Nueva fuerza. Provincias Unidas, una buena noticia para la democracia
Una de las mejores noticias para la democracia argentina ha sido, sin dudas, la conformación de un nuevo espacio político que sus dirigentes han denominado “Provincias Unidas”. El nombre remite al tiempo fundacional de nuestro país, en particular a la sanción de la Constitución de 1853/1860, tras un sinfín de guerras internas.
A su vez, reivindica un modelo de organización nacional que la reforma constitucional de 1994 quiso reafirmar, pero sigue siendo una asignatura pendiente: el federalismo. En los hechos, Argentina es unitaria. La centralización de las decisiones políticas y económicas alrededor del puerto de Buenos Aires es el gran mal argentino.
La iniciativa de los gobernadores de Córdoba, Martín Llaryora; de Santa Fe, Maximiliano Pullaro; de Chubut, Ignacio Torres; de Jujuy, Carlos Sadir; de Santa Cruz, Claudio Vidal, y de Corrientes, Gustavo Valdés, es un grito de unión nacional. Porque solo el federalismo une, conecta y vincula a las personas en sus territorios.
La referencia nacional de Juan Schiaretti no es una casualidad. Provincias Unidas va en línea con las propuestas que el exgobernador cordobés hizo como candidato a presidente en las elecciones del 22 de octubre de 2023. El tiempo le dio la razón y será muy bueno que su voz se escuche en la Cámara de Diputados de la Nación.
La casi primera mitad de la gestión presidencial de Milei demuestra que ha conjugado los defectos del neoliberalismo macrista y los excesos del populismo kirchnerista. El relato grandilocuente plagado de autoelogios e insultos no disimula una pavorosa falta de gestión ni despeja las sospechas de corrupción in crescendo.
El medio también existe
En mi nuevo libro “El medio también existe”, parto de una hipótesis que la pospandemia ha evidenciado: los ciudadanos perdieron la confianza en la política o, mejor dicho, en la “mala política”, la de los extremos, la de los personalismos, la que pelea por pelear, la que no tiene aliados ni adversarios, sino súbditos y enemigos.
Sin eufemismos, en la Argentina de hoy, esos extremos son el “kirchnerismo” y el “mileismo”. Ambos se alimentan y retroalimentan, buscando una hiperpolarización que agriete a la sociedad. Son minorías intensas, ideologizadas, definidas por contraposición a los otros, con mucha repercusión en los medios de comunicación y en las redes sociales.
El kirchnerismo ya fue y lo sabe. Apenas conserva alguna cuota de poder en las listas de la provincia de Buenos Aires. El poder de Cristina Fernández de Kirchner es cada vez menor, y Axel Kicillof se apresta a tomar la conducción del peronismo poskirchnerista. El problema no es la vuelta al pasado, sino la incertidumbre del futuro.
Sin entender que el resultado de las elecciones bonaerenses fue un voto castigo a su gestión económica, el mileísmo se ensimisma peligrosamente. Tras la impostada e inocua cadena nacional del lunes pasado, al día siguiente el Presidente dio rienda suelta a sus desvaríos ideológicos en una juntada de conservadores realizada en Paraguay.
Al medio, hay una mayoría extensa y silenciosa que no quiere votar en contra de alguien, sino a favor de algo. Provincias Unidas es un intento de darles voz a esos ciudadanos hartos de los extremos y sus fracasos recurrentes. Una alternativa que va más allá de las elecciones del 26 de octubre. Por eso, es una buena noticia para la democracia.
La forma de recuperar la confianza en la política no es la antipolítica, sino la “buena política”, la que busca equilibrios nuevos entre viejos extremos, la que tiende puentes y no cava trincheras, la que dialoga en la búsqueda de consensos, la que reconoce errores propios y aciertos ajenos, la del equilibrio fiscal con desarrollo productivo.
Hacen falta políticas humanistas que equilibren lo mejor del credo liberal y del credo popular, el derecho de los ricos a serlo y el derecho de los pobres a no serlo, el mercado capitalista y el Estado social, el yo ciudadano y el nosotros pueblo, el mérito con igualdad y la lealtad con libertad. Ese es el gran desafío de este nuevo espacio político.
*Titular del Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba (Copec)

