conocer la opinión de los vecinos. Su entorno se divide en dos: los que quieren verlo candidato, con Juan Pablo Quinteros a la cabeza, y los que creen que deben pisar el freno, liderados por Ernesto Martínez. Juez por momentos quiere, y por momentos no.A su vez, Riutort quisiera tener a Daniel Juez en su lista, pero en las últimas semanas trató de bajarle el precio a la incorporación de dirigentes del Frente Cívico a su grupo.Según un sondeo de Scioli, Mestre marcha puntero, con ventaja de entre tres y cuatro puntos sobre Riutort. La concejala, según la UCR, lo sabe y por eso salió a polarizar con fuertes acusaciones de corrupción a Mestre.En el entorno del intendente, dicen que Riutort esta "desesperada" y que olvida que "tiene mandíbula de cristal, porque si alguien le recuerda su paso por la primera gestión de De la Sota, "hay hechos turbios para hacer dulce". Esto también inquieta a los peronistas, que pueden verse salpicados con algunos cruces.Está claro que esta campaña por la intendencia de Capital será diferente. Habrá quien saque trapitos al sol y quien revolee carpetazos con hechos del pasado no tan lejano.

