Quiénes y cuándo
La casa. Yo a las notas las escribo. Daniel Salzano.
La casa
Después de techar la casa de la calle Lamadrid / alguien propuso hacer una foto colectiva / Yo soy ese pibe que se asoma / por debajo de la mesa.
Para edificar la casa de la calle Lamadrid / mi papá hizo cola en el Banco Hipotecario / y cuando supo que debía llenar la solicitud con letra de imprenta / palideció / Llevaba plata para las estampillas / llevaba la libreta de enrolamiento / la libreta de familia / y los cordones bien atados / Pero nadie le había dicho que tenía que escribir con letra de imprenta.
Durante un par de años / fuimos todos los fines de semana / a la obra de la calle Lamadrid / Mi papá se ponía una camiseta con agujeritos / hacía la mezcla / y si me portaba bien / me dejaba enderezar los clavos / con un martillo made in Germany / ¿Qué quiere decir “made in Germany”? / A veces daba grandes zancadas a través de las paredes invisibles y decía / acá vamos a escuchar los partidos / los domingos.
Me gustaría hablar un poco más de la foto / de la calle Lamadrid / Se ven algunos matorrales / una pila de mosaicos de granito / y sentados sobre unos sillones de mimbre destrozados / los invitados / Algunos con el vaso / y otros con el puño levantado.
¡Ah! Si los hombres pudieran señalar / lo que verdaderamente aman / yo señalaría al pibe que se asoma por debajo de la mesa / Tan contento se lo ve / Tan seguro / Como Robin / durmiendo por primera vez / en la mansión de Batman.
Si los dueños / de la casa de la calle Lamadrid / me dejaran entrar / yo podría señalar ahora mismo / el lugar donde escuché los mejores partidos de mi vida.
Yo a las notas las escribo
Composición: / Tema: El día más feliz de mi vida: / Soy escritor / me levanto a las 7 / a las 7 y media tomo la leche / y a las 8 menos cuarto / estoy sentado frente a la máquina / una Olivetti Lettera 35 / color elefante / aspiro / expiro / aspiro / expiro / siento cómo las rodillas se buscan entre sí mientras las chicas del teclado cuchichean / la E con la S / la M con la D / puedo escucharlas / sé lo que quieren decir / escribir es tan sencillo como abrir una Pritty con los dientes / puedo escribir lo que quiera / Avefría / Hipercubo / Navarro Montoya / una ventaja: el papel no tiene interior / una desventaja: la escritura envejece con el cuerpo / escribir es un acto que ocurre como el agua / como las rosas rojas / así es un día cualquiera en la vida de un escritor / pero no sé si corresponde a la descripción del día más feliz de mi vida.
El día más feliz de mi vida / fue cuando supe lo que había contestado Manolete cuando le pidieron precisiones sobre el oficio de torero / “Yo a los toros los mato” / y no agregó una sola palabra / desde entonces cada vez que me piden especificaciones sobre el oficio de escribir / contesto “Yo a las notas las escribo” / Manolete se llamaba Manuel Rodríguez Sánchez / de perfil era idéntico a una anchoa / so so so le decía a los toros / so so so / hay días en que la máquina se comporta como un toro de 615 kilos / entonces le digo so so so / algún día / en ese momento / caerá un rayo / el más feliz de mi vida.
¿El día más feliz de mi vida? / fue cuando entré a trabajar a una ferretería de la calle Humberto Primero / “Bulones y Tornillos SRL” / me dieron un guardapolvo gris de tres botones / y una bicicleta de tres ruedas / me dijeron ahí está el ñoba / aquél es el depósito / aquél es el archivo / la del fondo es la señora Nancy / mi jefe se parecía a Spencer Tracy / en aquella época no eras nadie / si eras incapaz de distinguir entre John Wayne y Spencer Tracy / a ver / me dijo / subite a la bici para que te vea / frená / doblá / estacioná /ahora andá a ver a la señora Nancy / para los papeles / fue la primera vez que tuve la sensación de pertenecer a algún lugar / me gustaba andar en bicicleta / me gustaba pedalear por la ciudad / Chacabuco / Maipú / Oncativo / el viento se apoderaba de mis piernas como una mano caliente / ya sé que nadie vive la vida de otro / pero me hubiera gustado pasar pegando gritos / mientras ustedes leían el diario / en la vereda.
El día más feliz de mi vida / fue cuando aprendí a coser botones / para coser un botón se precisan manos suaves / cortar el hilo con los dientes / humedecerlo con la lengua / y enhebrar la aguja / con la radio puesta en la novela.
Mi mamá era modista / y cuando me ponía en penitencia / tenía que elegir entre estudiar el catecismo o coser botones / yo prefería los botones / mi mamá era capaz de hablar con la boca llena de alfileres / burlando las palabras / los alfileres desaparecieron cuando murió.¿Y si hubiera sido modisto? / Si hubiera sido modisto nunca hubiese llegado a conocer el día más feliz de mi vida / no me veo / subido a un banquito de madera / midiéndole el ancho de sisa a los señores.
Seré breve: yo no quería ser como Elvis yo era Elvis / bailaba con el micrófono arriba de la cama / un baile que hasta ahora no vi reflejado en ningún lenguaje / me peinaba como un rockero de la avenida 24 de Septiembre / encendía los fósforos con el filo de las uñas / y cuando me duchaba cantaba Zapatos de gamuza azul / lo hacía con tanta convicción que mi viejo golpeaba la puerta del baño llamándome asesino / todas las semanas iba a la zapatería Grimoldi / y preguntaba por los zapatos de gamuza azul / entonces / me decían que esos zapatos no existían / pero yo era un cabronazo de mucho cuidado /–nunca se fíen de mí– / fui al taller de mi papá y pinté de azul mis propios zapatos / los puse a secar en el alambre de la ropa / sujetos por dos broches / y como no quedaron azules sino más bien mojados les di otra mano de pintura / permítanme atar los hilos de esta pequeña porción de realidad: un adolescente descalzo / que espera el paso de las horas / para tener un par de zapatos azules / hay veces en que el chofer del taxi me dice que cada vez estamos más jodidos / y yo le digo que sí / que cada vez estamos más jodidos / pero yo nunca estuve más jodido que el día de los zapatos mojados / todavía estoy en penitencia / ¡ea los de Tersuave! / ¿qué esperan para incorporar un azul gamuza azul en su gama de colores?
El día más feliz de mi vida / tuvo que transcurrir forzosamente en algún cine / probablemente el día en que vi una película del Gordo y el Flaco: el Gordo iba a la cocina y volvía con una manzana bien lustrada / la ponía ante la cara de su amigo y le preguntaba / ¿a quién querés más? / ¿a mí o a la manzana? / entonces Stan Laurel dejaba de sonreír / se venía en picada / levantaba las cejas / las bajaba / quería hablar / protestar / pero no podía / miraba a la manzana / miraba a su amigo / volvía a mirarlos / estiraba la mano y la bajaba / otra vez / hasta que sus ojos de leche terminaban cuajados de lágrimas / esa es la mejor historia de amor de mi vida.
Yo no sé si fue el más feliz de mi vida / pero el día en que a cambio de un billete de dos pesos / el gordo Lillo me enseñó la foto de Gina Lollobrigida desnuda / percibí por primera vez el rigor de algunos límites / del conocimiento.
El gordo Lillo olía a pan con grasa / movía el pescuezo como un gángster / y llevaba la foto más famosa del colegio envuelta en papel de barrilete / la foto se podía ver pero no tocar / entonces Lillo me explicó que no era que Gina Lollobrigida estuviera desnuda / sino que llevaba puesta ropa de nailon / y si a una mujer que iba vestida con ropa de nailon le sacabas una foto con cierto tipo de máquina / se veía en bolas / mirale los melones / mirale los "tegobis" / ¿los "tegobis"?/ claro gil / por ahí salen los hijos."Chabombas", "tegobis" y melones.
Libertad, igualdad y fraternidad.
¡Dios mío! / ¿y si el día más feliz de mi vida hubiera sido el de mi casamiento? / nos habían dado turno a las 11 / y media hora antes / ya estábamos dando vueltas por la Muni / ella llevaba un vestido rojo / rojo hasta el borde del alma / yo me había puesto un pulóver negro con cuello de poeta / mi papá llevaba la corbata de los casamientos / pero puesta de atrás para delante / y un encendedor que encendía y apagaba sin sacar las manos del bolsillo / mi mamá le decía “Dejá de hacer chispas, Gringo” / después nos llamaron como si fuésemos a rendir Trigonometría / nos detuvimos frente a un escritorio de nogal / y a las 11.20 / consta en actas / la ceremonia había terminado / todavía veo a la novia / tan suave / tan esbelta / después nos dimos un beso / con los ojos cerrados / yo los dejé abiertos / regresamos caminando en fila india / por la vereda más angosta de La Cañada / al llegar a Deán Funes yo les dije / sigan sigan / apoyé el pecho contra el puente / para ver pasar el río / escupí / y se hicieron dos globitos / me hubiera gustado que mi vida terminara en ese instante / por eso digo que el día más feliz de mi vida hasta el día de mi casamiento / fue el día de mi casamiento.
E.d.m.f.d.m.v. / me parece / sucedió en la Plaza Roja / Moscú / la Plaza Roja es como la cancha de River y Boca y Vélez / podés cerrar los ojos / contar 150 pasos y cuando los abrís todavía faltan otros 150 para chocar contra la catedral de San Basilio / súbitamente comenzó a nevar / yo no había estado nunca debajo de la nieve / mi hijo tampoco / así que nos quedamos paralizados / intensamente / él tenía 7 años y me miraba como pidiéndome instrucciones / me gustaría tener esa fotografía / entonces le dije escribí mamá con la punta del zapato / y yo hice lo mismo / él se refería a su mamá y yo a la mía / como no teníamos guantes / nos mantuvimos todo el tiempo de la mano / no / ese no fue el día / fue el momento más feliz de mi vida.
Recuerdo un día que no sé si fue el más feliz de todos / pero lo escribo por las dudas / un día estaba con mi hermano / sentado en el patio / metiendo palitos en un hormiguero / oyendo el tintinear de los cubiertos / y las voces de papá y mamá charlando en la cocina / y al día siguiente advertimos que las voces habían desaparecido y que nunca más volveríamos a escucharlas / ¡qué extraño! / los días más felices son los más tristes de mi vida.
¿Y si lo invento? / El día más feliz de mi vida fue cuando me crucé con Marcello Mastroianni en la calle Deán Funes / él iba por la vereda de los pares / yo por la otra / entonces me gritó no sé qué cosa / y yo le grité no sé qué cosa / la maldita incomunicación del cine italiano / en los '70.Iba a terminar arriesgando que el día más feliz de mi vida fue cuando Atilio López me vendió un boleto capicúa en su condición de guarda de la línea 2 / pero no es cierto / aquí la única verdad no es la felicidad sino la vida / los días son como los búfalos que salían de estampida en las películas de John Ford / miles de animales poderosos lanzados como tromba / coceando / llevándose las alambradas por delante / levantando polvo / haciendo temblar el suelo / así es la vida.
¡Y yo preocupándome por localizar al búfalo de gamuza azul de la manada!
El día más feliz de mi vida / aún no ha llegado / y ya pasó.

