Quiénes y cuándo
China: el horóscopo de las dagas voladoras 2. Daniel Salzano.
R esumen de lo publicado: afirma la leyenda que Buda, próximo a la Iluminación, convocó a todos los animales de la creación para celebrar una reunión extraordinaria. Su intención era seleccionar a quienes pasarían a formar parte del Zodíaco. Los primeros en acceder fueron la rata, el búfalo, el tigre, el conejo, el dragón y la serpiente. Los que siguen a continuación completan la docena. Caballo Me gustaría ver la cara que pone mi mujer cuando le diga que mi verdadera vocación es ser caballo, llamarme Salsipuedes en lugar de Salzano y ganar el premio San Jerónimo. Ella: –¿Estás tratando de decirme que hay algo en nuestro matrimonio que no va?Yo: –No, amor, me gustaría ser caballo porque son vistosos, tesoneros, no le tienen miedo al sol y lucen como diamantes en las cartas del tarot.El primer caballo de mi vida se llamaba Trigger, procedía directamente del oeste cinematográfico y su propietario, el cowboy Roy Rogers, le aclaraba el pelo con té de manzanilla. El segundo fue un palo de escoba y el tercero –Vidrio Volador– moría congelado en la última línea de un cuento de Jack London.No sé si incluir en este catálogo al caballo del manual de J. J. Suárez, que abarcaba dos hojas y un postfacio educativo en el que te venías a enterar que las yeguas carecen de caninos y sus noches están vacías de todo, excepto de recuerdos. Signo soñador y con unos pulmones tan rotundos que, cuando se les da por fumar, acaban el cigarrillo en tres pitadas.Los caballos chinos tienen alas. O, mejor dicho, las tenían y se las cortaron porque, capacitados para volar, nadar y galopar, cometían numerosos estropicios. No hay más que verlos para advertir que todavía las extrañan.El signo del caballo es más bien tirando a Géminis: coqueto, inconstante, antojadizo, inestable, sentimental y seductor. Sólo se esmera en las cosas que lo inspiran y –por decir algo– recuerda a esos trenes de los dibujos de Walt Disney que daban brincos pero siempre volvían a caer sobre sus ruedas.Lo leí en las obras completas de Horangel: el caballo es el signo más yang de todo el lote. Mucho arte, mucho Bach y mucho Cineclub. ¡Ah, Buda, si hubieras visto al caballo que abría paso al noticiero Sucesos Argentinos!Número de la suerte: 26.Comida preferida: Medicago sativa (alfalfa). CabraNo es el Capricornio de entrecasa que todos conocemos, pero se le parece sospechosamente. O sea: niños tristes, adolescentes reconcentrados, adultos obsesivos y ancianos victoriosos. Y es que las cabras son así: apoyan una pezuña, esperan un tiempo prudencial, apoyan la otra, esperan un par de años y, cuando han calibrado todos los riesgos del operativo, dan un salto para aterrizar, ilesas, en la siguiente roca. A veces, para trepar, se apoyan en la cabeza de otra cabra. La cabra es una de las joyitas del Zodíaco. No hay virtud mayor para los orientales que el tesón por alcanzar un objetivo sin perder contacto con la realidad. Ya lo afirmaban las sentencias incluidas en el papel encerado de los chicles Bazooka: "Por mayor que sea una montaña, tú no puedes verla teniendo tus espaldas vueltas hacia ella".Dalí las comparaba con iglesias a medio construir y, viejo ya, decía que las había dejado de dibujar porque las cabras nunca se emborrachan. Pensándolo bien, Gala, su mujer, se parecía a una cabra.Me acuerdo de Quilino, donde las cabras no están ni delante ni detrás, sino ahí, al lado de las alpargatas. Las cabras se pasan la vida sin perder de vista el objetivo. O sea: una maldición.Cabra de colección: Pablo Picasso.Número de la suerte: 23.Comida preferida: Pastito. Mono No sé de qué pillería se habrá valido, pero estoy seguro de que el mono no entró por la puerta principal a la mansión de Buda sino que se zampó. Y también estoy seguro de que el Maestro no hizo nada por impedirlo porque los monos son, parecen, divinos: siempre están donde nadie se atreve, o sólo se atreven los mejores. Si un macaco se dedica a la música, seguro que elegirá la batería. Y si se dedica al fútbol, pedirá jugar al arco. Lo llevan en la sangre; por eso la tribuna les teme y simultáneamente los adora. A ver, quién da más: Gatica, King Kong, Carlitos Jiménez, Navarro Montoya y Burgos, el que jugaba en River.Destrozan las vitrinas, no tienen equipaje, no tienen papel para limpiarse y chillan a coro para obtener unos miserables maníes de propina. ¡Qué risa! Que un cordobés se gane el apodo de "Mono" significa que está salvado de por vida. Y si de mono pasa a mono culiao y/o culiadazo, entonces directamente se hace acreedor a la inmunidad diplomática.Lo dijo Henry Ford: "El primer automóvil fue un mono".Hace 200, 300, 400 mil años, los simios llevaban la batuta planetaria, pero llegó la especie humana y comenzó a arrancar árboles, dinamitar rocas, construir comisarías y bancos y zoológicos. Advirtiendo que no había lugar para dos jefes, los macacos se fugaron para continuar siendo lo que son: independientes, divertidos, egoístas, engreídos, amigos de lo ajeno y promotores profesionales de discordia.¿Hay acaso un espectáculo más deprimente que un mono bajoneado? ¿Hay algo más enigmático que un mono pensativo? ¿Por qué –después de escaparse durante dos días– el mono Silvio regresó por su cuenta a la jaula que tenía asignada en el Zoológico de Córdoba? Llegó y se encerró. Nunca sabremos lo que pasó.Lo cierto es que, desde entonces, Silvio –la estrella indiscutida de la casa– comenzó a perder interés por todo lo que lo rodeaba. Le dabas una banana y te la devolvía. O abría un ojo y te miraba dulcemente. El signo del mono es el único capaz de sentarse frente al espejo con los ojos cerrados y la cabeza para abajo.Ojo, macacos, mucho ojo con las decepciones.Dijo Buda: "Si me amas, no me juzgues". Y también dijo: "Si me juzgas, no me ames".Número de la suerte: 27.Comida favorita: Bananes frites .Mono de colección: Hugo Orlando Gatti. Gallo Obviamente, como el resto de los animales que acudieron a la convocatoria del Maestro, el gallo aspiraba a ser seleccionado. Pero en lugar de llamar la atención de Buda trabajando a destajo, optó por el camino opuesto: no sólo le negaba el saludo sino que directamente no le daba bola. En serio. Pasaba Buda y el gallo, con la cresta requintada a lo malevo, miraba para otro lado. Le faltaba el palillo y una bufanda de seda. El encuentro se produjo a lo largo de una hermosa mañana de primavera. Buda, entre curioso y divertido, se detuvo frente al marqués de la elegancia y, de manera conciliadora, hizo la primera:–Gallo, soy Buda, ¿qué quieres de mí?Y el gallo, con su respuesta, se jugó el futuro.–Que te corras un poco porque, como eres tan gordo, no me dejas ver el sol.Todos creyeron que Buda, calzado ocasionalmente con babuchas de acero, iba a responder a la insolencia con una precisa patada en el trasero, pero no lo hizo. Al contrario: después de meditar, le facilitó una parcela en el Zodíaco.Gallo, signo fanfarrón, vanidoso y agrandado.En realidad, lo mismo que le había sucedido con la rata, Buda compró un buzón: creyó que el gallo era un filósofo cuando, en realidad, no era otra cosa que un vendedor de humo.Exceptuando el canto terrible con el que anuncia la llegada del nuevo día, los gallos no saben hacer nada: se acuestan al atardecer, las gallinas se aburren y, cuando nadie los observa, se encierran en el cuarto de baño y se sientan cuidadosamente sobre una palangana llena de Koleston para teñirse las plumas de la cola.Últimamente, sin embargo, y a causa de los criaderos, han perdido el poco viento que les quedaba, porque nacen y mueren cama adentro, sin posibilidades de conocer el sol. Todo el mundo se ha ido de la vida de los gallos. ¿Qué quiere decir kikiriquiquí?: ¡Oh, Buda, por qué me has abandonado!Número de la suerte: 95.Comida preferida: maíz pisingallo. Perro Los chinos inventaron la pólvora. Y es probable que también hayan inventado los perros, porque las características que les atribuye el horóscopo son bastante sorprendentes. Según el horóscopo chino, el chucho es el animal más chic del repertorio, un hechicero social, un mamífero de cultura refinada que se siente cómodo jugando a la canasta, tocando el piano y contando cuentos de salón para solaz de las señoras. Odian las discusiones violentas con tanta convicción como odian la política. Los perros son del grupo de los no sabe/no contesta, porque carecen de opinión. Si se te ocurre hablar de política con un perro chino, comienza a bostezar.O te bate la justa:–No me interesa ningún tipo de revolución porque, históricamente, cualquier revolución conduce a otra de signo contrario.En todo caso, lectores, nada que ver con nuestros ropes, tan analfabetos y confianzudos que si te pillan tumbado boca arriba, primero te olisquean, después te ponen una pata en la cabeza y, por fin, con la lengua enorme y caliente, te dan un baño de baba en la frente, la boca y las orejas.A los perros occidentales les gusta andar por ahí, y su vida, como la de cada hombre, es un misterio. Nueva Córdoba no sería Nueva Córdoba si sus grandes edificios de cartón no estuvieran poblados por chuchos diminutos y jetones que reciben nombres a la moda: Ludmila, Natalia o Charles Dickens.–Échese, Dickens, échese.Oh, Buda, no hay placer equiparable al de acercar el oído a su pecho peludo y escucharles latir el corazón.Maestro, por favor, permítales mear los crisantemos.Número de la suerte: 56.Color: No sabe/No contesta.Piedra: Pedradón.Comida preferida: Cuando existía la carne, huesos. Chancho –No seas chancho, dejate de hurgar los mocos. –Estás comiendo como un chancho.–Sos un cochino de mierda.No parece una introducción muy alentadora la del chancho que, sin embargo, tiene para los chinos las virtudes de un caballo de carrera.Ludovica Squirru, por ejemplo, siente tal respeto por el signo del gorrino que cada vez que se aproxima a un chiquero, comienza a levitar.La peripecia astrológica del cerdo comienza en el momento en que Buda, con la última casilla del Zodíaco disponible, decidió entregarla al vencedor de una competencia de todos contra todos. Elefantes, jilgueros, lobos, renos, vacas, jirafas y el chancho, claro, que transcurridos los primeros 10 minutos estaba a punto de escupir el corazón. Pero ni aun así dejó de correr. Llegó último, una hora después que la tortuga, con las cortas patas fatigadas y serios cortocircuitos en su sistema de transmisión cardiovascular.Si ustedes piensan que tras atravesar la línea de sentencia rodó por el suelo y reventó, se equivocan. Recuperó lentamente sus andares, recompuso su majestuosa corpulencia y fue en busca de Buda, para hacerle una pregunta:–Maestro, ¿ahora tenemos que volver?El Iluminado, tocado en lo más tierno de su corazón, decidió ceder el último lote del Zodíaco al chochan.Borges era chancho.Traduciendo: lo suyo no era sólo escribir sino, además, mantener encendida la vela del espíritu.Número de la suerte: no tiene.Comida preferida: según la barra brava de Los Soprano , la manera más eficaz de desembarazarse de un cadáver era hacerlo atravesar la puerta de un chiquero.

