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Proponer no es imponer

Creo que Córdoba no necesita sólo una agenda de un gobernador, sino un plan de mediano y largo plazo que incluya las gestiones de dos o tres gobernaciones, por lo menos.

09 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
José Emilio Graglia*
Proponer no es imponer

El último domingo, en este diario, la decana de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba (UCC), Pamela Cáceres, publicó su opinión respecto de la iniciativa del Instituto Federal de Gobierno (IFG) de esa universidad llamada Agenda del Gobernador 2015. Según la información disponible, la mayoría de los candidatos a gobernador de la provincia de Córdoba se sumó a esa iniciativa mediante la firma de un "compromiso público".Dicho compromiso supone que: 1) los candidatos analizarán los problemas y perspectivas trabajados por organizaciones y ciudadanos en el documento Agenda del Gobernador 2015 (AG2015); 2) darán a conocer sus propuestas políticas en relación con esos temas, a los fines de ser socializados por medio de la plataforma de la iniciativa y en el debate público que organizan las universidades para el 28 de junio; 3) en caso de ser elegidos, cumplirán con las promesas electorales propuestas y asegurarán el acceso a la información necesario para permitir el seguimiento de las políticas que implementen. Nada más... y nada menos.Como docente e investigador de la Universidad Católica de Córdoba y, también, de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y la Universidad Empresarial Siglo 21 (UESiglo 21), en materias relacionadas con el diseño y la gestión de políticas públicas, me veo en la necesidad de expresar lo que creo a partir de mis conocimientos y experiencias en la vida universitaria y en la gestión pública. Siempre con la intención de aportar a un debate que es académico y, a la vez, político.

Precisiones

Primero y principal, cualquier contribución que busque una mejora en el marco de las propuestas que se hacen y se debaten en una campaña electoral debe ser bienvenida, tanto la del Instituto Federal de Gobierno de la UCC como la de otras organizaciones no gubernamentales.

Entre ellas, vale destacar los aportes del Instituto de Infraestructura y Servicios Públicos (Iispi) de la Universidad Nacional de Córdoba y los de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (Acde), que fueron presentados a los candidatos por el arzobispo de Córdoba.

Pero para que esto no sea un ejercicio de vanidades institucionales y para que no caiga en la larga lista de intenciones tan buenas como inconducentes, hay que tener muy claro algunos aspectos:

La AG2015 no es una agenda colectiva.

Me parece demasiado pretencioso sostener que las instituciones participantes construyeron de manera colectiva una agenda de temas críticos para la provincia de Córdoba.

En realidad, se trata de una serie de opiniones de diversas instituciones sobre ciertos temas. Opiniones muy importantes, por supuesto. Pero no todas las instituciones opinaron sobre todos los temas y no es posible presuponer coincidencias al respecto.

Tampoco se trata de una agenda completa. Las instituciones participantes son importantes, pero no representan la diversa y compleja variedad de actores sociales que se dispersan a lo largo y a lo ancho del territorio provincial.

No están representados todos los actores ni, mucho menos, todos los territorios de una Córdoba plural; no hay una discriminación local ni regional de las problemáticas. Por lo tanto, debería moderarse el sentido y alcance de la iniciativa.

Sólo sugerencias

Una cosa es sugerir y otra cosa es imponer. El valor de esta iniciativa se pierde cuando trata de imponerse a los actuales candidatos y a los futuros gobernantes.

Esa es la pequeña gran diferencia en comparación con otras contribuciones civiles como las citadas antes. Pese a las limitaciones de nuestra democracia, esta sigue siendo representativa.

Las autoridades que nos gobiernan son elegidas entre candidatos de partidos o alianzas que presentan al electorado sus propuestas.

Los partidos y las alianzas tienen sus equipos técnicos y están anunciando muchos y muy buenos planes de gobierno que son el resultado de sus propios diagnósticos.

La humildad es buena consejera. Linda la falta de respeto tratar de imponerles una agenda que, como se ha dicho, no es colectiva y es incompleta.

La intención de obligar a los candidatos a responder un temario, a debatirlo en la campaña y a cumplirlo si son elegidos –como si ese temario fuera una verdad revelada– puede caer en el abismo de la soberbia intelectual o la mezquindad sectorial, perdiendo así todo lo potencialmente bueno que podría sumar.

Para concluir, creo que Córdoba no necesita sólo una agenda de un gobernador sino un plan de mediano y largo plazo que incluya las gestiones de dos o tres gobernaciones, por lo menos.

A ese fin, un temario de campaña no puede ser visto ni considerado como exclusivo ni excluyente. Hace falta privilegiar las coincidencias y no las diferencias.

Lo mismo, vale felicitar al Instituto Federal de Gobierno de la UCC y a las otras organizaciones de la sociedad civil por el esfuerzo y desear que el trabajo continúe después de las elecciones.

*Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, vicepresidente del Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba (Copec)