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Del "shopping" a la reivindicación

Es intolerable que más de dos millones y medio de familias trabajadoras carezcan en 2012 de una vivienda digna, sea en propiedad o en locación. Lucio Garzón Maceda.

28 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Lucio Garzón Maceda (Abogado laboralista)
Del "shopping" a la reivindicación

Los trabajadores no se emocionan demasiado el 1º de Mayo. Para la mayoría es un festivo más, como cuando en la década de 1950 tenían, sí, qué festejar. No es el caso hoy, pese a la gran recuperación alcanzada. Hace falta afianzar una plataforma mínima reivindicativa, dejar de ser un día de shopping y serlo de unidad, acción y esperanza. No es esta una reflexión pesimista –entiéndase bien–, sólo quiere devenir verdad –el filósofo italiano Antonio Gramsci dixit– que siempre debiera ser bienvenida. Decirla es ayudar al gobernante.Hoy hay, aún, millones que cobran básicos netos, en blanco o en gris, lindantes con la pobreza. ¡¿Qué dejamos para los "negros"?! ¿Qué pueden querer festejar?Los trabajadores "pobres" son muchos... que trabajan y "gozan" de una deficiente calidad de vida. Si se hiciera un informe, como el presentado por el Bialet Massé del 30 de abril de 1904, serían muchas las sorpresas...Los trabajadores de bajos salarios (básicos, en blanco, netos, con jornada completa, 2.800/3.200 pesos), necesitan imperiosas mejoras. Conforme algunos estudios. No se han terminado de pagar aún a millones de trabajadores los beneficios provenientes de la mayor productividad registrada desde 2001.Todos deberían tener, hoy, no mañana, acceso al uso y goce, por lo menos, de los servicios sociales públicos esenciales: salud, educación gratuita de calidad, transportes y comunicaciones, baratos y buenos, higiene, energía, seguridad, esparcimiento además de los derechos fundamentales.Es intolerable que más de dos millones y medio de familias trabajadoras carezcan en 2012 de una vivienda digna, sea en propiedad o en locación social moderada.Los sindicatos –nunca mejor que ahora– no deben olvidar la condición de su existencia, además de gestio­narios de convenios y servicios de salud, "de pan y manteca", deben acompañar el cambio social para que sus representados gocen lo que tienen derecho.El presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, lo acaba de señalar: "Es posible y necesario  pensar otro modelo que tenga en cuenta la noción de bien común".El Gobierno hizo lo suyo, pero no hemos hecho lo suficiente y lo deseado.Los sindicatos, con independencia de juicio y de acción, deben colaborar con los poderes públicos, promoviendo y desarrollando políticas de crecimiento y desarrollo, exigiendo una demorada e indispensable reforma impositiva y terminar con la vergonzosa evasión. Si no se logra será imposible gozar de buenos servicios y derechos apuntados.Aunque evidente, debemos repetir que el trabajo no declarado (negro, gris, etcétera) y el desempleo (abierto y encubierto) en sus diferentes variantes son deberes pendientesNingún trabajador debe percibir un sueldo, en bruto, inferior a cinco mil pesos. La lucha contra los insuficientes ingresos y a favor del goce de servicios esenciales debe ser sin dar cuartel.La unidad sindical posible no debe hacerse solamente con alianzas circunstanciales, sino en torno a un programa de reformas que no se agota en las reivindicaciones coyunturales –asignaciones, ganancias, obras sociales, etcétera– y deben consolidar el rumbo en favor del pleno empleo, el consumo con desarrollo productivo estable, sostenido, con justicia y progreso, como lo señalara el magistrado antes citado "erradicando el modelo dominante de los intereses individuales por sobre los comunes...".Ese programa, simple y posible, nos incumbe a todos. ¡Viva el 1º de Mayo!