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Un problema de filosofía sanitaria

Los acontecimientos que se están viviendo en nuestra provincia en el sector público de la salud configuran un conflicto anunciado y demorado en su ejecución. Ricardo Rizzi.

27 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Ricardo Rizzi (Profesor titular de la Facultad Ciencias Médicas en la UNC)
Un problema de filosofía sanitaria

Los acontecimientos que se están viviendo en nuestra provincia en el sector público de la salud configuran un conflicto anunciado y demorado en su ejecución. La política de levantar ladrillos y cemento sin contemplar para nada al recurso humano tiene, fatalmente, las consecuencias que hoy se están viviendo en Córdoba. La salud podría existir aun sin grandes y modernos hospitales, pero jamás sin médicos, enfermeras, nutricionistas, psicólogas, asistentes sociales, bioquímicos, odontólogos y el resto de los servidores de la sanidad de la población.La atención domiciliaria, la internación y la cirugía ambulatoria, los métodos diagnósticos, el asesoramiento preventivo, la atención primaria con calidad en el primer nivel, en un caso excepcional de desaparición de los hospitales, podrían ayudar a mantener la salud de la gente, como también, en un hecho excepcional, sería imposible hacerlo en una ciudad y una provincia llenas de hospitales sin profesionales.En Córdoba, los salarios de los profesionales de la salud son en la actualidad de los más bajos que la memoria puede registrar. La medicina de Córdoba tiene una rica historia y un brillante presente en cuanto a la calidad de sus profesionales. Nuestros médicos son reconocidos en todo el país y en gran parte del mundo.Las provincias que pagan lo que corresponde se llevan muchos de ellos cada año, y aprovechan de la excelencia que en nuestra provincia de esa manera se pierde. Ya hay especialidades que son difíciles de cubrir, a pesar de que tanto en hospitales provinciales como universitarios y hasta privados se gradúan especialistas suficientes todos los años.La sangría se mantendrá en la medida en que las autoridades sigan despreciando el trabajo y crean que la forma de establecer una política de salud es inaugurando centros en los que no hay cómo llenar cada uno de los lugares con especialistas y técnicos capacitados.A esta altura de los acontecimientos, es evidente que existe un profundo desprecio por los trabajadores, atento a las negativas al diálogo, a las acusaciones, a los intentos de dividir y al endurecimiento de las acciones punitivas. Distintos paradigmas. La diferencia entre un paradigma tecnocrático y positivista contra uno humanista se ha puesto de relieve notablemente en estos últimos años en nuestra provincia. La presencia de placas de bronce con nombres de las autoridades inauguradoras en centros de salud vacíos de humanidad y de profesionales satisfechos, dedicados a una comunidad conforme con la atención y la empatía con sus médicos y enfermeras es una realidad que este conflicto demuestra de forma palmaria. Ya no es cuestión de salarios dignos, ni de cobertura total de los cargos necesarios, sino de que la filosofía sanitaria contemple en primer lugar el respeto y la consideración por quienes ponen todo lo suyo en beneficio de la comunidad a la que sirven.Todos, sin distingos de banderías políticas, estamos esperando la solución del problema. Los agentes de la salud ya han demostrado de manera suficiente su paciencia y su aporte. Resta que las autoridades bajen de su pedestal equivocado y por lo menos se avengan a un diálogo respetuoso y positivo, para que la población de Córdoba vuelva a gozar de la calidad de atención que sus ciudadanos se merecen.