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Un ex comunista en Washington

La visita del presidente italiano Giorgio Napolitano a Washington, donde se reunió con Obama, ilustra los rasgos del nuevo orden internacional.Julio César Moreno.

29 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Julio César Moreno (Periodista)
Un ex comunista en Washington

En medio de una crisis financiera mundial que parece no tener fin, con caídas bursátiles casi diarias y algunos breves respiros, todos se preguntan por la suerte del euro y de la multifacética Unión Europea.

Los gobiernos del Viejo Mundo están jaqueados -algunos más y otros menos- por una ola de protestas contra las medidas de ajuste, que incluyen recortes en los salarios, las jubilaciones y las obras públicas. El desempleo no cede y castiga sin piedad a todos los países, aunque con diferentes grados de intensidad.

España tiene cuatro millones de desocupados, o sea el 20 por ciento de la población laboralmente activa. El seguro de desempleo, que tiene una duración limitada, hace temer que en el futuro a muchos españoles que hoy lo cobran y mañana no lo cobrarán les será difícil -o imposible- conseguir otros puestos de trabajo. Salvo, claro está, que haya una pronta reactivación económica, que hoy parece poco probable.

En este clima de inquietud y temor al futuro adquirió una singular importancia la reciente visita del presidente italiano Giorgio Napolitano a Washington, donde se entrevistó con su colega Barack Obama y una comisión de senadores y diputados, tanto demócratas como republicanos.

Para tener una idea de la significación que se le ha dado a esa visita, basta tener en cuenta lo que dijo la "vocera" (titular) de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, refiriéndose a Napolitano: "Un gran líder de un país que es el mejor amigo de Estados Unidos en la Otan (Organización del Tratado del Atlántico Norte)". Cabe recordar que el de Italia es un sistema político parlamentario, y que el jefe de gobierno -actualmente Silvio Berlusconi- es elegido por el voto de los legisladores. Pero el presidente de la República, también elegido por el parlamento, no tiene una función meramente protocolar, ya que es el jefe del Estado y tiene atribuciones institucionales expresamente establecidas en la Constitución.

Todo indica, de acuerdo a sus resultados, que Giorgio Napolitano llegó a Washington con el rango de un enviado especial, en un momento muy particular de las relaciones transatlánticas, con una Europa en crisis, una Rusia que se va acercando al eje europeo-norteamericano, una guerra abierta en Afganistán y otra no terminada en Irak, un conflicto siempre latente en Medio Oriente y una tensión muy fuerte entre Occidente con Irán y Corea del Norte en relación a la proliferación nuclear.

El Estado y el mercado. Pero habría que detenerse en la figura de Napolitano, quien fuera uno de los dirigentes más destacados del antiguo Partido Comunista Italiano, autodisuelto hace 20 años, junto con otros líderes de esa formación como Palmiro Togliatti, Luigi Longo o Enrico Berlinguer. Napolitano pertenece a la categoría de ex comunistas -muy importante en Europa- que trata de recrear la tradición socialdemócrata y adaptarla a los nuevos tiempos, en los que el equilibrio entre el Estado y el mercado es una pieza fundamental.

Hay un aire parecido al posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando la Europa de posguerra estableció muy sólidas relaciones con Estados Unidos, hasta llegar a construir la entente euro-atlántica.

Italia fue uno de los pilares de ese nuevo esquema internacional, pese a que tenía a uno de los partidos comunistas más fuertes de Occidente, de la clara orientación pro-soviética.

Las cosas han cambiado desde entonces. La Guerra Fría terminó hace más de dos décadas con la caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y hoy Rusia es parte de un nuevo orden internacional.

Lo dijo con todas las letras el general James Jones, consejero para la seguridad nacional del presidente Obama y ex comandante de la Otan. Lo dijo así: "Sobre Rusia la cuestión fundamental es si debe estar dentro o fuera del arco euro-atlántico, y a nuestros parecer la solución mejor es que esté adentro".

No por nada, entonces, Nancy Pelosi calificó al presidente italiano, Giorgio Napolitano, ex comunista y eximio político y estadista, como "líder de un país que es el mejor amigo de Estados Unidos en la Otan". Son las mutaciones de la historia.