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La realidad a medida

En sólo 25 días, las cifras sobre la intención de voto para Cristina Fernández que se encargan de difundir los voceros del kirchnerismo más duro, han variado drásticamente. Carlos Sacchetto.

27 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
La realidad a medida

En sólo 25 días, las cifras sobre la intención de voto para Cristina Fernández que se encargan de difundir los voceros del kirchnerismo más duro, han variado drásticamente. De aquel 33 por ciento que admitían a principios de febrero, han pasado a 42 por ciento. ¿Qué sucedió para que subiera nueve puntos en menos de un mes y sin que mediara algún hecho especialmente trascendente? Aunque no lo reconocen en forma oficial, es obvio que está en marcha una nueva estrategia de comunicación.La elaboración del plan corrió por cuenta del grupo más cercano a la Presidenta, que encabezan el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y el titular de Inteligencia, Héctor Icazuriaga. Renovaron el plantel de encuestadores para darle algún sustento a las cifras, y bajaron la consigna de instalarlas en la opinión pública a través de la amplia red de medios oficialistas que manejan.El objetivo es crear lo más parecido a una certeza de que ya todo está definido para las elecciones de octubre: que Cristina es la candidata, que ese 42 por ciento le asegura el triunfo en primera vuelta y que nada ni nadie impedirá una victoria apabullante en las urnas. Ésta es también una manera de hacer política, pero la realidad dice que nada de eso está definitivamente resuelto. Lo que falta. La Presidenta aún no ha anunciado en forma oficial que irá por la reelección. Más allá de los deseos personales de sus funcionarios, dentro de la Casa de Gobierno todavía hay quienes piensan que podría desistir. Con criterio, argumentan dos razones eventuales: una, es que no esté plenamente segura de ganar; y la otra, que por cuestiones muy personales o familiares se vea impulsada a no seguir. En cuanto a las encuestas de intención de voto, a ocho meses de las elecciones no hay ningún rigor científico posible. Las pague el oficialismo o la oposición. Hoy esas cifras son tan relativas que sirven para construir entusiasmo en la militancia pero no para anticipar el futuro.Por último, aseverar que nadie impedirá una victoria es una buena manera de motivar a la tropa. En este caso se apunta a una oposición dispersa, de pequeños cotos que no ofrecen una alternativa cuantitativamente seria y eso es una realidad inocultable. Pero la mayor amenaza para el kirchnerismo no está en la oposición sino en su propia fuerza.La pelea interna entre los sectores más radicalizados y aquellos del peronismo tradicional que dominan sindicatos, intendencias y provincias, no encuentra por ahora resolución. Por el contrario, cada día aumenta más la tensión y en estas condiciones llegar al armado de listas consensuadas de candidatos es una utopía. La provincia de Buenos Aires, con la polémica por las colectoras, es un ejemplo de cómo el diseño de la estructura electoral podría derivar en una bomba de tiempo. Excesos pasionales. Hombres que apoyan la reelección de Cristina pero que conservan la moderación, advierten que también podrían convertirse en un riesgo los excesos que se cometen en el sostenimiento de la cultura kirchnerista. Se refieren a lo ocurrido con los cortos televisivos en memoria de Néstor Kirchner y la designación con su nombre de plazas, avenidas, calles, puentes, certámenes, festivales, eventos deportivos, etcétera. Agregan a eso lo sucedido en la agencia estatal de noticias Télam con un insólito cable sobre el cumpleaños de la Presidenta, que ella misma consideró contraproducente y ordenó eliminarlo. El culto exagerado a la personalidad y la profusa propaganda que se observa en los medios oficiales, provocan una reacción refractaria en sectores de la sociedad que podrían ser potenciales votantes del Gobierno en la elección. Es lo que en comunicación se denomina el "mensaje encapsulado" que sólo alimenta a los fanáticos, pero no gana voluntades. El problema, sostienen algunos funcionarios, es cómo controlar a los más exaltados. Los viejos peronistas recuerdan otras épocas que tuvieron algunas similitudes con lo que hoy está ocurriendo. Y no olvidan cuales fueron las enseñanzas que dejó la historia. Las nuevas generaciones, en su entusiasmo militante, no reparan necesariamente en ellas. Ese triunfalismo que exhibe el kirchnerismo se traduce también en la subestimación de factores que impactan en la vida de las familias. La inseguridad y la inflación son los principales. Pero también la corrupción y los oscuros procedimientos de extorsión que se implementan desde el Estado en distintos campos de la actividad empresaria. Tiene el Gobierno a su favor la ausencia de proyectos alternativos fuertes por parte de la oposición, y una coyuntura económica internacional que por ahora no hace presagiar sobresaltos. Son dos potentes razones para que los estrategas políticos del oficialismo imaginen un tránsito confiado hacia las elecciones. Pero eso deberá confirmarse en los hechos, cada uno de los 239 días que faltan para que el futuro se decida en las urnas.