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A reír y a hacer reír

Estéticamente, el verdadero y profundo humor juega con las insuficiencias humanas; pero el humor negro juega con los defectos de los individuos del conjunto, y por ello se torna cruel.

04 de mayo de 2015 a las 12:01 a. m.
Arnaldo Pérez Wat*
A reír y a hacer reír

Thomas Hobbes dice: "La pasión de la risa no es otra cosa que un sentimiento brusco de triunfo que nace de la concepción súbita de alguna superioridad en nosotros por comparación con la inferioridad de otro, o con nuestra inferioridad anterior". Baudelaire sostiene algo parecido. Y Schopenhauer opina al respecto: "Ciertamente, los hombres son así; les place embobarse contemplando las desgracias de los demás".La risa tiene un efecto social. Por temor a la risa, se ocultan las excentricidades y se disimulan los vicios. Por miedo a la risa, se adapta el individuo a las pautas esenciales que rigen las costumbres.Un chiste oportuno o un simple epigrama bastan a veces para desvanecer toda la celebridad de un hombre, como un pinchazo basta para arruinar un inmenso globo.Estéticamente, el verdadero y profundo humor juega con las insuficiencias humanas; pero el humor negro juega con los defectos de los individuos separados del conjunto, y por ello se torna cruel. Por esta causa, se han prohibido los chistes sobre infradotados, catástrofes y tragedias.

¿Cuándo se inventó el chiste?

En el diálogo

Menón

, de Platón, Sócrates sostiene que aprender es acordarse y, por lo tanto, nada se puede enseñar. Y Menón le pide: “¿Podrías enseñarme cómo se verifica esto?” (el chiste es malo, pero ese retruécano se usa aún hoy).

En el Génesis 17,17, cuando Dios le anuncia a Abraham, de 100 años, que su mujer Sara, de 90, va a dar a luz, el patriarca suelta una carcajada: “Haa, haa, haa”. De ahí sale, como onomatopeya, el nombre del niño: Isaac (del hebreo

Jisahac

, risa, gozo).

Ergo: siempre hubo situaciones cómicas y chistes. El humorismo es más nuevo. Muchos consideran que data del siglo XVIII. Luego pasó a la prensa.

No fue casualidad que la edad de oro de la historieta comenzó en 1929. Los

cómics

ya empezaban a mezclarse con las historietas. Cuando la depresión económica dio la vuelta al mundo y nos llegó en 1930, una multitud saqueó la casa de Hipólito Yrigoyen. En 1931, el diario

Crítica

lanzó su “suplemento de historietas” semanal, y debido a ello se convirtió en el diario en español de mayor tirada en el mundo (350 mil ejemplares por día en 1932). El vendedor, portafolios en mano, deambulaba por la gran urbe llevando en sus pies la frustración de la crisis, y en sus manos, un ejemplar de tales revistas. Con unas monedas, lograba evadirse por unos momentos en el banco de la plaza.

Después, en nuestra Córdoba y hasta el año en que falleció (2000), Carlos Raúl Ortiz nunca dejó de jugar con sus viñetas. Cuando la época se tornaba floreciente, porque era tiempo de regocijarse. Cuando los hombres se mostraban preocupados, para recordar que es bueno reír, aunque sólo fuera como sana evasión. De niño, Ortiz miraba, desde un alambrado del fondo de su casa de barrio San Vicente, las prácticas de los futbolistas del club Lavalle, quienes le inspiraron una de sus últimas tiras:

Zazá

.

Que no se apague su prédica, para que cada cual sepa cuándo le corresponde poner límites a su abulia, a su indiferencia o a su desmedida voracidad en detrimento del prójimo.

*Periodista