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Si lo dice la Academia

A la hora de decidir cómo utilizar pantallas, convendría revisar quién y por qué recomienda sumergir tan temprano a los chicos en el entretenido pero oscuro mar de cristal líquido.

13 de noviembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Enrique Orschanski*
Si lo dice la Academia

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés), asociación con influencia mundial en temas de la especialidad, difundió hace poco la recomendación de reducir la edad de exposición a artefactos electrónicos interactivos de 2 años a 18 meses. No se presentan los fundamentos científicos, aunque se promete su próxima publicación en la revista médica Pediatrics . Mientras se esperan dichos avales, la noticia ya se esparció por el mundo, "autorizando"–de manera indirecta pero académica– a exponer a niños pequeños a las pantallas. Tal recomendación sería la excusa perfecta para personas adultas que ven diluida su responsabilidad sobre los chicos y los considera habilitados para el uso sin límites de su propia tecnología.En la vereda opuesta, una interminable serie de publicaciones confirman los daños que causan tabletas, teléfonos celulares y computadoras antes de los 3 años de vida. Lactantes y niños con trastornos de atención, alteraciones en el sueño, estrés visual y alteraciones en el desarrollo psicomotor, social y emocional son una muestra de los efectos comprobados hasta ahora.Nuestra Sociedad Argentina de Pediatría, en tanto, mantiene la prudente sugerencia de iniciar la exposición entre los 2 y 4 años, limitando el uso a mirar fotografías, comunicarse con familiares lejanos o visitar sitios infantiles, siempre junto a padres o cuidadores.A juzgar por sus antecedentes, la resolución de los expertos norteamericanos favorece otro consumo programado.La AAP es la misma institución que en la década de 1950 dictaminó que la leche materna era inadecuada para la alimentación infantil, algo que coincidió con el inicio de la comercialización masiva de fórmulas lácteas (ver: "Aspectos históricos de la lactancia materna", Comité de Lactancia Materna, Asociación Española de Pediatría, 2005).La misma AAP se sumó, a fines de la década de 1990, al consenso de reducir en 10 miligramos el valor de glucosa en sangre para definir diabetes (ver: "Análisis crítico de los nuevos criterios que sustentan el diagnóstico de prediabetes", Bastarrachea RA, Laviada-Molina A, Vázquez-Chávez C.,  Revista de Endocrinología y Nutrición , volumen 12, 2004). Tal cambio significó que millones de personas mutaran, en un instante, de personas sanas a enfermas necesitadas de medicamentos reguladores de la glucemia.Más recientemente, la AAP acordó con otras instituciones atribuir el origen de los principales trastornos metabólicos a niveles elevados de colesterol, encubriendo en parte el impacto nocivo del consumo de dulces. Recién en 2015 se conoció que la llamada "industria del azúcar" (corporaciones mundiales de bebidas gaseosas) había destinado elevadas sumas de dinero a financiar publicaciones médicas que respaldaran tal concepto (ver: "Cómo la industria del azúcar manipuló la ciencia de la nutrición", O'Connor A, The New York Times , 2016).La AAP también adhirió a las sugerencias de inmunización masiva durante la falsa pandemia de gripe declarada en 2009 por miembros de la Organización Mundial de la Salud, aun cuando los requisitos epidemiológicos no se habían alcanzado (ver: "Vacunas vendidas, estafa completa: la OMS cancela falsa alarma",  National Post , 2010).Dicha crisis mundial –de información más que de salud– provocó el consumo de millones de dosis de vacunas por gran parte de la población mundial. Finalmente, pudo demostrarse que cinco de los miembros de la OMS implicados en la declaración de la pandemia habían recibido apoyo financiero de laboratorios productores de vacunas. (Ver: "Lista de la OMS revela asesores de la gripe con lazos financieros en el sector farmacéutico fabricante de vacunas",  Natural News , agosto de 2010).Nadie duda de que la tecnología forma parte de la vida cotidiana, así como los daños causados por el abuso y las conductas adquiridas por adicción. Pero, para el mercado, las nuevas generaciones son consumidores en potencia.A la hora de decidir cómo utilizar pantallas, convendría revisar quién y por qué recomienda sumergir tan temprano a los chicos en el entretenido pero oscuro mar de cristal líquido.* Médico